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Un apoteósico y singular reconocimiento recibió ayer en la Casa Comunal de la Colonia Nicarao, el arreglista y compositor de música cristiana, Manuelito Dávila, autor de los acordes de la Misa Popular Nicaragüense, que por primera vez se estrenó en la Parroquia San Pablo Apóstol en febrero de 1968.

A pesar de que los derechos legales de las composiciones están a favor de otros intereses, el compositor de avanzada edad y reflejando un estado de desnutrición, tomó la guitarra e interpretó una de sus más de 150 composiciones que ha hecho durante su vida y en donde hay alabanzas a Dios.

El reconocimiento a Manuelito fue montado por Denis Bolaños, director del Centro Cultural “Camilo Zapata” el que este sábado cerró su año lectivo promocionando a 67 muchachos y muchachas que han aprendido a tocar guitarra, marimba cromática y piano, así como artes plásticas.

Carta de Carlos Mejía Godoy
Previo al reconocimiento público de Manuelito, durante la promoción se dio lectura a una carta que el cantaautor, Carlos Mejía Godoy le envió al compositor, así como un disco compacto de la Misa Campesina nicaragüense, acompañado con una dedicatoria.

En la carta, Mejía Godoy le hace saber a Manuelito que “durante mi estancia en el Seminario donde hice tres años de estudios eclesiales, conocí al sacerdote español José de la Jara Alonzo, a diferencia de la mayoría de los curas rígidos y secos. El padre de la Jara parecía más andaluz que castellano, alegre, comunicativo, solidario y juvenil”.

Recuerda Mejía Godoy que él inventó los conciertos de música clásica cada 15 días. “Nos reunía alrededor de un tocadiscos y nos ponía las obras maestras de Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, pero lo más interesante era que entre pieza y pieza nos contaba anécdotas de los grandes genios de la música”.

“Cuando abandoné los hábitos sacerdotales, en la famosa esquina El Granizado me encontré con el padre de la Jara y me dijo: “Mira Carlito, quiero que colabores en la creación de la Misa Popular Nicaragüense, así que te espero en la Colonia Nicarao para que le metamos candela a ese proyecto”, dijo.

Para esa ocasión “yo andaba comprometido con el programa (radial) Corporito, personaje comprometido con la situación política y social que vivía Nicaragua en aquel momento, no pude acudir a aquella cita, pero cuando escuché los hermosos cantos escritos al calor de las luchas que emprendía nuestra iglesia popular, me di cuenta de que los textos emanados de melodías frescas ya eran una verdadera revelación”.

“Me acerqué a la parroquia San Pablo Apóstol y conocí a Manuel Salvador Dávila, cuyo talento creativo vibraba en cada trova, ahí estaban también mis amigos de la comunidad y un selecto grupo de cantores que bajo la tutela del padre de la Jara pusieron la primera piedra de la dinámica cristiana vinculada a la opción por los pobres”, dice la misiva.

En el acto fue reconocida la acción que tuvo Manuelito y el padre de la Jara con la Misa Popular Nicaragüense al romper los cánones musicales eclesiásticos y gregorianos practicados hasta entonces por la Iglesia Católica.

Contó Manuelito que en una ocasión pasaba por un lugar de Granada al suroeste del volcán Mombacho y desde un cafetín escuchó los cantos de la misa popular provenientes de una radioemisora local, y dijo para siempre “yo soy quien soy”, nada más para Dios y seré de Él”.

El grupo de animación que grabó la música compuesta por Manuelito estaba integrado por Ángel Cerpas (qepd); Juan José Mendoza (qepd); Luciano Sequeira y Manuel Dávila, quienes viajaron a Costa Rica, Panamá y Honduras difundiendo las alabanzas a Dios.

Manuelito también compuso otros temas musicales que se hicieron populares en esos años, entre ellos: “Granada”, “San Carlos”, “El parque central”, “El Muelle”, “Soy muy hombre”, “A Solentiname”, entre otras.

Cierre del acto
Denis Bolaños en su calidad de director del centro cerró la actividad señalando que la reproducción de la Misa Popular Nicaragüense hasta este momento no ha sido tomada en consideración por ninguna institución del Estado para su rescate, pese a ser patrimonio de la Nación.

“De esto deriva nuestro compromiso de proponer a los representantes intelectuales, legales y morales de la misa, interponer ante la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley que declare esta obra musical Patrimonio Musical, Oral e Inmaterial de la Nación; y a su autor sobreviviente otorgarle una Pensión de Gracia, sobre la base de la Constitución Política de Nicaragua:”, dijo Bolaños.

Este reto de modernizar la música de la Misa Popular debería ser un factor de impulso espiritual para los cristianos de Nicaragua.

Para la familia de la Jara este reto, supongo, es causa de orgullo dar continuidad a la obra creadora del familiar que más cerca ha estado de Dios, dijo.

“Presumo que para Manuelito es un acto de reivindicación moral y legal. Para todos los artistas debería ser un reto rescatar el valor histórico, musical, poético, moral y espiritual intrínsecos de estos cantos religiosos inspirados y engendrados por la mano divina”, dijo el director del centro, quien entregó un pergamino al creador de la música de la Misa Popular Nicaragüense.

Los instructores del centro “Camilo Zapata” con su director Denis Bolaños en la guitarra cerraron el acto interpretando parte de las obras que hizo Manuelito, entre ellos “El Credo” de la misa.

Bolaños llamó la atención que el formato musical de ese tema es muy parecido a la composición de Jorge Isaac Carballo, “La Juliana” que lleva un arreglo típico del folclor nicaragüense.

También interpretaron “El Santo” donde subió al estrado Mario Torres quien hace unos años atrás participó en un CD “non nato” (con la Misa Popular Nicaragüense) que fue frenado “por parte de quienes son los dueños legales de estos temas”, dijo Bolaños quien recordó que “Manuelito ese día lloró cuando escuchamos el disco”.

Después de interpretar “Somos pueblo que camina” canto de entrada de la misa, los instructores del centro ejecutaron una cumbia (tema internacional) en la que se sumó el maestro de la marimba Alfonso Flores “Tun Tún” quien hizo un solo con una marimba cromática.