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Benedicto XVI confesó este miércoles que en sus ocho años de papado vivió días agitados pero, en su último mensaje como pontífice, animó a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro a confiar en una Iglesia «viva» que Dios «no dejará hundirse».
El Papa escogió para este día histórico mencionar los Evangelios y aseguró que era «consciente de la gravedad y de la novedad» de su renuncia, la primera de un pontífice en siete siglos, que se hará efectiva hoy, jueves, a la una de la tarde en Nicaragua (ocho de la noche locales).

"El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia (cuando) el Señor parecía dormir", afirmó al mencionar indirectamente las controversias y escándalos que marcaron su breve pontificado.

Benedicto XVI, de 85 años, dijo que se ha sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea.

"Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya, y no la dejará hundirse", afirmó en su mensaje final.

Bajo un sol resplandeciente y en medio de fuertes medidas de seguridad, grupos de peregrinos ovacionaron al Papa alemán cantando y clamando en su honor: "¡Benedicto!, ¡Benedicto!"

"Estoy contento porque esa ha sido la voluntad del Señor", comentó el cardenal ecuatoriano Raúl Eduardo Vela Quiroga, entre los numerosos purpurados que asistieron a la despedida.

"Un Papa no está solo en la barca de Pedro y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido solo", dijo Benedicto XVI desde la tarima central de la explanada, con rostro sereno y en ocasiones sonriente.

Durante esta inédita despedida papal transmitida en directo por televisión, el jefe de la Iglesia Católica explicó que "no abandona la cruz", una respuesta al desconcierto y a las críticas que ha suscitado su gesto entre algunos católicos.

"He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles", recalcó el pontífice, al dirigirse a la multitud: "Hoy vemos cómo la Iglesia está viva, en un momento en que muchos hablan de su declive".

Benedicto XVI aprovechó para agradecer a los miembros de la Curia Romana, salpicados en los últimos tiempos por denuncias de corrupción.

“No vuelvo a la vida privada”

“El Papa pertenece a todos y quiero dar las gracias a los que en estos días me han mandado mensajes”, aseguró.

A los católicos de todo el mundo advirtió que renuncia en adelante a viajes, conferencias y recepciones: “No vuelvo a la vida privada”, indicó.

La renuncia del Papa marca un precedente en la historia de la Iglesia Católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos de la milenaria institución para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de 1,200 millones de católicos.

Un último tuit

“Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano, de ser amado por Dios, que ha sacrificado a su Hijo por nosotros”, escribió al término de la audiencia en el que podría ser su último tuit.

Este jueves por la tarde, Joseph Ratzinger, su nombre civil, que tras su renuncia tendrá el título de “Papa emérito”, saldrá del Vaticano en helicóptero hacia Castelgandolfo, 25 kilómetros al sur de Roma, la residencia de verano de los Papas donde vivirá dos meses antes de instalarse en un monasterio dentro del Vaticano.

Un día después empezarán las llamadas “congregaciones”, es decir las reuniones previas al Cónclave en las que los cardenales empiezan a definir el perfil del nuevo Papa.

 

Los desafíos para el sucesor

Benedicto XVI se marcha tras haber marcado las líneas de renovación y purificación de la Iglesia, en un pontificado de casi ocho años que ha estado marcado por los casos de clérigos pederastas y el escándalo VatiLeaks, que puso al descubierto las tramas e intrigas en el Vaticano.

Con casi 86 años y escasas fuerzas físicas, aunque en plenas facultades mentales, Joseph Ratzinger pasa el testigo a un Papa que tenga --según dijo en su discurso de renuncia-- el vigor “tanto de cuerpo como de espíritu para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio”.

A Benedicto XVI le ha tocado vivir unos años convulsos en la Iglesia Católica, donde han aflorado cientos de casos de abusos sexuales cometidos por clérigos a menores que pusieron en la picota a las iglesias de Irlanda, EE.UU., Alemania, Austria y Bélgica, entre otras, y hasta le salpicaron a él.

No le pillaron por sorpresa, ya que pocos días antes de ser elegido Papa --el 19 de abril de 2005-- denunció “cuánta suciedad y cuánta soberbia hay en la Iglesia y entre los que por su sacerdocio deberían estar entregados al Redentor”.

Benedicto XVI declaró “tolerancia cero” hacia los abusos, lo que supuso un giro de 180 grados respecto a lo que se hacía hasta entonces, donde se imponía el silencio o el simple alejamiento del pederasta, muchas veces a centros con otros niños.

Pero no fue lo único, reformó el Código de Derecho Canónico e introdujo el delito de posesión de pornografía infantil por el clero y exigió que los culpables sean denunciados a la justicia, convencido de que “el perdón no sustituye a la justicia”.

Pero cuando las aguas parecían calmarse, el “VatiLeaks” sacudió en 2012 al Vaticano y puso en la picota a la Curia Romana, al desvelar intrigas y corrupción en el pequeño Estado.

Según algunos medios, el Papa decidió renunciar tras conocer los informes sobre el VatiLeaks y tras comprobar que no podía meter en cintura a la curia romana, fuertemente enfrentada a lo interno.

