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El próximo año, Nicaragua podría concretar su sueño de tener un marco jurídico para regular el uso de las bolsas plásticas no biodegradables de un solo uso, y de lograr que la Asamblea Nacional apruebe la iniciativa sería el segundo país en la región latinoamericana, después de Chile, en tener una ley de este tipo.

El anteproyecto de ley, que contiene cinco capítulos y 24 artículos, se centra en la necesidad de regular el uso de la bolsa de gabacha a través de la grabación de un impuesto, de manera que el usuario en cualquier establecimiento comercial tenga que pagar por su uso.

Lo anterior servirá como una medida de presión para que se deje de utilizar esta bolsa que tarda entre 400 y 500 años en descomponerse, y su uso como promedio en manos de cualquier persona tarda solo 12 minutos.

El Centro Humboldt, principal actor que promueve la iniciativa, en coordinación con la fundación alemana Friedrich Ebert en América Central, presentará el documento ante los legisladores una vez que concluya el proceso de consultas, que incluye a estudiantes universitarios, periodistas y ONG, entre otros actores sociales.

A su vez, se propone que los establecimientos comerciales promuevan el uso de medios alternativos para el transporte de mercancías, como sacos de telas.

Algunos datos

Durante su exposición, Federico Weizel, miembro de la fundación, señaló que en el país a diario se producen 3,500 toneladas de residuos sólidos, y solo el 70% de estos son reutilizables, es decir, reciclables.

En la capital se recogen unas 1,500 toneladas de desechos sólidos en el día, y el 12% son bolsas plásticas, apuntó Weizel. En la iniciativa de ley se propone sustituir la bolsa de gabacha por otras que se elaboren a base de productos renovables, es decir, con una materia prima más amigable con el medio ambiente, como la cascara de papa o la cascarilla de arroz.

“Es una muy buena idea, y desde hace diez años tenemos esa idea de bolsas plásticas biodegradables”, manifestó en su intervención Weizel durante la consulta que se hizo ayer a varios periodistas.

En la iniciativa se prohibirá a supermercados, tiendas, farmacias y otros establecimientos comerciales la distribución gratuita a consumidores finales de bolsas plásticas no degradables. Pero el problema también se podría resolver con la concienciación que asuma la población, señaló Tania Soza, del Centro Humboldt.