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Los habitantes de las orillas del cauce de las Américas 4, en el sector del Anexo al barrio “Camilo Chamorro”, siguen esperando ser reubicados, porque las grandes zanjas que se han formado por las corrientes están aumentando, y la Alcaldía de Managua está tratando de mitigar el problema con muros de gaviones.

El pasado 29 de mayo, cuando se reportó el fenómeno lluvioso más fuerte en lo que va del invierno, el agua copó los cauces. En el Anexo al barrio “Camilo Chamorro”, las fuertes corrientes irrumpieron violentamente por las viejas láminas de zinc de unas ocho viviendas. La gente salió de sus casas ayudada por sus vecinos, quienes les arrojaron cuerdas para que el agua no los arrastrara hacia lo profundo del lago Xolotlán.

Mesas, camas, ropa… de todo arrastró la corriente. Cirilo Vallecillo, uno de los afectados, salió de su casa sano y salvo, pero solo con la ropa que llevaba puesta.

Ahora, Vallecillo y toda su familia pasan el día en lo que quedó de su humilde vivienda, y en la noche emprenden el camino hacia la casa comunal, donde les han dado espacio para que duerman.

“Cualquier día cae, ya no tiene fuerza”, indicó Vallecillo al referirse a su casa, donde habitaban cuatro familias. Una de ellas recuperó un colchón y duermen en el piso, a orillas del cauce socavado.

“Ya no sé a quién creerle, nos dicen (autoridades distritales) van para allá, les están construyendo, en dos meses nos vamos… Solo eso dicen”, agregó Vallecillo.

Desde la inundación del 29 de mayo, los pobladores esperan ser reubicados, pero aún no hay movimientos.

“Puede pasar algo peor. Los ingenieros no nos han dicho nada, usted sabe que estamos en invierno y es peligroso”, indicó Jessenia Rivas, otra de las afectadas.

Luego de la inundación, las autoridades municipales los abastecieron con colchones y alimentos para dos días, pero no se han vuelto a aparecer.

“Por misericordia de Dios la casa sigue en pie, porque la corriente era bien fuerte”, agregó Rivas.

A diferencia del anexo del barrio, donde las paredes del cauce no están revestidas y el agua ha erosionado el terreno, en el propio “Camilo Chamorro”, en 2009, la alcaldesa Daysi Torres inauguró 450 metros cúbicos de excavación estructural y 500 metros cúbicos de muro de gaviones, aunque se invirtieron 1 millón 300 mil córdobas. El beneficio fue solamente para 20 casas.

Un año antes, en 2008, los vecinos protestaron porque las aguas putrefactas y la basura se habían convertido en un dolor de cabeza, que además de contaminar el lugar, mantenía un olor fétido en él.

Los pobladores se organizaron y acudieron a organismos protectores del medioambiente para que intervinieran con las autoridades pertinentes.

El sitio se logró limpiar, pero la vigilancia de las autoridades municipales no fue consistente, y ahora --de nuevo-- el cauce es el botadero de basura por “excelencia” de la zona.

Más gaviones, pero problema persiste

Según datos oficiales de la comuna, entre el “Camilo Chamorro” y su anexo son 80 casas las que están en riesgo. Es por ello que se retomó la construcción del muro de gaviones.

Desde hace tres semanas, un grupo de trabajadores de la Dirección de Infraestructura se encuentra colocando gaviones en el cauce, sin embargo, el trabajo se ve obstaculizado hasta que trasladen a las familias en riesgo.

“Hace poco vinieron del Distrito VI solo a confirmar si nos íbamos, pero hasta que nos quiten van a poner los gaviones”, precisó Flora Ampié, otra perjudicada.

Las piedras bolón (usadas para los muros de gaviones) se encuentran a un costado del cauce, custodiadas por guardas de El Goliat, mientras la basura que dejó la última lluvia aún se encuentra adherida a las barandas de los cauces.

A finales del año pasado, un grupo de pobladores de la zona se presentó al cabildo ordinario en la alcaldía a pedir a las autoridades la construcción de dos puentes peatonales, pero no les dieron respuesta.

Este mismo cauce, en su paso por el mercado “Iván Montenegro”, inunda los alrededores y la basura que se riega imposibilita el paso vehicular por la zona.