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  • AFP

La Iglesia Católica enfrenta una crisis con múltiples aristas que debería obligar al nuevo Papa argentino Francisco, a adoptar reformas para conservar su influencia en una sociedad cada vez más secularizada, afirman varios expertos.

Al anunciar su dimisión prácticamente sin precedentes al trono de Pedro, Benedicto XVI alegó “falta de fuerzas” para hacer frente a su misión en un mundo “sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe”.

Feroz guardián del dogma durante el papado de Juan Pablo II, Benedicto XVI apostó a lo largo de ocho años por la ortodoxia para hacer frente a las amenazas que pesan sobre la Iglesia.

Pero su corto pontificado estuvo salpicado de escándalos que han desacreditado a la institución, como el de los abusos sexuales, el del banco del Vaticano --el Instituto de Obras para la Religión (IOR)-- y el caso “VatiLeaks” de filtración de correspondencia privada de Benedicto XVI que reveló una trama de abuso de poder en la Curia.

Una semana antes del comienzo del Cónclave que este miércoles eligió al austero jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, el cardenal sudafricano Wilfrid Napier, Arzobispo de Durban, dijo en una entrevista que el nuevo Papa “deberá interrogarse sobre lo que de verdad sirve al bien de los hombres”.

“Las instituciones eclesiásticas deben ser un apoyo a la acción evangelizadora y no un freno. Demasiadas veces se da más hacia el exterior una imagen de contraposiciones y ambiciones que de servicio a los fieles”, agregó en una entrevista con el diario italiano La Stampa.

Aunque a nivel doctrinario no parece haber posturas muy opuestas en la jerarquía eclesiástica, existen diferencias respecto a su gobernanza entre los que trabajan en la maquinaria vaticana y los que viven lejos de Roma.

“La actitud que ha de tomarse en lo que atañe a la pedofilia del clero y la cuestión de la banca vaticana (IOR) son los dos grandes problemas que ven enfrentados a curiales y anticuriales”, escribió el filósofo Paolo Flores de Arcais, director de la revista MicroMega, en un Editorial publicado en varios diarios.

La modernización más esperada por los expertos es la de la Curia, que todos los cardenales examinaron también antes del Cónclave, con el fin de aligerarla.

“La reforma de la Curia debe conducir a una simplificación de las estructuras, la Curia no debe ser un órgano de gobierno”, dijo a la AFP, Andrea Tornielli, vaticanista de La Stampa.

El controvertido IOR, que gestiona un patrimonio de 5,000 millones de euros, necesita igualmente una limpieza tras las críticas por su falta de transparencia.

Piden “cero tolerancia”

Víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero instaron al nuevo Papa, Francisco, a reformar la Iglesia Católica y declarar la “tolerancia cero” a estos crímenes en su primer acto oficial. “San Francisco fue el mayor reformador en la historia de la Iglesia, el papa Francisco debe hacer lo mismo”, pidió en un comunicado la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes.

 

Pérdida de feligreses en AL

Encontrar soluciones al descreimiento creciente y a la fuga de fieles hacia otras religiones, como las evangélicas en Latinoamérica, así como a la disminución de las vocaciones, serán otros retos del nuevo papa Francisco, cuyo primer viaje importante debería ser a Brasil, para asistir en julio a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro.

También podría tener que abrir el aplazado debate sobre el celibato de los sacerdotes y el papel de las mujeres dentro de la Iglesia, y dar respuesta a las evoluciones de la sociedad en materia de sexualidad y de bioética.

Todo ello mientras continúa promoviendo el diálogo con las otras religiones.