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  • AFP

El cónclave que empieza este martes para designar al sucesor de Benedicto XVI tendría que ser corto, si se cumple la tendencia de la historia reciente, pero siempre puede haber sorpresas en este ritual centenario y de resultados imprevisibles.

Las estimaciones más optimistas de vaticanistas y expertos predicen dos o tres días de cónclave, hasta el miércoles o el jueves, una duración que sería equivalente al cónclave de dos días (cuatro votaciones) que en 2005 eligió de Benedicto XVI.

Tras la dimisión histórica de Benedicto XVI por "falta de fuerzas", los cardenales acordaron por "amplía mayoría" la fecha del martes 12 de marzo para encerrarse en la Capilla Sixtina, una determinación que según los vaticanistas podría indicar las ganas de tomar rápidamente una decisión.

De los 115 cardenales con derecho a voto (de menos de 80 años), 69 nunca habían participado antes en un cónclave.

El cardenal sudafricano Wilfrid Napier, que ya participó en el cónclave de 2005, no está sin embargo tan seguro de que el cónclave será corto.

"Estamos preparados para entrar en el cónclave y será más largo que el último", aseguró este lunes tras la última reunión previa al encierro en la Capilla Sixtina.

Durante el cónclave se llevan a cabo cuatro votaciones al día a partir del segundo día.

Desde 1903 ningún cónclave ha durado más de cinco días

Desde 1903 ningún cónclave nunca ha durado más de cinco días: Benedicto XVI (2005) fue elegido con cuatro votaciones, Pío XII con tres (1939), Juan XXIII con 11 (1958) y Pablo VI con seis (1963).

La elección de Pío XI, en 1922, fue la más larga del siglo y duró cinco días (catorce votaciones).

Incluso la elección de Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1978, calificada de "muy abierta", se llevó a cabo en sólo 48 horas y ocho votaciones.

Su predecesor, Juan Pablo I, que sólo estuvo 33 días en el trono antes de morir, fue elegido en 24 horas con cuatro vueltas. Pío X, el primer papa del siglo XX, fue elegido en cuatro días, el 4 de agosto de 1903.

A pan y agua

La "invención" del cónclave remonta a 1274, cuando los habitantes de Viterbo (una ciudad del centro de Italia a unos 100 kilómetros del norte de Roma), decidieron encerrar bajo llave ("cum clavis" en latín) en el palacio pontifical a los cardenales que llevan tres años deliberando.

Encerrados y obligados a comer pan seco y agua, los 17 cardenales eligieron rápidamente a Gregorio X, que convirtió el encierro en regla. Desde entonces ha habido 53 reformas en la organización de este ritual de casi 800 años de antigüedad.