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El alcalde de Granada, Eulogio Mejía Marenco, acostumbra --durante las inauguraciones de los proyectos de desarrollo-- hablar del valor histórico de esta ciudad, una urbe que, además, goza de una envidiable belleza arquitectónica y natural que hace sentir “fachentos” a los granadinos, pero tal como lo reconoce el edil, tiene un grave problema de cultura hacia el manejo de la basura.

“Granada sigue siendo una de las ciudades más importantes de Nicaragua, representa el principal atractivo turístico para los extranjeros, pero tenemos una gran debilidad: no sabemos tratar la basura como debe ser, la ponemos en cualquier lugar, donde nos resulta más fácil, es un problema de cultura…, entre más limpiamos (la Alcaldía), más ensuciamos los granadinos”, expresa.

La situación se puede observar en las calles, parques, plazas, cauces y predios baldíos, donde la comuna estima que a diario se quedan unas tres toneladas de desechos sólidos, de un total de 88 toneladas que se producen en la ciudad.

Los camiones recolectores trasladan diariamente al basurero “La Joya” unas 74 toneladas que proceden de los domicilios, del mercado y de instituciones, pero persisten esas tres toneladas que quedan en las áreas públicas, amenazando la salud y perjudicando la imagen turística de Granada. Las otras 11 toneladas son 10 que la población quema en sus patios o en la calle, y una tonelada que entierran.

Esfuerzos

Mejía Marenco argumenta que a pesar de la indolencia de los ciudadanos, durante su administración ha habido una lucha fuerte a través del incremento del barrido en las calles, en lugares donde los barredores no entraban porque las calles estaban en pésimo estado. “El barrido aumentó en más de seis kilómetros…, que antes no se hacía y que quedaban saturados de basura, eso cambió a partir del 2009”, dice.

El director de Servicios Municipales de la Alcaldía, William Martínez, explica que algunos de esos barrios ya gozaban del servicio de barrido en algún porcentaje, pero a partir de esta administración aumentó hasta completar un 100%. “Por ejemplo, barrios como La Islita, donde ya teníamos barredores asignados, pero en este lugar había cuadras que no estaban adoquinadas, y por eso no podíamos prestar el servicio, ahora sí lo hacemos”.

Entre esos barrios beneficiados, el supervisor del barrido de calles, José Jesús Saballos, menciona El Rosario, Las Camelias, Calle Nueva, La Islita, San Juan del Sur y El Plantelito. Sin embargo, Martínez señala que el municipio de Granada aún está pendiente con al menos ocho kilómetros de barrido.

“Hay algo curioso: la gente puede tener los cestos de basura a su lado y no los utiliza, prefiere lanzar la bolsa o el papel en el suelo. Hay otros que arrancan los depósitos solo para destruirlos”, lamenta Saballos.

Para levantar la basura, la Municipalidad compró cuarenta carretones y herramientas como escobas, rastrillos y palas para equipar a los trabajadores, que en su mayoría son mujeres. Ellos han sido clave para lograr la eliminación de basureros ilegales, como el que estaba instalado detrás de donde fue la empresa Prego.

El alcalde señala también la adquisición de un camión, sobre orugas, valorado en US$190,000, que se compró para dar mantenimiento al vertedero, cuya vida útil caducó hace años. El equipo permanece en el sitio, regando y compactando los desechos para evitar la proliferación de cúmulos.

El director de Servicios Municipales subraya, además, la ampliación de dos nuevas rutas de recolección de basura y la contratación de un nuevo camión para el casco urbano, aprobado por el Concejo, con el propósito de elevar la eficiencia del servicio.

Convenios

Los esfuerzos han incluido la suscripción de convenios de colaboración con el Sistema Penitenciario de Granada y otro con la Policía Nacional, para lograr que privados de libertad, condenados por delitos menores, salgan a limpiar la maleza acumulada en las costas del lago Cocibolca, y en otros sitios de importancia turística.

“Así como nos hemos preocupado por mejorar las calles, por construir puentes y por señalizar Granada, también nos hemos preocupado por erradicar la basura, pero hay que reconocer que es un enemigo difícil y poderoso alimentado por nosotros mismos, por nuestro comportamiento”, enfatizó Mejía.

La idea es obtener un beneficio múltiple para la comuna, para las instituciones carcelarias, para el mismo reo, y, obviamente, para la comunidad granadina, dijo el alcalde.

El más reciente convenio municipal fue firmado en mayo pasado con representantes del Grupo L, una empresa de origen matagalpino dedicada a la producción de energía verde desde hace más de dos décadas. El proyecto, denominado “Manejo de Desechos Sólidos y Mantenimiento del Vertedero Municipal La Joya”, pretende utilizar las 88 toneladas de desperdicios que se producen en Granada, para generar unos seis megavatios hora de energía renovable, que luego serán incluidos en la red nacional.

En su parte medular, el documento señala que la compañía deberá entregar siete camiones compactadores de basura con capacidad para siete toneladas cada uno, cuyo precio alcanza US$1,500,000. De esta manera se estarán sustituyendo los viejos camiones recolectores que actualmente operan en las calles coloniales de Granada.