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Combatir el problema de la basura dentro de la universidad y hacer que los desechos sean reutilizados, ha sido el desafío del Departamento de Gestión Ambiental y de la Facultad de Recursos Naturales y del Ambiente, Farena, de la Universidad Nacional Agraria, UNA, la que además de donar el papel a Los Pipitos, procesa los desechos de los comedores para hacer abono orgánico.

Asimismo, han clasificado los desechos “especiales”, como artículos electrónicos inservibles y productos químicos peligrosos y no peligrosos. En todo el proceso han involucrado a los estudiantes para evitar que el Alma Máter, en lugar de convertirse en una “churequita”, sea un ejemplo en el reciclaje y reutilización de la basura.

Diagnóstico y acciones

Gloria Téllez, jefa del Departamento de Gestión Ambiental del Farena, indicó que en 2005 se elaboró un diagnóstico dentro de la universidad, para conocer qué tan grave era la problemática de la basura. Dicho estudio arrojó que el papel era uno de los desechos principales.

“Se comenzó a hacer un sistema de caracterización. Queríamos saber qué fracción había de cada desecho en la universidad, comenzamos a hablar de materiales especiales, es decir, las computadoras, los inorgánicos, como lo son los vidrios y los metales”, agregó Téllez.

En la UNA, los plásticos y los materiales que se descomponen rápidamente también representaban un serio problema.

Por esta razón, se comenzó a destinar espacios exclusivos para acopiar basura. Iniciaron con tres pilas y actualmente esa cifra ya alcanza las 12, tanto en la parte norte como en la parte sur del recinto.

Según Téllez, las pilas tienen seis metros cuadrados de ancho por 50 centímetros de profundidad, y no hay malos olores, porque cada medio está ubicado al menos a un kilómetro de las aulas y oficinas.

Todos estos planes de disminuir la cantidad de basura y procesarla, son parte del Plan de Gestión Ambiental, PGA, que elaboraron las autoridades de la Facultad, y que fue aprobada por el Consejo Universitario en 2006.

Ese plan cuenta con cinco programas, que van desde la vigilancia de la calidad del agua en el recinto, hasta el manejo adecuado de los desechos sólidos y la salud e higiene ocupacional.

Dentro de cada uno hay ejes de trabajo que se han dividido en selección y acopio. Si los desperdicios son o no biodegradables, se observa qué tipo de basura se puede aprovechar y cómo se pueden tratar los desechos “especiales”.

Basura, un tesoro

“El PGA es único, ya que solo la UNA lo tiene. Esta universidad ya comienza a tratar los desechos biodegradables que salen de los bares, y se elabora con ellos compost, un material orgánico bien cotizado, pero nosotros no lo hacemos con fines de venta”, detalló Téllez, quien precisó que al mes pueden elaborar de 70 a 80 quintales de compost con los desechos internos de la universidad.

Esta cifra puede variar, según las fechas, ya que la encargada del Departamento de Gestión Ambiental indicó que la cantidad de basura aumenta en los períodos en que hay fiestas, y disminuye en diciembre, cuando los estudiantes están de vacaciones y la mayoría regresa a sus lugares de origen.

En cuanto a los plásticos, ahora se seleccionan y acopian para venderlos a empresas privadas que llegan hasta la universidad a comprar el material. La cifra comercializada no fue especificada por Téllez.

Para este año, las autoridades ejecutarán una campaña para tratar de erradicar los plásticos en la UNA.

“Pretendemos evitar para 2013, con medidas, con normativas y procedimientos administrativos, ver que de qué manera se evita el uso de los plásticos, desde los bares hasta cada una de las unidades académicas de la universidad”, agregó.

Sin embargo, Téllez reconoció que se combate un problema y surge otro, ya que ahora el poroplast se ha convertido en el nuevo desecho que prolifera en el recinto.

Tratar mejor reactivos

Actualmente se presentó una nueva normativa y procedimiento para el manejo seguro de los productos y desechos químicos de la UNA.

La UNA ya cuenta con una bodega que acopia los reactivos que son los desechos peligrosos que se utilizan en los laboratorios. También hay otros tóxicos, como plaguicidas y envases de laboratorios que ya se vencieron.

“Los desechos especiales peligrosos van a la bodega central equipada, acondicionada, donde van a formar parte todos los reactivos que se encuentran en todas las unidades de laboratorio, se van a centralizar para darle un buen manejo. Esta bodega contempla varias áreas: tóxicos, no tóxicos, plaguicidas y un área especial para desechos químicos. A algunos se les va a dar tratamiento y en esto va a ayudar el (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena)”, agregó Téllez.

Los laboratorios ahora laboraran con la dotación mínima de químicos con períodos de uno a seis meses, de acuerdo con las características de las estancias que pueden ser de investigación o de servicio.

Jornada de limpieza

Para hoy, un grupo de estudiantes voluntarios recogerán desechos en la Facultad de Ciencia Animal, ubicada en el barrio Santa Rosa, y en las partes norte y sur del recinto central ubicado en la Carretera Norte.

Se espera la recolección, selección, pesaje y acopio de cinco materiales: plástico, poroplast, metales, vidrio y desechos biodegradables.