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Pese a que la municipalidad de Masaya asume una factura millonaria por el servicio de recolección de basura, este mal roba la tranquilidad de sus moradores, que en algunos sectores viven hastiados de los malos olores y de los vectores típicos de la inmundicia.  Sin embargo, el esfuerzo de las autoridades se ve empañado por el mal hábito de muchos de tirar los desechos a la calle.

El cauce situado al oeste del Mercado Municipal “Ernesto Fernández”, por ejemplo, se ha convertido en un dolor de cabeza para los comerciantes y vecinos de La Reforma, quienes no soportan el tufo y el zancudero que de ahí se desprenden, cual si se tratara de una de las plagas de Egipto.

Para este año, la Alcaldía proyecta invertir C$9 millones para garantizar la recolección de los desechos, C$2 millones más de lo presupuestado en 2011.

Sin embargo, aunque las autoridades locales indican que dicha inversión les está permitiendo mejorar la cobertura del servicio de recolección domiciliar, la basura sigue siendo “una cruz” para la ciudad.  Al igual que en otros núcleos urbanos del país, la explicación a este problema está en la pésima costumbre ciudadana de tirar los desechos en cualquier lado, afirman los mismos pobladores.

Cauce es problema en mercado municipal
Uno de los lugares que más quejas genera es el Mercado Municipal “Ernesto Fernández” y sus alrededores.  

María López Flores, de 35 años y comerciante de ese centro de compras, reclama porque la alcaldía no ha podido controlar la basura regada por todas partes en la terminal de buses.

“La otra vez hasta sacaron a los buseros, supuestamente porque iban a adoquinar, pero solo han llevado cerros de tierra. Los cauces aledaños a este mercado son una cochinada”, enfatizó la comerciante.

La denunciante comentó que sus colegas pagan de C$5 a C$10 diario por deshacerse de los desperdicios que produce el comercio, pero apuntó que más tardan en deshacerse de los desechos que estos en volverse a acumular.

Por otra parte, los vecinos de La Reforma no soportan el criadero de zancudos en el que se ha convertido el cauce aledaño al mercado. No pueden ver tranquilos televisión ni estar sentados en la sala de sus hogares, porque esos insectos los “levantan en peso”, grafican los afectados, quienes piden a las autoridades tomar cartas en el asunto.

¡Barren, pero nunca está limpio!
La ciudadana Francisca Cano Martínez, diario sale a vender refrescos, y asegura que las cuadrillas de barrido de calles pasan la escoba por la mañana, y ya en las tardes nuevamente está sucio.   

“La verdad de las cosas es que la misma población es la culpable”, aseveró la comerciante de gaseosas.

Una ciudad productora de basura
Datos oficiales de la comuna revelan que diariamente se recogen más de 130 toneladas de basura en Masaya; es decir, unas 3,900 toneladas de desperdicios cada mes.

Pero según Allan Gutiérrez, divulgador de la Alcaldía de Masaya, uno de los principales avances en el manejo de la basura es que se ha conseguido controlar los botaderos ilegales, y actualmente  logran recopilar la mayor parte de los desperdicios de los masayas en el vertedero municipal, ubicado 150 metros al sur de la entrada a la comarca El Túnel.  Ahí, la maquinaria pesada se encarga de compactarla.

Un proyecto exitoso
En 2006, la “Capital del Folclor” tenía 17 puntos o botaderos ilegales, que desaparecieron con el desarrollo del proyecto de Logo South, de “Educación y sensibilización ambiental”, financiado por la ciudad hermana Nijmegen, Holanda, y que benefició a diferentes barrios de la ciudad.

Con base en una serie de actividades con la población, se determinó el financiamiento de 14 contenedores de basura, que fueron colocados en los puntos problemáticos, y ahora permiten a la comuna un mayor control de los desperdicios.

Incrementan recolección de desechos sólidos
Otra decisión que tomó la comuna de Masaya para tratar de frenar la basura, fue incrementar la frecuencia del sistema de recolección de los desechos sólidos, pasando de dos a tres veces por semana.

También existen carretoneros que recogen la basura de casa en casa, la vierten en los contenedores y luego los camiones se encargan de trasladarla hasta el vertedero municipal.

Además, “se han aprobado C$500,000 solo para la construcción de una trinchera en el botadero municipal para darle un mejor tratamiento a la basura”, señaló Gutiérrez.

Por medio del hermanamiento con Nijmegen, Masaya consiguió comprar tres camiones recolectores de basura, así como módulos de construcción, máquinas nuevas utilizadas para la nivelación y conformación de caminos rurales, y la construcción de adoquinado.

Tarea no ha sido fácil, pero ya tiene resultados
El esfuerzo de la municipalidad por librar a la ciudad de la basura ha sido grande, e incluye una campaña de sensibilización acerca de esta problemática a través de los medios de comunicación, de visitas a las escuelas, universidades y barrios donde se está haciendo eco del lema: “La Masaya que nosotros queremos”.

“Hace 11 años, Masaya era colocada como la primera ciudad sucia de Nicaragua, actualmente nos ubican en el quinto lugar. El trabajo ha sido difícil, pero está dando resultados positivos”, indicó el divulgador, aunque reconoce que todavía están entre los sitios más sucios del país.

Según el funcionario, uno de los principales problemas en la guerra contra la basura es la resistencia de algunos pobladores a manejar adecuadamente los desperdicios que producen en sus hogares.

Hay quienes no dejan de botar basura en los cauces, pero Gutiérrez advierte que para frenar tal situación, ya la comuna de Masaya valora la aplicación de sanciones y multas económicas definidas bajo el proyecto Logo South.

Sin embargo, no todos apoyan tales sanciones, que causan descontento entre los comerciantes del mercado municipal, uno de los puntos más sucios del casco urbano.

Pero ciudadanos como Francisco Elías Gómez Mejía, de 53 años, reconocen que la alcaldía hace el esfuerzo por erradicar la basura, aunque confirma la falta colaboración de parte de la ciudadanía que tira los desperdicios a las calles.  

Gómez Mejía valoró positivamente el servicio de acarreo de basura que prestan los carretoneros, a su juicio, incluso mejor y más eficaz que el que brindan los propios camiones de la municipalidad.

Masayas no quieren pagar por aseo
Datos oficiales reflejan que por cada C$100 que se invirtió en el servicio de recolección de basura en 2011, la municipalidad de Masaya solo recuperó C$1 o C$2.

El comportamiento actual les hace proyectar recuperar C$1.5 millón, de los C$9 que invertirán.
“Esto ha venido subiendo, antes lo más que se recogía de C$7 millones eran C$150,000”, explicó Allan Gutiérrez, divulgador de la Alcaldía de Masaya.

Población reniega de Masaya por sucia
Un estudio previo a la implementación del proyecto Logo South, que se ejecuta gracias al hermanamiento con la ciudad holandesa de Nijmegen, detectó que a los masayas no les inspiraba vivir en su ciudad debido a la basura en las calles y al problema con las aguas servidas.

Para cambiar esa percepción, el gobierno local ha adoquinado más 300 calles, asfaltó 53 y rehabilitó el Malecón y los parques.