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TEGUCIGALPA /AFP

Los militares de Honduras destituyeron y expulsaron a Costa Rica al presidente Manuel Zelaya, en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema de Justicia, y el Congreso convalidó el golpe al nombrar este domingo al presidente del Legislativo, Roberto Micheletti, como nuevo mandatario de Honduras.

El Congreso hondureño decidió, por unanimidad, "improbar" a Zelaya por "su manifiesta conducta irregular" y por sus "reiteradas violaciones a la Constitución y a las leyes, e inobservancia de las resoluciones y sentencias de los órganos institucionales", según reza el decreto.

El golpe, que generó condenas en todo el continente y en Europa, fue en "cumplimiento de una orden judicial (...); las Fuerzas Armadas, como defensoras del imperio de la Constitución han actuado en defensa del Estado de Derecho", según un comunicado del Poder Judicial.

"El Poder Judicial deja constancia de que si el origen de las acciones del día de hoy están basadas en una orden judicial emitida por juez competente, su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales", señaló el comunicado leído por el portavoz del Poder Judicial, Danilo Izaguirre.

Horas después, el Congreso acusó a Zelaya de "reiteradas violaciones a la Constitución", y designó como reemplazo a su titular, Roberto Micheletti, "por el tiempo que falte para terminar el período constitucional y que culmina el 27 de enero del año 2010".

Micheletti juramentado

Micheletti, quien fue juramentado la tarde de ayer como Presidente interino de Honduras, negó que su ascenso sea producto de un golpe de Estado. “El Ejército sólo ha cumplido con la misión encomendada por la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General y el sentimiento del pueblo hondureño”, declaró el ex parlamentario, tras ser juramentado en el seno del Congreso del país centroamericano.

Durante la ceremonia, los parlamentarios, incluso, se tomaron de las manos. “Llego a la presidencia como producto de una transición legal (...) Éste es un acto democrático”, reiteró, quien hasta ayer fuera presidente del Congreso.

“Estamos acá para restablecer el respeto para que nuestro gobierno sea producto de un equilibrio de poderes, donde prive la armonía, independencia y complementariedad”, declaró Micheletti, en alusión a las actitudes dictatoriales que le achacó a Zelaya, quien gozaba de una minoría en el Parlamento.

El derrocamiento de Zelaya se produjo el mismo día en que el presidente convocaba a una consulta popular en procura de apoyo para buscar una reforma constitucional que le permita ser reelecto en los comicios de noviembre.

Zelaya: “Me sacaron a punta de bala”

Desde San José, hacia donde fue expulsado, Zelaya dijo que se consideraba todavía el presidente, y desmintió una supuesta carta de renuncia suya que había sido leída en Tegucigalpa frente al Congreso. "Yo nunca he renunciado ni nunca voy a usar ese mecanismo cuando he sido presidente electo por el pueblo", dijo.

"Éste es un crimen más contra la democracia, a mí casi me asesinan en la mañana, entraron a balazos, rompieron las puertas a balazos, entraron militares encapuchados a mi casa, me sacaron amenazado de muerte, apuntado con todos los fusiles", agregó Zelaya.

Luego "me subieron a un vehículo, me llevaron a la Fuerza Aérea y me subieron a un avión y me trajeron a Costa Rica", añadió.

Ocho de sus ministros, entre ellos la canciller Patricia Rodas, fueron detenidos por los militares, confirmó un funcionario del derrocado gobierno a la AFP.

Zelaya denunció que fue víctima de un "secuestro", "un golpe de Estado" y un complot este domingo por parte de un sector del Ejército, a su llegada a Costa Rica, donde fue conducido por la fuerza por militares.

"He sido víctima de un secuestro por parte de militares hondureños (...) Me engañó la elite del Ejército", aseguró Zelaya, agregando que le pide al presidente estadounidense Barack Obama que aclare "si está detrás de esto".

Zelaya, un político de derecha que asumió en enero de 2006, giró luego e ingresó al ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas), grupo de países con gobiernos de izquierda, liderado por el venezolano Hugo Chávez, y del que también forman parte Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

En los últimos días, Zelaya había chocado con el Tribunal Supremo de Justicia, con el Electoral, con el Congreso, con las Fuerzas Armadas y con los medios de comunicación, que estaban en contra de su proyecto de buscar una reforma constitucional que permitiese su reelección.

Tensión y protestas en Tegucigalpa

Mientras tanto, la casa presidencial permanecía acordonada por decenas de soldados con tanquetas, cada vez más acosados por centenares de seguidores del presidente depuesto, que exigían su regreso y amenazaban, cada vez más crispados, con romper el portón de acceso al complejo presidencial.

"Queremos a Mel", gritaban cientos de personas fieles al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que a lo largo de la mañana del domingo se fue congregando frente a la Casa Presidencial.

"Un oficial nos amenazó con lanzarnos bombas", dijo a la AFP el activista del bloque popular Isidro Portillo. Los manifestantes quemaban llantas y coreaban consignas como "El pueblo unido, jamás será vencido".

Desde los altavoces espetaban a los militares diciéndoles que "si hay un solo muerto, va a haber miles de muertos". En una pancarta, también se podía leer: "Militares golpistas".

A primeras horas de la mañana, aviones militares y helicópteros surcaban el cielo de Tegucigalpa, que se había quedado sin luz y prácticamente incomunicada.

Los canales de televisión y radios fueron totalmente silenciados, poco después de trascender la deposición del presidente; el aeropuerto internacional de Toncontin fue cerrado, y las comunicaciones telefónicas con el exterior fueron cortadas a media mañana.

Detienen a canciller y ministros de Zelaya

Al menos ocho ministros del gabinete del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, Patricia Rodas, están detenidos, informó a la AFP un funcionario del Ejecutivo.

Entre los detenidos, además de la canciller, que era uno de los miembros más allegados a Zelaya, se encuentra también su secretario privado Eduardo Enrique Reina, dijo Armando Sarmiento, jefe de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI).

El embajador cubano en Honduras, Juan Carlos Hernández, dijo telefónicamente desde Tegucigalpa que fue detenido y golpeado por militares hondureños mientras se encontraba junto a la canciller de ese país, Patricia Rodas, antes de ser liberado y regresar a su sede diplomática.

Hernández dijo que fue "golpeado en varias oportunidades con arma largas, empujado y maltratado" por militares. El diplomático expresó que se encontraba junto a sus colegas de Nicaragua y Venezuela dándole protección a Rodas con su inmunidad diplomática, cuando un mayor del Ejército hondureño conminó a la ministra a que le acompañara.

Tras la negativa de ella y de los embajadores a seguir sus órdenes, una docena de militares con armas largas y pasamontañas penetraron en la habitación y se llevaron a todos detenidos a una base de la Fuerza Aérea Hondureña.

Desde ese lugar pudo hablar telefónicamente con la cancillería en La Habana, una plática interrumpida por los militares, que le arrebataron el teléfono y lo subieron por la fuerza en un vehículo que lo trasladó hasta el aeropuerto civil, donde fue liberado.