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El municipio de Chinandega, con una población de 205 mil habitantes, presenta graves problemas con el manejo de los desechos sólidos, por ello, expertos y funcionarios municipales coinciden en ubicarlo, lamentablemente, como una de las ciudades más sucias del país.
Marcial Campos, experto ambiental, refiere basándose en un estudio de la Asociación de Municipios de Nicaragua, Amunic, que Chinandega está considerada la ciudad más sucia del país.

“La ciudad amanece limpia y por la tarde la ensucian, es una lástima, porque aquí hay un gran potencial turístico, económico e hídrico. Todos los ríos, desde El Tamarindo en León hasta la Península de Cosigüina, están contaminados, debido a que reciben mucha basura”, afirmó.

El exdirector del área de medioambiente de la comuna de Chinandega, dijo que hay una ordenanza para sancionar a los que depositan desechos en las calles y en los ríos, pero “muchas veces no se aplica”.

Lamentó que el río Acome, que inspiró al reconocido compositor Tino López Guerra, hoy sea considerado como una la letrina de esta ciudad., y señaló que está a tiempo de ser rescatado, pero lamentó que “no hay muchas autoridades preocupadas” para conseguir ese objetivo.

Luis Molina, poblador del barrio Santa Ana, de Chinandega, y promotor turístico, calificó de “endémico” el problema de la basura en esta ciudad: “Las instituciones estatales encargadas de la protección del medioambiente, deben desarrollar una campaña agresiva para educar a los más pequeños, y que ellos tengan una actitud distinta, y mantengan limpia la ciudad”, afirmó el chinandegano.

“El Parque Central y los alrededores del Mercado Central son una porquería, los candidatos a las próximas elecciones municipales deben hacer una promesa de reordenar totalmente la ciudad y comprometerse a mantener aseada la localidad”, manifestó Molina. En ese sentido, abogó para que las autoridades competentes apliquen multas a las personas que ensucien las calles, y a los dueños de establecimientos que permitan la proliferación de desechos en sus aceras.

El peso de la basura
Fabio Lezcano, encargado de la Dirección de Medioambiente de la Alcaldía de Chinandega, indicó que la ciudad de 686.61 km2 produce diariamente 80 metros cúbicos de desechos, provenientes, sobre todo, de 63 barrios y repartos, así como de tres mercados y de 28 comarcas.

El funcionario indicó que la comuna cuenta con ocho camiones para recolectar los desechos, sin embargo, para cubrir la demanda necesitan 15 camiones, sobre todo para dar cobertura a los barrios periféricos como el “Walter Arata”, La Florida, Santa Patricia y “Luis Anduray”, entre otros.

“Los camiones pasan dos veces a la semana por la mayoría de los barrios, pero solo el 40% de la población paga por este servicio… hay empresas y personalidades que no pagan, y esto es grave”, expresó.

Barren calles, pero es insuficiente
De acuerdo con Lezcano, a los esfuerzos de recolección de la basura domiciliar, se suman los trabajos de barrido de calles, para los que la municipalidad cuenta con 113 trabajadores, 96% mujeres.

De las 4 a las 10 de la mañana, de lunes a sábado, este personal se despliega por las calles chinandeganas y logra limpiar 678 cuadras. Pero, lamentablemente, debido a la mala práctica de los peatones de tirar basura desde la ventanilla de vehículos y cuando caminan por la ciudad, las calles no permanecen limpias por mucho tiempo.

“Se ubicaron 200 recipientes públicos, y mucha gente, aunque los tenga cerca, lanzan los desechos a las calles. La mayoría de recipientes han sido destruidos por personas inescrupulosas que los venden a talleres de chatarra para extraer el hierro”, afirmó Lezcano.

18 botaderos clandestinos
Al grave problema de Chinandega y de la basura, Lezcano suma la existencia de 18 basureros clandestinos en diversos puntos. Según el funcionario, cinco han sido casi erradicados, aunque persiste la actitud negativa de pobladores que durante las noches lanzan desechos en esos lugares.

Recomendó a la población que ante la entrada del invierno no tiren desechos en las calles, para evitar enfermedades y el atascamiento de manjoles.
Demandan sin éxito auditoría social
Melvin Peralta, de la Red de Jóvenes Ambientalistas “Somos Nicas”, expresó que desde 2009 están solicitando a la alcaldía, a cargo de Enrique Saravia Hidalgo, una auditoría social acerca del tema de la basura, pero este se ha negado.

“Queremos conocer información acerca de los puntos más críticos de la ciudad y de los basureros ilegales. Hicimos un sondeo en el Mercado Central, y es considerado uno de los sitios que está más contaminado. Lastimosamente, el río Acome, mencionado en el famoso corrido a Chinandega, está convertido en un basurero al igual que otros afluentes del municipio”, señaló.

A su juicio, la municipalidad debería aplicar una ordenanza para sancionar a gente que fomenta la falta de higiene. En ese sentido, dijo que el Ministerio de Salud, también está “en la obligación” de difundir el

Código sanitario y aplicarlo.

Peralta señaló como responsable de la contaminación del río Acome al gobierno local, “porque permite que las aguas negras desemboquen allí  y no buscan alternativas para solucionar ese problema”.
Vania Briceño, integrante de la misma Red, reconoció que la falta de medios de recolección de basura fomenta los basureros clandestinos.

No obstante, añadió que los mismos trabajadores del tren de aseo fallan, dejando  rastros de desechos durante el recorrido de los camiones recolectores.

Briceño considera que además de sensibilizar a la población mediante campañas educativas y visitas domiciliares, se debe aplicar las leyes ambientales y la ordenanza municipal contra los que ensucian las calles, obligándoles a hacer trabajos comunitarios.

Proyecto para mejorar manejo de basura
Ana Costa, representante del organismo África 70, expresó que el proyecto  “Manejo Integral de Desechos Sólidos Urbanos y Saneamiento Ambiental en Cuatro Municipios de Guatemala y Nicaragua”, significa una gran esperanza de que habrá un cambio de actitud en la población para recolectar y separar los desechos.

El proyecto, que inició el año pasado y concluirá al finalizar este, y es apoyado por diversas instituciones gubernamentales nacionales, municipales y de la sociedad civil, funcionará con un complejo intermunicipal Chinandega-El Viejo, que tendrá acopio, tratamiento, disposición final de los desechos, área de producción de abono orgánico y generación de energía a pequeña escala.

También se incluirá una planta de reciclaje de plástico para la producción de ese material, que será comercializado en el mercado local.

Además, se contempla la implementación de una estrategia de sensibilización y de educación ambiental, enfocada en el manejo de los desechos sólidos y la separación desde la fuente de materiales orgánicos e inorgánicos, para fortalecer la conciencia ambiental y garantizar efectos multiplicadores.

Se prevé establecer un centro demostrativo para la realización de actividades educativas y de divulgación para los estudiantes, la sociedad y las municipalidades.