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En el Distrito VII de Managua, donde se lleva a cabo la obra de mitigación más imponente de Managua, el cauce 31 de Diciembre, conocido en su parte final como el cauce del Aeropuerto, las lluvias han dañado los trabajos, forzando la evacuación de al menos once familias.

Cerca de ahí, el cauce de Villa Libertad --que se une en las proximidades del Aeropuerto Internacional con el 31 de Diciembre-- amenaza la vida de los pobladores con cada desbordamiento.

Unos fueron desalojados porque la humedad socavó los terrenos y dejó sus casas al borde del precipicio, otros viven en permanente peligro porque cada vez que llueve sus calles parecen ríos, debido al desborde los cauces 31 Diciembre (Aeropuerto) y Villa Libertad, los canales más peligrosos del Distrito VII de la capital, que al juntarse alcanzan una fuerza destructiva.

El cauce de Villa Libertad en varias zonas queda oculto por la vegetación, y pareciera un simple afluente, pero basta con un aguacero para que sobrevenga el desastre.

En el Anexo a Villa Libertad, las escorrentías de este canal ya arrasaron con el patio de la vivienda de Gisella López, quien por ahora espera ser reubicada por las autoridades municipales.

En esta zona la comuna construyó hace un par de meses un muro de gaviones para contener la corriente, sin embargo, este ya sucumbió a las escorrentías. Las piedras bolón que quedaron a un lado de la vía son por ahora las únicas huellas de ese desastre.

“La gente de la alcaldía nos dijo que aquí había un 40% de destrucción, se está desbarrancando todo, toda el agua se embocó hacia acá porque dejaron el trabajo inconcluso”, señaló López, quien junto a su familia ha tenido que dormir en una iglesia cercana por el riesgo que corren con cada aguacero.

Obras “descartables”

En el cauce de Villa Libertad se hicieron obras importantes en 2009, que fueron “descartables”.

Para 2008 se dedicaron C$1.6 millones a la segunda fase de drenaje pluvial, que se ejecutó hasta 2009, y luego fue dañado por las lluvias.

Luego, la municipalidad aprobó otra partida de C$1.5 millones para estabilizar con un muro de gaviones las laderas del cauce, pero a pesar de eso, el peligro se mantiene.

Pero el proyecto más emblemático que ejecuta la comuna capitalina en el Distrito VII, es el del cauce 31 de Diciembre

(o del Aeropuerto), que es financiado con un crédito de US$13 millones (C$305.5 millones) que otorgó el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, para el Programa de Drenaje Pluvial y Gestión de Desarrollo en la Subcuenca III de Managua (Nindirí, Ticuantepe, El Crucero y La Concepción).

Para estas obras, que incluyen la construcción de micropresas, cortinas de retención y el cauce, las alcaldías involucradas también tendrían que destinar fondos.

Según el secretario de la comuna capitalina, Fidel Moreno, el cauce 31 de Diciembre es uno de los proyectos más importantes que desarrollará este año la municipalidad, pues “cubre un área de impacto y de beneficio para 250,000 personas”.

La ficha técnica del proyecto resalta que se revestirán 4 km del cauce usando vetiver (planta herbácea que controla la erosión de los suelos), gaviones, cuyos muros tendrán seis metros de profundidad, la micropresa, cajas puente y cuatro cortinas de concreto.

La obra comenzó a ejecutarse en noviembre del año pasado y se extenderá todo este año, avanzando aun en período de lluvias.

El director general de proyectos de la Alcaldía de Managua, Fernando Palma, detalló en su momento que el cauce 31 de Diciembre, que pasa por el sector del Aeropuerto Internacional “Augusto C. Sandino”, sería desviado hacia el oeste, para que buscara el curso normal de las aguas.

Daños y retrasos

Moreno reconoció en declaraciones a medios oficialistas los daños que ha sufrido la obra. “Eventualmente, hemos perdido algunas formaletas, una estructura metálica que estaba lista para ser fundida con concreto ha resultado pandeada, obviamente, hay que hacer obras de limpieza. Sí nos produce atrasos la lluvia”, dijo.

En cuanto a la basura en el sitio de la construcción agregó que “obviamente hay basura, porque estamos trabajando, y cuando llueve eso es un río de agua, basura y sedimentos que, por desgracia, son arrastrados de la parte alta”. Según estimaciones oficiales, este año se extrajeron de los canales unos 6,000 metros cúbicos de desechos, equivalente a 600 volquetes.

Por ahora, el gran reto de las autoridades es sortear la naturaleza y trabajar bajo los riesgos de inundación y de más daños estructurales en el cauce, que ya obligaron a la municipalidad a desalojar y a trasladar a once familias del barrio Laureles Norte.