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Era lunes 11 de febrero, en horas de la mañana, Luis Roberto Rosales Velásquez, representante de la oficina de información del Opus Dei en Nicaragua, recibió un mensaje de texto a su celular que más bien le pareció una broma: “Renunció el Papa”, decía.

Estaba en la misa matutina que recibe todos los días, pero al salir fue directo a su computadora para verificar los que ya eran más de dos chats asegurando que el Papa Benedicto XVI había anunciado su renuncia.

“Muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renunció al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de San Pedro”, fue la declaración formal de Benedicto XVI que todos los medios de comunicación reprodujeron ese día.

Las respuestas

Era cierto. El Papa había renunciado. Rosales recordó inmediatamente el libro-entrevista “Luz del mundo” (aparecido a finales de noviembre de 2010), donde el periodista y escritor alemán Peter Seewald le pregunta al papa Benedicto XVI, en referencia a la “cuestión de los abusos” y situaciones difíciles, si había pensando dimitir. La respuesta del Papa fue la siguiente: “Cuando el peligro es grande no se puede escapar, por eso, seguramente, este no es momento de dimitir”.

“En momentos como estos es cuando hay que resistir y superar la situación difícil. Esto es lo que pienso. Se puede dimitir en un momento de serenidad o cuando, simplemente, no se tiene fuerzas. Pero no se puede escapar en el momento del peligro y decir que se ocupe otro”, dijo el pontificado en alusión a que las dificultades no eran para él un motivo para dimitir, sino al contrario.

Y cuando le preguntó que si podía imaginar una situación en la que se piense que es oportuno que un Papa dimita, Benedicto dijo que “cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta el deber, de dimitir”.

Palabras “sencillas y perfectas”

Ahora, cuando han pasado más de dos semanas después del anuncio que sorprendió al mundo, Rosales piensa que las palabras del pontificado fueron “sencillas y perfectas”, porque cumplen con el requisito del Derecho Canónico y porque tuvo valor para admitir que ya no tenía fuerza física.

Opina que desde que fue elegido a los 78 años de edad, se tuvo en cuenta que era un Papa de transición y será recordado como un Papa “humilde”. “Su tiempo fue corto, ocho versus 25 del papa Juan Pablo II, pero nos deja jornadas mundiales, escritos, visitas… en ocho años hizo mucho”, manifestó Rosales.

El Papa abandona oficialmente hoy su pontificado y volverá a ser Joseph Ratzinger, pero la sorpresa del lunes 11 de febrero no se volverá a repetir.

Un hombre de renuncias

A Roberto Bendaña McCain, colaborador del Opus Dei en Nicaragua, lo primero que se le viene a la mente cuando habla de la renuncia del Papa es la frase que posteó su hijo en facebook el día de la renuncia, donde decía que “el Papa es hombre de renuncia”, porque toda su vida ha sido de renuncias.

“Renunció a la riqueza por la pobreza, renunció al matrimonio por la castidad, renunció a tener una vida de hogar, renunció a costumbres y oportunidades que presenta el mundo y ahora renunció al poder antes de morir para cambiar y revolucionar”.

Bendaña también considera que la renuncia del Papa fue un acto de “modernismo y un progresista” y espera que esta decisión lleve a la Iglesia a abrirse a otras costumbres, tradiciones y culturas”.

Este empresario cafetalero nicaragüense estuvo en Roma, donde se dio cuenta de que como católico le falta mucho por aprender sobre las costumbres de la Iglesia y si se siguiera al pie de la letra los mensajes del Papa viviríamos en un mundo mejor, porque ser cristiano y ser católico es “intentar ser como Cristo”.

 

"Su tiempo fue corto, ocho versus 25 del papa Juan Pablo II, pero nos deja jornadas mundiales, escritos, visitas… en ocho años hizo mucho".

Luis Roberto Rosales Velásquez

representante de la oficina de información del Opus Dei en Nicaragua.

 

"Creo que la renuncia del Papa fue un acto de modernismo y de un progresista. Espero que esta decisión lleve a la Iglesia a abrirse a otras costumbres, tradiciones

y culturas".

Roberto Bendaña McCain

colaborador del Opus Dei en Nicaragua.

 

 

Belli: “Soy fan del cardenal Ratzinger”

Humberto Belli, exministro de Educación y miembro del Opus Dei, conoció al que hasta hoy será el papa Benedicto XVI. Era noviembre de 1982 cuando fue atendido en el Vaticano por el cardenal Joseph Ratzinger, quien también era Prefecto para la Doctrina de la Fe.

“Tuve media hora con él y uno de mis objetivos era mostrarle cómo la Teología de la Liberación se estaba propagando en la literatura, revistas, ilustraciones que utilizaban para difundir ese pensamiento”, explica Belli.

Recuerda que el cardenal Joseph Ratzinger escuchó con mucha atención lo que le estaban planteando sobre la situación en Nicaragua. No tenía ni idea de que 23 años después iba a ser nombrado Papa, en 2005.

“Un alemán hecho y derecho”

Sin embargo, desde ese momento se declaró “fan” de Joseph Ratzinger. “Me impresionó su seriedad, la atención con que escuchaba y su puntualidad. Llegó un minuto para las 11, y a las 11 y 29 minutos quedó viendo su reloj como para decir: se cumplió la media hora, y a las 11 y 30 en punto comenzó a hacer gestos como que se levantaba”, rememora claramente Belli.

“Es un alemán hecho y derecho, hablamos inglés en esa oportunidad, pero habla muy bien el español”, agregó en entrevista con El Nuevo Diario.

Sobre los últimos mensajes de Ratzinger antes de su renuncia, Belli manifestó que cuando habló de modernizar o renovar la Iglesia, se refiere a que los sacerdotes “deben saberle hablar a los hombres en distintos tiempos, hasta cierto punto en el lenguaje de la época, abordando los problemas de la época desde la perspectiva cristiana y católica”, sin embargo, afirmó que en ningún mensaje ha querido decir: “acomodar la doctrina a los gustos de la época”.

En alusión a una “crisis” en el Vaticano, Belli considera que hay “crisis que suelen hacer exagerada” principalmente por los medios de comunicación. “Hay crisis en los Estados Unidos, hay crisis en la Iglesia Católica, en las iglesias protestantes, hay crisis en los partidos políticos, es decir, hay dificultades que suelen ser exageradas y muchas veces manipuladas con cierto morbo publicitario”.

Opina que los casos de corrupción que existen en la Iglesia Católica “suelen ser escasos y minoritarios”, cometidos por menos del 1% de los sacerdotes. “Entonces, un uno por ciento de los sacerdotes empaña la trayectoria virtuosa y notable del 99% restante, pero claro, a los medios de comunicación no les atrae tanto el noventa y tanto por ciento que se porta bien, sino los escándalos del uno por ciento que se sale del redil”.

Nicaragua ha perdido adeptos católicos

Sobre el crecimiento de la Iglesia Católica, Belli considera que existen lugares del mundo donde está creciendo “vigorosamente” y existen otros lugares del mundo donde hay pérdida de fieles.

Y en el caso particular de Nicaragua, considera que “hay un hecho objetivo: las denominaciones protestantes han crecido mucho, al punto que es posible que representen quizás más del 40% de la población del país, y están en aumento”. Lo prueba la multiplicación de los templos protestantes, sin embargo, admite que “es preocupante y hay que hacer algo”.

 

Un pensador radical

Peter Seewald, el periodista alemán que escribió el libro-entrevista con el papa Benedicto XVI, “Luz del mundo”, describe a Joseph Ratzinger como “un pensador radical”.