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La basura lo inunda todo en Tipitapa. Dos semanas de protesta de los colectores e higienistas de esa comuna, han dejado los parques, las calles y las carreteras convertidas en verdaderos vertederos, donde imperan olores nauseabundos y “nubes” de moscas.

Los alrededores del Colegio Jesús Buen Pastor, situado cerca de la entrada al barrio “Yuri Ordóñez”, son una muestra de la acelerada aparición de basureros ilegales. Aquí, una incalculable cantidad de bolsas plásticas y de sacos “rechonchos” de todo tipo de desperdicios se han ido acumulando.

Luis Antonio Dávila, vigilante del centro de enseñanza, señaló que el camión tiene más de una semana de no pasar. “Le tocaba el miércoles de la semana pasada y nada, el sábado… y tampoco se apareció, ahora hasta este miércoles le toca nuevamente”, explicó.

Sin embargo, Dávila asegura que pese a la huelga, funcionarios de la municipalidad pasan cobrando puntualmente los C$15 por el servicio de aseo, que por ahora es inexistente.

Municipalidad paralizada

Los colectores llevan dos semanas en huelga, a la espera de que les entreguen sus colillas del seguro social, y, además, se destituya a dos funcionarios municipales, que supuestamente actúan en contra de los trabajadores.

La vicealcaldesa Ligia Ulloa prometió que tendría lista una solución al conflicto el lunes de la semana, pero todo se quedó en una promesa.

En la sede de la municipalidad todo está detenido. Lo mismo ocurre con las obras en ejecución y todos los servicios, como el de la recolección domiciliar de basura que se presta a 36 barrios de la ciudad, en cuyas calles ya son notorios los promontorios de basura, convertidos en caldo de cultivo de todo tipo de vectores.

En la Alcaldía solo se encuentran los vigilantes, quienes aseguraron que ninguna de las autoridades estaba para brindar declaraciones.

El problema ya preocupa y molesta a la población, que asegura que con o sin huelga el sistema de recolección no es el mejor, pues solo hay cuatro camiones a cargo del servicio. En tiempos normales, los pobladores afirman que la acumulación no es tan excesiva como ahora.

Las autoridades han dicho que pese a las grandes cantidades de desechos que el municipio produce, la cantidad y la capacidad de las colectoras da para que pasen por los barrios tan solo dos veces a la semana, sin embargo, el cobro de la tasa por servicio es más puntual que el propio camión.

“Si (los cobradores) se llegan a saltar un mes y no pasan, cuando vienen te traen los recibos de los meses que estás atrasados, te los cobran de una vez”, resiente Inés Roa, vecina del barrio “Yuri Ordóñez”.

En este barrio, el problema de insalubridad que genera la huelga municipal, se agrava si se toma en cuenta que llevan años recibiendo un servicio deficiente de agua potable, que opera en horas de la noche o de madrugada.

Al ciudadano Pedro Saravia, el problema con la recolección le provoca mucho enojo, pues recuerda que hasta discutió con los colectores porque querían subirle C$15 a la tarifa. “Es malo el servicio y querían cobrar C$30”, detalló.

Según datos municipales, anualmente logran recuperar C$1.7 millones en concepto de servicio de recolección, una cifra que dista mucho de lo que realmente se invierte.

Para mantener limpia la ciudad, la Alcaldía de Tipitapa destina en su presupuesto anual C$6.8 millones, pero han bastado dos semanas de huelga para que esa inversión quedara sepultada por las más de 65 toneladas de desechos que han dejado de ser recogidos y se ven, se palpan y se huelen en todas los parques, calles y avenidas.