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El único efecto que aparentemente iba a tener el concurso “¿Quién tiene las bolas más grandes?”, impulsado durante la administración del exalcalde de Managua, Dionisio Marenco, eran las risas, debido al doble sentido que cobra la expresión en el leguaje nicaragüense.
Pero esta campaña de concienciación ambiental movió a decenas de capitalinos para recoger la basura en sus barrios, y formar con ella grandes pelotas de materiales recicables.

“manos milagrosas”, “los guerreros del ambiente”, “victoria ambiental” y “revolución” fueron algunos de los nombres que escogieron los participantes para bautizar a sus equipos.

Durante unos tres años, en varios puntos de managua se realizaron periódicamente eliminatorias entre grupos de un mismo barrio, de diferentes barrios o bien entre elaboradores de pelotas del mismo material, hasta que en diciembre de 2008 llegó la final con la competencia entre los grupos que representaban a los siete distritos capitalinos.

“la idea nació con el objetivo de que la población tomara conciencia de lo que significaba mantener la ciudad limpia, y del valor que puede tener la basura si se recicla”, explica el ex vicealcalde, nery leiva orochena, quien reconoce que al comienzo todos se reían cuando se hablaba del concurso.

Los ganadores de la final

Justina padilla hernández, miembro del grupo que ganó la final de la competencia, aún se ríe al referirse a esta. Ella, maría ríos carballo, lillian hernández, juana pérez y armando roy representaron al distrito ii, específicamente al barrio “rafael amador ríos”.

Recuerda que antes de iniciar la recolección de la basura, fueron capacitados por la dirección de medio ambiente de la alcaldía capitalina sobre la importancia de recoger, clasificar y reciclar la basura, y las ganancias que se derivan de esa actividad.

En los siguientes dos meses dividieron su tiempo entre recolectar la basura en su barrio y en las empresas aledañas, y en la elaboración de las pelotas, según ríos carballo.

Una de ellas, lillian, ni siquiera sabía que estaba embarazada mientras duró esa labor. De haberlo sabido, dice que no hubiera andado de un lado a otro levantando plástico, cartón y papel, y hasta subiéndose a las pelotas para irles dando forma. Ríe cuando se acuerda de eso, pero hoy su hijo jesús tiene tres años y está sano.

Estas mujeres señalan que dormían con las pelotas y amanecían haciéndolas más grandes. “una vez, cuando teníamos las pelotas inmensamente grandes, nos tocó salir en carrera a buscar plástico para taparlas, porque comenzó a llover y no queríamos que se mojaran las de papel y cartón”, refiere padilla hernández. Las pelotas de cartón y de botellas de plástico, elaboradas por este grupo, llegaron a medir nueve metros.

Con el premio obtenido en la gran final --de us$4,000--, padilla hernández pudo hacer un muro al frente de su casa de tablas, y las otras dos participantes pudieron construir un cuarto en sus casas.

“después del concurso, la dirección del medio ambiente de la alcaldía se desapareció, ya no nos volvieron a visitar”, indica padilla hernández, quien asegura que en el barrio se perdió la práctica, y en sus casas raras veces clasifican y acumulan los materiales reciclables para después venderlos.

Sin embargo, sabe que “ese material que se puede reciclar a veces está en los manjoles, y por eso se dan las inundaciones”. Además, en sus manos tiene la prueba de los beneficios de clasificar y reciclar: los recibos de la venta de las pelotas con las que ganaron a la empresa recicladora y negocios internacionales s.a., renisa. Pelota de papel: c$1,124.77; pelota de cartón: c$2,425.62; pelota de plástico: c$1,225.84.

No dan continuidad a buenas experiencias

Leiva orochena dice que la continuidad al concurso “¿quién tiene las bolas más grandes?” Quedó estipulada en el plan de inversión anual que dejó la administración saliente de marenco, en diciembre de 2008, pero todo indica que las nuevas autoridades hicieron caso omiso a ello.

El diputado y presidente de la comisión de población, desarrollo y municipios de la asamblea nacional, agustín jarquín anaya, lamenta que parte de la “cultura política” que persiste en el país es no darle continuidad a programas de los gobiernos anteriores, aunque hayan sido buenos y eficaces.

No obstante, considera que el peculiar concurso caló en la conciencia de los capitalinos, y que, por tanto, al menos managua está lista para echar a andar un plan integral contra el problema de la basura.

“ese concurso, en su momento, jugó un rol de primer orden en el sentido de aprender a recoger y a clasificar los desechos y, en confirmar que se le puede sacar provecho económico”, destaca este aspirante a la silla edilicia de la capital.