 

 

Papa autorizó adelantar la magna reunión

Cónclave en manos de los cardenales

Esta semana el papa Benedicto XVI autorizó la posibilidad de adelantar el Cónclave que elegirá a su sucesor, a través de un decreto (“motu proprio”).

“Dejo (...) al Colegio de Cardenales la facultad de anticipar el inicio del Cónclave si se constata la presencia de todos los cardenales electores» en el Vaticano, dice el texto del Decreto Papal, escrito en latín.

Según la prensa italiana, el Cónclave podría empezar el 10 o el 11 de marzo, mientras que el cardenal peruano Juan Luis Cipriani, uno de los 116 electores en el Cónclave, aseguró que “habrá nuevo Papa antes de Semana Santa”.

Normalmente el Cónclave debe empezar entre 15 y 20 días después de que sea declarada la «sede vacante», que en este caso comienza hoy mismo, jueves, a las 20h00 locales (una de la tarde en Nicaragua).

Los purpurados tienen tiempo de sobra para llegar a Roma, aunque hay quienes creen que la asamblea podría aplazarse hasta el límite máximo, de manera que las discusiones se inicien en un clima menos tenso.

Los cardenales que participarán en las reuniones preparatorias, parte de los 208 «príncipes de la Iglesia», deberán prometer mantener silencio sobre sus discusiones.

Los 115 purpurados con derecho a voto, menores de 80 años, prestan juramento de guardar silencio perpetuo, so pena de excomunión.

 

Será el Secretario de Estado, Tarciso Bertone

Cardenal camarlengo dirige la transición

El italiano Tarciso Bertone, de 78 años, el cardenal camarlengo, reemplazará interinamente al número uno de la Iglesia Católica a partir de hoy, 28 de febrero, cuando la renuncia de Benedicto XVI se hace efectiva, hasta la elección del nuevo pontífice.

A partir de este día, cuando inicia la llamada “sede vacante”, el camarlengo asume como Jefe del Estado en funciones de la Ciudad del Vaticano.

El término camarlengo es un título de origen medieval y significa oficial de cámara.

Sin embargo, no es el responsable del gobierno espiritual de la Iglesia ni toma decisiones ni nombramientos, se limita a administrar los bienes.

Bertone, designado por el Papa en 2007 “camarlengo”, ejerció también durante casi todo el pontificado de Benedicto XVI el cargo de Secretario de Estado, es decir número dos del Vaticano.

Según la fórmula consagrada, tomará posesión del palacio apostólico del Vaticano y en cuanto pueda, de los palacios de Letrán (Roma) y de Castelgandolfo (30 km al sudeste de Roma), donde se retirará Benedicto XVI, algo inédito en la historia reciente de la Iglesia.

El camarlengo suele definir todos los detalles sobre la sepultura del sumo pontífice en caso de muerte, siendo esa tradicionalmente su mayor responsabilidad.

Según la Constitución Apostólica promulgada por Juan Pablo II en 1996 todos los cardenales con cargos en la Curia Romana cesan automáticamente sus funciones tras la muerte, o renuncia del Papa, a excepción de dos cardenales: el camarlengo, y el “gran penitente” de la Iglesia.

Los dos cardenales continuarán a cargo de sus funciones, respondiendo ante el Sagrado Colegio de Cardenales en vez de ante el Papa.

Para los asuntos de administración ordinaria es suficiente la aprobación del Sagrado Colegio de Cardenales, mientras para los casos importantes, es necesaria la aprobación explícita de los ministros de la Iglesia.

Tres camarlengos han sido elegidos Papa: Cosimo Gentile Migliorati (Inocencio VII, 1404), Gioacchino Pecci (León XIII, 1878) y Eugenio Pacelli (Pío XII, 1939).

El camarlengo convoca también las reuniones de cardenales, las llamadas congregaciones, durante las cuales se fijan los detalles de la sepultura, la fecha de los funerales y se conocen más de cerca los candidatos al trono de Pedro.

Debido a la renuncia voluntaria e inédita de Benedicto XVI se han presentado muchos interrogantes sobre el procedimiento a seguir y no se descarta que el Cónclave para la elección del nuevo Papa, en el que participarán los 115 cardenales con derecho a voto, sea adelantado.

Lleno de emoción

El Papa mostró ayer su lado más humano y emotivo ante unas 200,000 personas que se acercaron a la Plaza de San Pedro para despedir al pontífice.
Una muchedumbre agitaba banderas de todas las partes del mundo y coreaba “Benedicto, Benedicto”, en la Plaza períptera proyectada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1667.
Otros prefirieron rezar el Rosario, en suave murmullo, a la espera del Papa.
El sol, a pesar del mal tiempo que arrecia en Italia, tampoco faltó ayer a su cita, aportando una calidez y una luz límpida.

 

¿Cónclave el 10 de marzo?

Según la prensa italiana, el Cónclave podría, empezar el 10 o el 11 de marzo, mientras el cardenal peruano Juan Luis Cipriani aseguró que “habrá nuevo Papa antes de Semana Santa”.