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El manejo de los desechos sólidos en los hospitales es un tema delicado, por la naturaleza de los mismos, porque en su mayoría generan infecciones de cualquier tipo. Como parte del reglamento de salubridad, todo centro de asistencia médica debe tener un incinerador para deshacerse de estos residuos, o en otra instancia, pagar por su buen manejo y tratamiento.

Así, con la finalidad de ejecutar este delicado trabajo, nació en septiembre de 2010 la empresa Ecotratamientos S.A., Ecotrasa, y dentro de la misma línea, se encuentra en proceso de legalización de un permiso otra compañía: Soluciones Bioeco.

Jacques Levy, Gerente General de Ecotrasa, habló con El Nuevo Diario para explicar el servicio de su empresa, cuyo socio mayoritario es español.

“Nuestro enfoque principal es el manejo de los desechos hospitalarios, y con eso se hicieron los primeros estudios de mercado de tres meses”, apuntó.

En el caso de Bioeco, la idea nace por la necesidad de eliminar correctamente los desechos que se derivan de las clínicas privadas, “y pensamos crear un servicio mediante este proyecto”, manifestó Carlos Iván Chamorro, coordinador del mismo.

Agregó que conocen a muchos médicos que están preocupados por no saber cómo eliminar esos desechos.

“Entonces estamos tramitando un permiso para empezar”, indicó Chamorro, tras agregar que tienen años de trabajar internamente en Laboratorios Medlab, que es de donde radica la experiencia adquirida y la idea de llevar este servicio hacia otros espacios.

Es factible y amigable con el ambiente

Del estudio que realizaron Levy y su socio, llegaron a la conclusión de que “no existía ninguna empresa que les ayudara a manejar los desechos hospitalarios peligrosos que pueden infectar a las personas y la ecología”.

Basado en ello, ambos se enrumbaron a Atlanta, Estados Unidos, para tomar un curso sobre el manejo de desechos médicos.

Antes del estudio, dijo el empresario, esos residuos eran enviados a fincas donde los quemaban, cavaban un hueco para enterrarlos, o los dejaban en manos de la Alcaldía de Managua.

Para Chamorro, el problema en el manejo adecuado de estos desechos es de conciencia, pues contienen sangre, saliva, prótesis, gasas, dientes, tubos al vacío y jeringas, entre otros, y son mandados a botar al basurero “La Chureca”, en algunos casos.

“Por eso nosotros capacitamos a nuestros futuros clientes, para disminuir el riesgo laboral… no se trata solo de ir a retirar esa basura y nada más”, explicó.

Asimismo, el personal que realiza el proceso para el laboratorio, está debidamente capacitado y lo hace reglamentariamente uniformado con ropa adecuada.

Servicio en oferta

En el caso de Bioeco, planean entregar dos tipos de recipientes a los clientes, que según Chamorro, en el corto plazo serán clínicas para desechos bio-infecciosos, “y en este tipo de recipientes se introduce una bolsa autoclave para esterilización”.

Añadió que dichas bolsas serán cambiadas, dependiendo de la frecuencia y capacidad de cada clínica.

Con este mismo propósito, otro recipiente más pequeño será entregado con la finalidad de depositar únicamente las jeringas. Este tiene su tapa de seguridad, cuyo orificio sirve para introducir y doblar la aguja, evitando infecciones de cualquier tipo.

“Cada recipiente, del tamaño que sea, tiene una línea negra dibujada en el exterior, que indica el límite de capacidad. En este caso, hasta el 80% de cargado”, manifestó Chamorro, y enseguida aclaró que este recipiente se incinera completo.

Una vez recolectados los desechos, serán trasladados a un almacén temporal que Medlab tiene para depositar por un período de 24 a 36 horas. Luego se pasa a ‘autoclavear’, que es una esterilización a vapor comprimido que se hace en una máquina muy parecida a una lavadora, “donde se introducen las bolsas, que cambian de color una vez conseguida la misión”, resaltó la fuente de Bioeco.

Este procedimiento debe hacerse de 135 a 137 grados centígrados durante 30 a 40 minutos, de manera que todos los elementos patógenos sean eliminados, y posteriormente pasan a incineración.

