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Un indeseable e insalubre “vecino” mantiene molestos y preocupados a pobladores del sector sureste del reparto Bolonia. Se trata de un basurero clandestino situado en un predio baldío, ubicado entre las sedes de la Escuela Nacional de Ajedrez y del Frente Nacional de Trabajadores, FNT.

Al predio ubicado justo a mitad de esa cuadra, llegan a diario y a toda hora carretoneros y particulares para tirar todo tipo de desechos, cuya recolección no es garantizada por la municipalidad. Según los propios vecinos, las autoridades han puesto oídos sordos a las continuas quejas.

Teresa García, quien desde hace dos años trabaja en una clínica ubicada frente al ilegal basurero, señaló que algunos vecinos acuden todos los lunes al Distrito I de la Alcaldía de Managua, ALMA, y hasta llevan fotos para evidenciar el problema y pedir una solución, pero hasta el momento no ha habido respuesta.

La ciudadana indicó que la última vez que trabajadores de la ALMA llegaron a limpiar el lugar fue hace tres meses, y que aunque el camión recolector pasa tres veces a la semana, nunca se lleva toda la basura, que incluye desde desperdicios domésticos hasta material selecto, y que incluso ya ocupa parte de la calle.

García aseguró que muchos clientes de la clínica se han quejado por la mala impresión que causa el basurero, y han sugerido denunciar el caso ante la sede central de la municipalidad.

Dos trabajadores de casas aledañas y un joven vecino, que prefirieron no dar sus nombres, confirmaron que la Alcaldía no responde a los llamados de los afectados, y dijeron que ni siquiera cuentan con la alternativa de pedirle al dueño del terreno que lo limpie y lo cerque, pues no lo conocen.

Pasadizo de ladrones

En el inmueble ubicado al costado Oeste del terreno baldío funcionan oficinas de archivo del Instituto de Medicina Legal. Aquí, uno de los vigilantes que no quiso dar su nombre, aseguró que el lugar en cuestión también sirve de pasadizo para ladrones que operan en la zona. “¿Quién se va a meter allí para perseguirlos?”, se preguntó.

El vigilante agregó que, a veces, las mismas personas que llegan tirar la basura, queman los desperdicios, razón por la que varias veces él y otro vecino han tenido que salir apurados a apagar el fuego, pues las llamas han estado a punto de alcanzar los alambres de los postes de electricidad.