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El vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, consideró hoy que el país no está preparado, en este momento, para cambiar el sistema político presidencialista por uno parlamentario.

"Nicaragua, por el momento, no está preparado ni maduro para dar un paso tan dramático y tan radical de sistema presidencialista a un sistema parlamentario", sostuvo el vicepresidente en declaraciones a un programa de opinión de la televisión local.

Según Morales Carazo, un ex jefe negociador de la "Contra" que combatió con las armas al primer gobierno sandinista (1979-1990), un salto al parlamentarismo convertiría a Nicaragua en un "foco de anarquía" y en un "mercado persa".

Señaló que Nicaragua está acostumbrado al "liderazgo fuerte" que sugiere el presidencialismo y el parlamentarismo sería "una cuestión extremadamente compleja" y meterse en un laberinto.

"Todavía no hemos llegado a perfeccionar el presidencialismo (y) dar un salto al parlamentarismo, que es muchísimo más complejo..., se requiere más tiempo, meditación y reflexión", agregó.

El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y miembros del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que dirige el ex presidente y reo Arnoldo Alemán, comenzaron negociaciones durante el último trimestre del 2007 para reformar la Carta Magna y cambiar el sistema presidencialista por uno parlamentario.

El borrador de reforma, dado a conocer por ambas partes, contempla no prohibir la reelección presidencial, crear la figura de Primer Ministro, y que los ex jefes de Estado de 1984 en adelante asuman una diputación vitalicia.

La Constitución de Nicaragua prohíbe la reelección presidencial consecutiva.

Las propuestas de reformas a la Carta Magna son rechazadas por los grupos opositores en la Asamblea Nacional: Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Bancada Por la Unidad, y Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que juntos suman 25 diputados, así como por 18 de los 26 diputados del PLC.

El Parlamento también lo integran 38 sandinistas y tres diputados independientes.

Las reformas constitucionales en Nicaragua deben ser aprobadas en dos legislaturas y con al menos dos tercios de los 92 diputados que integran la Asamblea Nacional.

Para Morales Carazo, es preferible ir acortando gradualmente las facultades y funciones del sistema presidencialista en favor de uno parlamentario, y "tal vez, en cuatro años, logremos modificar algunos comportamientos".

El presidente Daniel Ortega ha sido un entusiasta de reformar la Carta Magna, de aprobarse la reelección presidencial y de cambiar el sistema político presidencial por uno parlamentario.

El líder sandinista, que ya dirigió Nicaragua durante los años ochenta, asumió de nuevo el poder en enero de 2007 por un período de cinco años que vence el 10 de enero de 2012.