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Un “río” de desechos plásticos es lo que recibe durante la temporada lluviosa la zona costera de Brito, localizada en la franja del Pacífico Sur del municipio de Tola, advirtieron pescadores y habitantes de ese sector del departamento de Rivas.

Los grandes volúmenes de envases plásticos y hasta latas son trasladados a esta zona costera por las fuertes corrientes del río Brito,  que “arrastra todo al pasar por las comunidades que están asentadas a lo largo de su recorrido, entre estas Nancimí (y) La Junta, y se añade lo que viene del río de Chacalapa”, explica el poblador Bismark Antonio Olivera, de 38 años.

De acuerdo con Olivera, la municipalidad de Tola realiza las labores de limpieza de costas días antes de Semana Santa, pero después el lugar queda sucio y en el olvido. La situación empeora con la llegada del invierno o temporada lluviosa, que se extiende de mayo a octubre.

“Cuando el río se llena trae todo lo que las corrientes arrastran de los caseríos de Río Grande, Sánchez, Chacalapa y otras comunidades, y nosotros los pescadores aprovechamos las enormes cantidades de botellas plásticas que quedan en la bocana, para construir balsas rústicas que usamos para cruzar el río”, enfatiza Juan Carlos Ruiz, un pescador de la zona.

Su colega, Ángel Campos Cortez, señaló que en ocasiones se aparecen personas en camiones y camionetas que llegan a llevarse los envases plásticos para venderlos a empresas de reciclaje.

Entre los grandes volúmenes de desechos plásticos se aprecian envases de refrescos gaseosos, de agroquímicos, galones, empaques de comida, chinelas, bolsas y empaques de confites. A la vista también quedan latas de cerveza y jugos, y hasta envases de perfumes, que por lo general quedan entre el manglar y la bocana del río Brito.

Justo Medrano, responsable del área de Servicios Municipales de la Alcaldía de Tola, dijo que para evitar la aglomeración de enormes volúmenes de desechos, ellos realizan jornadas de limpieza, y que cuando llegan a retirar todos estos materiales recolectan hasta siete metros cúbicos de inmundicia.

Justo ahí donde llegan a parar todos esos desperdicios, un rótulo que prohíbe “botar basura” resulta inútil, en tanto las autoridades no desarrollen una campaña educativa puntualmente dirigida a quienes habitan en la cuenca del río Brito, que, al parecer, son los principales causantes del daño ecológico.