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De los nueve cauces que atraviesan de sur a norte la capital, uno en particular mantiene en vilo a miles de personas en cada torrencial aguacero: el Cauce Oriental.

En total son cinco los canales que surcan desde diferentes zonas la ciudad, y que unen sus furiosas escorrentías en un punto que se ha vuelto crítico y emblemático: las inmediaciones de los semáforos de El Dorado, donde el Cauce Oriental se ensancha y corre paralelo a la Pista Juan Pablo II, una de la arterias viales más transitadas de Managua.

Aunque hasta ahora se han invertido más de C$50 millones en diversas obras de mitigación, el impacto de las aguas sedimentarias parece ser cada vez peor, y la basura sigue quedando como “estampa” en las barandas y en los puentes de ese cruce vial, cuando una intensa precipitación rebasa su capacidad.

La última afectación fuerte ocasionada por las escorrentías del Cauce Oriental, fue la destrucción total de la vivienda de Dolores Sirias, ubicada cerca de este punto crítico. Pero lejos de ser trasladada a un lugar más seguro, la comuna capitalina simplemente levantó en el mismo sitio de peligro una vivienda de interés social.

Cauces usados como botaderos

Según datos de la Alcaldía de Managua, de la basura que no logran captar los camiones recolectores, un total de 300 toneladas de desechos de todo tipo llegan al sistema de drenaje de la capital, principalmente a los cauces.

En 2011, la Dirección de Limpieza Pública de la comuna se propuso extraer 6,000 toneladas de desechos del sistema de drenaje, y para este año la meta era similar, sin embargo, la basura ya ha sido evacuada en tres ocasiones.

Solo en la primera limpieza, a lo largo de 43 km, se extrajo de 14 cauces 6,000 metros cúbicos de sedimentos. La capital cuenta con 169 kilómetros de cauces, de los cuales más de 75 km no están revestidos, y la población utiliza dichos canales como basureros, a pesar de que se les advierte de las graves consecuencias que puede haber cuando llueve.

Más de C$50 millones tirados al cauce

El Cauce Oriental es el ejemplo más palpable de los daños que ocasionan las escorrentías y la basura, y pese a los múltiples trabajos de mitigación, la situación no parece mejorar.

En El Dorado, las obras estaban presupuestadas por C$27 millones, pero luego de tantas reparaciones, esa cifra superó los C$50 millones. Una de las últimas obras fue en 2010, cuando se destinaron C$3.7 millones para elevar más los muros del cauce.

La ampliación del Cauce Oriental en este punto comenzó a ejecutarse en 2009, y pasó a tener nueve metros de ancho (tres metros más), mientras las obras hidráulicas se extendieron por 132 metros. Los gastos continuaron. Para este año se presupuestaron C$20 millones para la ampliación del cauce, en el tramo que va de los semáforos de El Dorado hasta el puente El Paraisito, sin embargo, a inicios de año las autoridades desviaron los fondos para reconstruir una sección colapsada del Cauce Occidental, obras que han ido a paso de tortuga.

Basura y sedimentos dañan obras mitigantes

Para aminorar los daños, la municipalidad ha intentado además disminuir la velocidad de las aguas que bajan a unos 100 km por hora.

Las micropresas Santo Domingo y Las Colinas, situadas cauce arriba y construidas para acumular hasta 3,000 metros cúbicos de agua, no han logrado tal objetivo, debido a la gran cantidad de sedimentos y de basura que disminuyen la capacidad de las mismas.

Las constantes jornadas de desarenado que ejecutan las cuadrillas de la municipalidad, en estos puntos tampoco ha servido de mucho. El año pasado, la municipalidad también ejecutó obras en el Cauce Viejo Santo Domingo, y destinó C$2.1 millones para la construcción de cortinas hidráulicas, sin embargo, la fuerza de las aguas y la cantidad de basura que estas arrastran, siguen siendo las mismas.