El proceso vuelve a iniciar cuando el personal entrega nuevos recipientes con sus respectivas bolsas.

En resumen, Soluciones Bioeco planea ofrecer cuatro servicios, específicamente: recolección, tratamiento, transporte y disposición final.

Ecotrasa arrancó con la visita formal a los hospitales, haciendo su oferta en el manejo de los desechos hospitalarios, con la promesa de que serían depositados en un terreno apropiado que está ubicado entre El Crucero y Diriamba, exactamente en el kilómetro 29.

“Es un predio que no tiene viviendas alrededor, donde tenemos una bodega grande”, aseguró Levy. Fue un inicio difícil, a pesar de que no existía un servicio como este, rememoró el gerente general de Ecotrasa.

Para la recolección interna de los desechos, Ecotrasa no facilita bolsas, porque “en los hospitales las tienen”. Entonces, lo que les llevamos son recipientes de tamaños varios que son entregados en la ruta semanal de dos veces a la semana. Este rol puede variar según la necesidad del centro.

En el caso de la recolección general protagonizada por esta empresa, se realiza en un camión con cajuela herméticamente sellada y rotulado según la norma técnica de salubridad, con capacidad para 3.5 toneladas.

“Nuestro personal va preparado con guantes, mangas contra salpicaduras, mascarillas, botas con punta de metal y delantal de plástico”, explicó.

Vale mencionar que el personal de esta empresa fue capacitado por el Ministerio de Salud y por el Sistema Local de Atención Integral en Salud, Silais.

Ya puestos en el hospital, es entregado el basurero lleno, seguidamente se pesa por libra, se deposita en el camión, y a continuación entregan recipientes nuevos debidamente esterilizados. De este procedimiento se hace una bitácora de registro.

Al término de la ruta, todo el desecho recolectado es dirigido al plantel, como le llama Levy, y ahí se desmonta y coloca en área de almacenamiento.

Proceso de incineración

Soluciones Bioeco tiene un horno con dos cámaras, cuya capacidad es de 50 kilos, donde se queman 8 kilos por hora.

“Con la quema”, dijo la fuente de este proyecto, “evitamos contaminación ambiental, porque de 100 kilos de desechos que incinero, el 90% de ese volumen desaparece, y físicamente quedan nada mas 20 kilos de cenizas”, indicó Chamorro.

Esto se hace en la primera cámara, que es precalentada media hora antes con combustible, cartón y madera, y alcanza una temperatura de entre 600 y 850 grados centígrados.

Ecotrasa trabaja con un horno ecológico con capacidad de 100 kilos por hora. Se llevan los basureros rojos que indican que son altamente peligrosos, de ahí se introducen en la primera cámara de 40 mil BTU (potencia del quemador), en donde se incineran los desechos sólidos a una temperatura de 1,200 grados centígrados.

“Este proceso dura un máximo de media hora, hasta quedar solo una ceniza completamente curada”, precisó Levy.

En la segunda cámara, en cuanto a Bioeco, pasan los gases tóxicos, y aquí la temperatura es mayor, donde el humo antes de salir por la chimenea que mide cuatro metros de altura, tiene un tiempo de residencia de 2 segundos, a una temperatura de hasta 1,200 grados centígrados. Esta función mata todos los elementos patológicos y biológicos, pues sale un humo menos denso.

¿Y qué pasa con la ceniza?, cuestionamos, a lo que la fuente respondió que tienen relleno sanitario para la ceniza de los desechos incinerados de Medlab, y que será utilizado en el servicio que ofrecerán.

“Ahí dejamos caer esa ceniza y la cubrimos con una capa de tierra”, expresó Chamorro.

La segunda cámara de combustión del incinerador de Ecotrasa funciona con 40 mil BTU, en donde el humo es purificado con 1,500 grados centígrados de calor.

“Quemamos unas 200 libras por hora”, externó el representante de Ecotrasa, y al final los empleados pasan a las duchas para lavarse cualquier residuo infeccioso. Esta empresa ofrece capacitación gratuita para los interesados. Si lo desea llame al 2270-9771, 2270-9733.

 

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