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El hedor que se siente al pasar a la orilla del cauce que circunda Las Américas III es cada vez más nauseabundo, ya que se ha convertido en un basurero clandestino más, desde hace casi un año.

Y es que a diario decenas de carretoneros que cobran entre tres y cincos córdobas por ir a botar basura, llegan al cauce a depositar los desechos de las casas cercanas e incluso de algunos negocios del Mercado “Iván Montenegro”.

A Jonathan Hernández, uno de los carretoneros que estaban en el lugar tirando basura, se le preguntó por qué lo ha seleccionado para su botadero, a lo que respondió: “Nosotros cobramos en otros lugares por recolectar basura y la gente nos da lo que quiere. No tengo trabajo y por eso me dedico a esto, yo no elegí este basurero, simplemente antes me dedicaba a recoger botellas y así conocí este lugar”.

Al igual que este hombre y su famélico caballo, otras personas botaban desperdicios, pese a que en una de las paredes del cauce se lee un gran rótulo hecho por los mismos pobladores, que reza: “No botar basura”.

Pero la actitud de estos recolectores de basura no le hace gracia a los vecinos del sector, quienes se quejan del mal olor y las moscas.

“Se les dice que no boten basura allí, pero ellos no entienden. Aquí el mal olor es terrible, sobre todo a las 12 del mediodía”, explica María Rosales, vecina del basurero.

También se quejó de que de nada sirven los rótulos que coloca la Alcaldía, porque los carretoneros simplemente los ignoran.

En ese sentido, los vecinos del basurero no autorizado piden a la Alcaldía que realice con mayor frecuencia una limpieza del lugar y envíe inspectores ambientales para que ahuyenten a los carretoneros.

Botadero de animales

Lo más problemático del asunto es que el sitio también es utilizado como cementerio de animales. “Aquí todos los días vienen a tirar basura y hasta animales muertos”, sostuvo Adieska Sprijin, quien tiene el basurero frente a su casa.

Este basurero es solo uno de los muchos botaderos ilegales que se encuentran diseminados por toda la ciudad, provocando un alto nivel de desaseo y un foco de contaminación, sostuvo.

El Nuevo Diario trató de obtener la versión de las autoridades municipales en el Distrito VI, pero no respondieron a nuestras llamadas telefónicas.