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La delegación departamental del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, con apoyo de la Cruz Roja Nicaragüense y jóvenes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN filial de Somoto, declaró la “guerra” a las bolsas plásticas, las que después de ser utilizadas son tiradas a las carreteras y a espacios públicos urbanos del municipio y resto del país.

Douglas Benavides, delegado del Marena en Madriz, se personó con un grupo de estudiantes y personal de la oficina a la entrada de un supermercado de esta ciudad, para entregar a los consumidores un bolso reutilizable a cambio de las bolsas plásticas, que incluso habían pagado con sus compras en el centro.

La actividad para reducir el uso de la bolsa plástica es apoyada por la asociación ambientalista Guardabarranco.

“Vamos a distribuir de manera simbólica 250 bolsos reutilizables, como una forma de despertar expectativas y generar interés en la empresa privada y en otros organismos, con el objetivo de que nos apoyen con esta iniciativa, y lograr que Somoto sea uno de los municipios con menor consumo de bolsas plásticas”, comentó Benavides.

Los bolsos reusables llevan el consejo; “No usemos bolsas plásticas. El clima está cambiando, hay que actuar”.

Las personas, al ver el gesto de los jóvenes, reaccionaron anuentes a cambiar la bolsa plástica por el bolso ambientalista para llevar sus compras.

Ciudadanos respaldan mensaje

“Es importante para la Naturaleza, no tirar bolsas plásticas en las calles y en los ríos. Me gusta la campaña que están haciendo”, reconoció Alicia Martínez, una de las ciudadanas que se comprometió a no volver a usar bolsas plásticas y utilizar la que le entregó el Marena.

“Me parece bien, porque las calles están llenas de bolsas plásticas”, dijo Yolanda Rizo, otra de las consumidoras que se apresuró a abandonar la bolsa plástica donde llevaba sus productos.

En Somoto se estima que cada ciudadano utiliza unas 200 bolsas plásticas al año, cantidad que multiplicada por sus 20,000 habitantes, totaliza 4 millones, que al final terminan esparcidas en el medioambiente.

Impiden infiltración de agua de lluvia

Benavides reprochó el mal hábito que tenemos los ciudadanos, de pedir bolsas para una libra de tomates, otra para la cebolla, y por cada producto que se retira del supermercado.

“Al final (esas bolsas) son mal manejadas, y van a aparecer en cualquier basurero clandestino, en la calle, en un cauce; y eso provoca un aumento de la contaminación. Además, por el hecho de ser plástico, es impermeable, lo que impide la infiltración de agua de lluvia en los suelos, y aumenta el escurrimiento, provocando amenazas de inundaciones”, explicó Benavides.

 

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