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Batallar contra los grandes volúmenes de basura que arrojan los pobladores en las calles rurales y semi-rurales, es el gran reto que tiene el gobierno local del municipio lacustre de San Jorge, donde según el vicealcalde, Isidro Pereira, en un día se recolectan 16 toneladas de desechos.

El servicio de tren de aseo lo brinda la municipalidad dos veces por semana, en los 12 barrios del casco urbano y en la periferia de este municipio.

A las tareas de recolección se integran cuatro propietarios de carretones halados por caballos, que ya tienen sus rutas definidas y que, al igual que la municipalidad, tienen una tarifa determinada para quienes hacen uso de sus servicios.

De acuerdo con el vicealcalde, por la recolección de basura solo 480 pobladores honran el pago de las tarifas, que oscilan entre C$30 y C$50.

Los miércoles y sábados, una brigada de la alcaldía se dedica a limpiar las costas del balneario San Jorge, “para mantener siempre limpio el lugar, que además de ser visitado masivamente, es la puerta de entrada a la Isla de Ometepe”, señaló Pereira.

Pero la realidad en las calles que van del casco urbano hacia las comarcas es otra. En estas zonas reina la basura, y, según Pereira, el área más afectada es la Norte, específicamente la vía que pasa frente al barrio Nicaraocalli.

Calle es basurero

En un recorrido de El Nuevo Diario por la calle Nicaraocalli, se constató que la basura se está “tragando” esa vía, convirtiéndola en un largo basurero clandestino, porque según los habitantes del lugar, la gente llega a botar de todo.

Sandra María Mena Aguilar, pobladora de San Jorge, relató que al sitio van a parar hasta animales muertos, y que es tanta la inmundicia, que por dicha calle “ya nadie quiere transitar”.

“Acá queremos que vengan a limpiar, porque la gente viene a botar todo tipo de desechos, y esta es una calle que une a San Jorge con el municipio de Buenos Aires, por el sector de la calle San Gregorio, y en el trayecto hay casas cuyos habitantes se ven afectados al atravesar por este basurero”, señaló Mena.

La basura también se puede apreciar a ambas orillas de la calle semi-rural que atraviesa el barrio “19 de Julio”, en donde la señora María López Flores tiene que salir diariamente a barrer para luego incinerar los desechos, entre los que sobresalen bolsas plásticas, cartón y pañales desechables.

Carretones ensucian calles

De acuerdo con doña María, la acumulación de basura es constante, y sospecha que la gente llega en horas de la noche a tirar los desperdicios que trasladan en carretones, y que otra parte cae del camión recolector cuando pasa con dirección al vertedero municipal, localizado en Nagualapita.

Uno de los cuatro carretoneros que a diario brinda el servicio de recolección de basura, desde la década de los 80, cuando ni siquiera existía el tren de aseo, es don Julio Muñoz Carballo, de 72 años, quien aseguró que varios carretoneros tiran la basura a orillas de las calles.

“Cuatro carretoneros históricamente hemos recolectado la basura, y la llevamos hasta el vertedero, donde pagamos C$5.00 por ingresar, pero con el tiempo han surgido nuevos carretoneros, y muchos por no llegar hasta el basurero, o por no pagar los C$5.00, derraman la basura a la orilla de las calles, y por eso están atestadas de desechos”, señaló don Julio.

Añadió que en el caso de las calles del sector norte del municipio, también acuden a descargar basura carretoneros de Buenos Aires.

El problema es similar en la calle del lado Norte de Santa Carlota, sobre todo en el tramo que atraviesa por el río de Oro. Igual sucede en el tramo Este de la Calle Chiquita, donde según pobladores, hasta de día llegan a depositar desechos en camionetas y en carretones.