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Las miles de personas que a lo largo del año buscan un tiempo de relajación en las playas de Pochomil y de Masachapa, sin duda son el motor de la industria turística de la zona, pero también generan un gran trabajo a la municipalidad de San Rafael del Sur, al producir cantidades impensables de basura.

Pareciera que cuatro vehículos recolectores son suficientes para recoger los desperdicios que produce un municipio de 43,000 habitantes, sin embargo no es así, pues en algunas temporadas “fuertes” de playa se han llegado a recoger hasta 480 toneladas de basura por día.

Esa cantidad de desechos equivale a casi el 25% de lo que produce un municipio como Managua, con 1.4 millones de habitantes.

El alcalde de San Rafael del Sur, Noel Cerda, dijo que priorizan la atención a las zonas turísticas y a las áreas más pobladas, y que el plástico es el desperdicio más visible entre la basura recolectada.

Debido a que San Rafael del Sur cuenta con 53 comarcas, el servicio de recolección no es constante por la dificultad con los accesos, es por ello que solo las zonas rurales de San Pablo y El Salto, las más cercanas a la ciudad, reciben atención prioritaria

“Además de esas comunidades, todo lo que es la zona turística, es nuestra área de atención; tenemos un botadero municipal y cuatro medios de transporte para trasladar la basura”, precisó Cerda.

Cada camión, con capacidad para seis toneladas, hace dos viajes diarios a un vertedero que tiene 15 años de operar, y al que se accede con dificultad, porque hay que atravesar una calle que no está revestida por la que corren aguas pluviales.

Justo en estos días, la alcaldía de San Rafael del Sur recibió una donación que podría paliar los problemas ligados a la recolección de basura: un camión compactador de ocho toneladas de capacidad.

La donación es resultado de un convenio entre la municipalidad y Kreuzberg, un barrio de Berlín, la capital de Alemania. El alcalde Cerda espera fortalecer con este nuevo equipo el trabajo en el manejo y tratamiento de los desechos en la zona.

“El camión tiene capacidad para procesar ocho toneladas de basura, y en volumen, de 12 a 20 metros de basura se traslada en un camión de esos. ¿Qué es lo que nosotros proponemos? Dar atención a los seis centros educativos de secundaria y primaria que hay”, afirma.

Ervin Espinoza, poblador de San Rafael del Sur, reconoció que pese a los pocos recursos, los camiones de la Alcaldía no dejan de llegar diario al mercadito municipal para evacuar los desechos, sin embargo, pese a ese esfuerzo, el plástico y otros desperdicios orgánicos “adornan” las vías alternas.

Tasa por servicio diferenciada

En la localidad operan tres grandes empresas, cada una paga una cuota mensual a la alcaldía por el servicio de recolección, por el que también abonan una tasa más pequeña pulperías y pequeños negocios que se ubican en las playas.

Otros pobladores pagan en promedio C$20 al año por el servicio.

Pero mantener la basura bajo control en algunos sitios como Masachapa, un concurrido balneario situado a 60 kilómetros de la capital, la municipalidad ha tenido que poner una brigada permanente de operarios que recolectan desechos y garantizan que la maquinaria los traslade al basurero municipal. El vecino balneario de Pochomil, quizá más concurrido que esta playa, también produce grandes cantidades de desechos.

Plástico es principal contaminante

En esta playa, el plástico también se convierte en el “rey” de los desperdicios que dejan los bañistas.

“Es una cultura que se debe fomentar (no dejar basura en las playas), la gente no está muy adecuada a eso, y lo principal de todo que nosotros sabemos que lo contamina es el plástico, por donde vamos está el plástico, ahí está el plástico, es un gran problema”, señaló el alcalde Cerda.

Sin embargo, hasta ahora son pocos los que se han interesado en sacar provecho económico a esos desechos plásticos.

Otro poblador, Ramón Cruz, afirma que en el municipio ya hay personas que colectan botellas y algunos materiales metálicos que son vendidos a los recicladores, no obstante, la recolección es artesanal y para subsistir el día a día.