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Unas 25 microempresas de los Distritos VI y VII de Managua han fortalecido sus negocios de recolección, procesamiento y transformación de basura, con el financiamiento recibido de la Fundación para el Desarrollo de la Microempresa, Fudemi, desde hace un par de años, a través del proyecto BasManagua.

El crédito a los microempresarios se ha otorgado desde 2010, cuando Fudemi firmó una alianza con el proyecto BasManagua, que incluía dos componentes principales: el crédito y el fortalecimiento de las pequeñas unidades económicas, a través de capacitaciones para la inversión adecuada de los fondos.

La Alcaldía de Managua viene desarrollándolo desde la administración del exedil Dionisio Marenco, con el financiamiento de la cooperación italiana.

“A partir de este momento, Fudemi cuenta con un programa de crédito dirigido a un sector que hasta la fecha no había sido beneficiado con condiciones especiales en cuanto a tasa de interés, así como capacitaciones dirigidas a sus negocios”, explicó Saabely Baquedano Mondragón, coordinadora del proyecto de microcréditos.

Baquedano detalló que las principales beneficiadas son las microempresas recolectoras de basura domiciliar, coordinadas con el apoyo de la Alcaldía de Managua, así como los compradores ambulantes, quienes recorren los barrios comprando desechos.

Destacan también los transformadores de desechos sólidos, grupo conformado por aquellos que reutilizan los materiales reciclados convirtiéndolos en productos (utensilios y ropa), que luego comercializan en los mercados capitalinos. Las familias NNAT (de niños y niñas trabajadoras de la calle) también forman parte del proyecto.

Crédito y sector generan empleos

El interés principal de Fudemi, al hacer un desembolso, es atender a los más pobres. “La gente está contenta por la tasa de interés flexible, y sienten que son beneficiados por contar con un programa dirigido totalmente a ese sector. Los créditos son a corto plazo, y la mayoría ya ha tenido de dos a tres préstamos”, refiere.

Los montos promedio andan entre C$8,000 hasta C$35,000. Los plazos figuran en 12 meses, excepto las empresas recolectoras que andan hasta en 36 meses de plazo, por obtener préstamos superiores a los C$100,000.

Hasta el momento, Fudemi ha desembolsado 234 créditos, el 55% de ellos se ha destinado a las mujeres. “Los niveles de morosidad son menores al 3%, pues se ha fortalecido la cultura de pago de nuestros clientes”, manifiesta Baquedano.

La economía del reciclaje de los residuos sólidos genera fuentes de trabajo, asegura la coordinadora del proyecto, “cada negocio cuenta con tres trabajadores al menos, principalmente miembros de la familia”.

Historias de éxito

Petrona Rosario Bustos es una microempresaria que califica su experiencia como “positiva”. Desde 2006 recorre diversos sectores de los Distritos VI y VII de Managua recolectando los desechos producidos por las familias de esa jurisdicción.

En ese entonces, 17 microempresas más realizaban la misma labor, de las cuales doña Petrona es la única “sobreviviente”, pese a que en los primeros años tuvo que recolectar y trasladar la basura en bicicleta (triciclo), lo que refleja el grado de dificultad en ese entonces.

Con los préstamos obtenidos ha podido sustituir el triciclo por un vehículo (una moto), que ha modificado, de manera que le permite transportar mayor cantidad de desechos y en menor tiempo.

Doña Petrona emplea a cinco personas más. El beneficio de su trabajo lo obtiene a través del reciclaje de papel, aluminio, plástico, hierro, y otros productos, así como del pago mensual de 30 córdobas que recibe por cada casa que atiende.

Denis Aníbal Talavera, por su parte, trabaja con la transformación de materiales que son desechados en la construcción. Tiene cuatro trabajadores, y el financiamiento que ha recibido lo ha invertido en la compra de materias primas. “Hacemos estribos, herraduras y enderezamos el hierro, luego esos productos los distribuimos en la ferreterías”, cuenta.

Doña Alba Calero, mientras tanto, le da utilidad a los restos de telas que desechan en las zonas francas. Trabaja con Fudemi desde hace tres meses. “Hice un préstamo de C$50,000, con el que construí mi propio taller de costura, y también compré una máquina. Me dedico a hacer blusas y entrego el producto en el Oriental”, cuenta la señora, que emplea a seis personas.

 

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