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El mayor problema de los capitalinos ya no solo es la gran cantidad de basura que queda sin recolectar sino el lugar donde la depositan. Los esfuerzos de la municipalidad con fondos de la cooperación o partidas propias apuntan hacia los centros de transferencia en cada uno de los siete distritos de Managua, pero la construcción de dos de ellos ha levantado a la población.

En uno de los casos, la población logró que el centro de transferencia no fuese construido en medio del barrio, esto fue en Waspan Norte, donde ahora se recogen firmas para buscar el financiamiento para la construcción de un parque.

En ese sitio se pretendía acopiar la basura de 62 barrios en un radio de operación de tres kilómetros, los desechos serían depositados en contenedores y protegidos con un muro perimetral.

Mientras, en el “Georgino Andrade”, del Distrito VII, los habitantes de la zona han levantado resguardo permanente para que las cuadrillas de la municipalidad no sigan trabajando.

En este barrio del Distrito VII, la estación de transferencia también quedaría en medio del caserío, y los pobladores han protestado públicamente para que “los ratones, cucarachas y moscas no sean sus vecinos”.

Lo anterior demuestra que la población se opone a los planes mal elaborados de los encargados de estos programas en la Alcaldía, porque quieren acomodar el problema de la basura en el primer espacio disponible, sea esta área verde o un terreno cercano a viviendas. Zoyla Gutiérrez asegura que será de las más afectadas si colocan la estación de transferencia, “me inundo en agua y ahora en tufo; no vamos a permitir eso”, señaló.

Quieren parque, no centro de transferencia

Recordó que desde hace cuatro meses cuando las autoridades municipales les notificaron de lo que harían con el predio baldío, protestaron, pues aseguran que la promesa era de construir un parque y otras áreas recreativas, y nunca lograron obtener una partida en el presupuesto de la alcaldía.

La maquinaria de la alcaldía ya compactó y rellenó el terreno, para lo cual tuvieron que demoler la casa comunal.

“No estamos conformes, porque también nos van a cerrar dos calles, nunca hicieron el parque y ahora vienen a trabajar rápido”, agregó Gutierrez.

Los pobladores ya tienen ocho días de protestar, un grupo de ellos pasa toda la noche en el terreno, pero según detalló Fausto Bravo, ya fueron agredidos, y las autoridades políticas del barrio les han dado la espalda.

“Vinieron en la madrugada a golpearnos, pero aquí seguiremos. Ya tienen 8 días que las máquinas no vienen, y el delegado del distrito (Julio Cuadra) no da la cara”, señaló Bravo. Se intentó consultar con el delegado de la Alcaldía, Julio Cuadra, pero en su oficina nos dijeron que no se encontraba, y no respondió a su teléfono móvil.

El distrito con más botadores clandestinos

Las calles del barrio hasta un apodo peculiar tienen “Quebrada seca”, por la cantidad de piedras que hay, y porque ninguna calle está revestida.

“Que se lleven el proyecto, porque nosotros vamos a construir nuevamente la casa comunal, y el acta de aprobación con la gente del barrio apenas tiene 60 nombres. Ni el rótulo del costo han puesto, para que no sepamos”, declaró Vilma Sosa. El Distrito VII produce diariamente 60 toneladas de desechos y tiene 34 botaderos ilegales, la cantidad más alta de todos los distritos.

El centro de transferencia que se pretende ubicar en el “Georgino Andrade” acopiaría los desechos de tres barrios (“Pedro Aráuz Palacios”, Villa Austria y Rubenia).