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Cada día los rebeldes sin causa son menos. Hace muchos años se consideraba una ofensa decirle a un fumador que dejara de hacerlo en un autobús. Más de alguna vez alguno de los pasajeros más impacientes le dijo al conductor: “Vení, quitame el cigarro vos, si podés”. Estas y otras frases las recuerda Julio Montenegro, el guía del autobús de pasajeros “Caballero”, que regularmente realiza la ruta entre las ciudades de Estelí y Jalapa.

Sin embargo, Montenegro no desmayó al recordar lo difícil que fue evitar que los pasajeros dejaran de fumar y ahora emprende una nueva empresa desde el autobús que conduce diariamente: lograr que tanto los concesionarios del transporte, conductores, cobradores y pasajeros adquieran el hábito y la cultura del manejo adecuado de la basura que producen mientras viajan a bordo de las unidades de transporte.

“Sí creo que se puede, porque si antes se fumaba en los buses, todo mundo lo hacía, y hoy en día nadie lo hace; no se le permite a ningún pasajero encender un cigarrillo en el interior de las unidades, entonces, se podrá lograr también con la basura”, expresó.

Desde hace varios meses, su propietario, Rigoberto Caballero, mandó a situar sobre las bandejas maleteras, unos 6 cestillos de plástico, con una leyenda improvisada en el exterior, que dice: “Deposite aquí la basura”.

“Algunos pasajeros los usan, otros no; porque hace falta cultura. No todos tenemos la costumbre de echar la basura en su lugar: también hay falta de propaganda o divulgación en los medios (de comunicación) que oriente a todo el mundo a saber manejar la basura”, señaló.

La mayoría de buseros no cumple

Montenegro dijo que los cestillos dentro de la unidad que conduce se ubicaron en cumplimiento de una orientación de la delegación del Ministerio de Transporte e Infraestructura, MTI, en Estelí, pero que ya es una voluntad del propietario de la unidad y de su personal mantenerlo y promover su uso.

“A la cuenta, eso se iba a hacer en todos los buses, pero hay unos que no cumplen, además, no se ha mantenido una regla por parte de las autoridades para que todo mundo tenga un cumplimiento”, agregó.

Reconoció que por el momento, tanto él como el cobrador fomentan entre los usuarios del bus el utilizar los basureros. “Lo que hace el ayudante es recoger la basura y depositarla en su lugar, para que los pasajeros lo observen”, explicó.

Se puede lograr

Montenegro llamó a sus colegas conductores y ayudantes para que emulen su ejemplo, para que todos contribuyan a mantener los pueblos y carreteras limpias. Lamentó que de nada sirve la limpieza que permanentemente realiza una cuadrilla del Fondo de Mantenimiento Vial, Fomav, en la carretera adoquinada de Ocotal a Jalapa, porque conductores particulares botan basura en las orillas.

“Nosotros mantenemos el lema de ‘No bote la basura por la ventanilla, deposítela en su lugar’. Creo que todos juntos lo podemos lograr”, exhortó.

Es cuestión de educación, opinan pasajeros

Sonia Martínez, una de las pasajeras que abordó la unidad en la terminal de Ocotal, con destino a Jalapa, dijo que como ciudadana y usuaria de los buses está dispuesta a echar la basura en los cestillos, “porque botar la basura por la ventana es mala educación”.

También recomendó una campaña educativa a nivel general, porque, según ella, los buenos hábitos no se forman de la noche a la mañana, “sino a través de la educación, y apelar a la misma conciencia de los pasajeros a depositar la basura en su debido lugar”, aconsejó.

Benito Gómez López, otro de los pasajeros que viaja en la unidad “Caballero”, dijo que la medida de tener basureros dentro de los buses es muy positiva. “Porque viéndolo bien, el aseo en el bus es una gran cosa. Se han escuchado campañas a nivel de grandes organizaciones, pero los ciudadanos no hemos hecho caso”, criticó.

No esperar a que MTI lo oriente

Franklin Otoniel Castillo, empleado de Transportes Gámez, limpiaba el interior del autobús expreso de Ocotal a Managua. Había desalojado por la puerta trasera varios envases de plástico, vacíos, dejados por los pasajeros en el interior de la unidad.

A esta unidad, con placas ES-079, no se le observó recipientes para echar la basura, y Castillo explicó que para eso estaban unos depósitos tejidos detrás de cada uno de los asientos, aunque no se ven adecuados para ello, por ejemplo para bolsas o papeles mojados.

Negó que los usuarios de esta unidad lancen la basura por las ventanillas, porque siempre se viaja con los vidrios cerrados y él se encarga de recoger la basura que producen. Recordó que en un tiempo el MTI proveía a los buseros de canastas para tal fin, lo cual ahora hace falta nuevamente.

La ley es dura, pero no se cumple

Según el artículo 16 de la Ley General del Transporte, en su segundo párrafo, señala: “Todo vehículo de uso colectivo habrá de tener un mínimo de facilidades para el depósito de basura, a fin de proteger el medio ambiente y la higiene en general”.

Mientras que la Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, en su Artículo 26, numeral 55, indica que “tirar la basura, gases o desechos en la vía pública, desde vehículos automotores” es una infracción de 200 córdobas de multa.