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En el lago Xolotlán flota de todo. La basura que el cauce Bello Horizonte --uno de los ocho que concluyen en el cuerpo de agua-- recoge en todo su recorrido por Managua, desde su nacimiento en las zonas medias de la capital, copa las aguas del lago que agoniza por la gran cantidad de desechos que le caen en el punto donde “muere”, en el sector de los barrios anexo a la Villa “Pedro Joaquín Chamorro” y Santa Clara.

Esta zona, además de haberse convertido en un basurero, es un punto crítico del Distrito IV de la capital.

Un botón de muestra

El cauce que fluye desde las inmediaciones de la Colonia 14 de Septiembre, en el Distrito V, recoge agua y desechos de al menos seis barrios.

Las cuadrillas de ALMA son las encargadas de la extracción de toneladas de sedimentos, pero más adelante, donde el cauce llega a su fin la basura florece, y pese a las obras de mitigación que se hicieron para proteger a las familias, y a la estación de rebombeo que traslada las aguas residuales a la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas, PTAS, el oleaje del lago sigue socavando los terrenos.

Cauces acarrean todo

Plásticos, hojas, ramas, hasta animales muertos se encuentran en la desembocadura del cauce, pero aun así, los pobladores se sumergen a las aguas a pescar, muy cerca del afluente principal, que aunque está revestido, su estructura poco a poco ha sucumbido por la fuerza de las aguas. Hay otro pequeño afluente de aguas residuales que afecta directamente la estación de rebombeo.

A Ingrid Ruiz, pobladora del anexo la Villa “Pedro Joaquín Chamorro”, pese al mal olor que producen la basura y las aguas, le parece normal sacar una silla a la calle y sentarse a comer, aunque le molesta que personas de otros barrios en camionetas y camiones lleguen a tirar basura, solo porque es el lago Xolotlán.

Zona costera usada como basurero

La zona costera ocupada como basurero es precisamente la cota 42.76, declarada área no habitable, y de la que se evacuó a varias familias por la crecida del Xolotlán en 2010, que no ha bajado mucho su nivel, pues se ha mantenido entre 41 y 40.9 metros sobre el nivel del mar (msnm).

“Desde que se fue esa gente, la cantidad de basura aumentó. Nadie viene a recogerla aunque uno les diga, la tufalera no se aguanta, todo viene a parar aquí”, señaló Ruiz.

Según datos oficiales de la Dirección de Limpieza Pública de la comuna, solo en el Distrito IV el año pasado se recogieron 25,383 metros cúbicos de basura, sin contar la limpieza de tragantes, de canaletas, de calles, andenes y de basureros espontáneos.

Entre los siete distritos, las autoridades en el informe de cierre de año precisaron que se limpiaron 431 botaderos, con una frecuencia de 10 veces por semana.

Obra de mitigación no protege lo suficiente

Una vez que se evacuó a las familias que estaban dentro de la zona no habitable, en la zona costera del lago Xolotlán, donde queda el anexo de Villa “Pedro Joaquín Chamorro”, la comuna señalizó los puntos para evitar que nuevos núcleos ocuparan el lugar, sin embargo, el oleaje puso en riesgo viviendas que estaban fuera de la cota 42.76.

En octubre del año pasado, las autoridades municipales y de Defensa Civil realizaron un recorrido por la zona, pues el lago estaba creciendo a razón de seis u ocho centímetros diarios, y el oleaje había provocado que lavaderos y cercos se fueran al agua y las casas quedaran al borde del precipicio.

Aunque las autoridades tomaron la decisión de trasladar a las familias, repentinamente lo que se hizo fue mejorar las casas de ocho de los núcleos en riesgo, y para proteger esta inversión y la estación de rebombeo se levantó un muro de contención a base de gaviones para intentar mermar la intensidad de las olas.

“Hicieron eso, pero el agua igual va cavando, eso no lo detiene nada. ¡Viera cómo se mete el agua! ¡Hasta perros y pollos se han muerto…! Además, ya hay partes en que ese muro se está fregando, quién sabe si aguante mucho”, detalló Eydi Karina Potosme, también habitante del anexo.

Los ambientalistas han indicado que cada vez que llueve, el lago avanza “hacia afuera”, es decir, más bien entra a tierra, porque el fondo del mismo está muy saturado de sedimentos, y es por ello que aunque solo sea una brisa, siempre va haber inundaciones en estas zonas.