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El cardenal argentino Jorge Bergoglio que desde ayer es conocido como el papa Francisco, es un jesuita austero, con gran preocupación social, que visitaba las barriadas más pobres de Buenos Aires en transporte público, sin chofer ni en coche oficial, según expresó el Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, el también jesuita Gabino Uribarri Bilbao.

Al respecto, el doctor Juan Bautista Arríen, Director del Instituto de Educación de la Universidad Centroamericana, Ideuca, adscrito a la Compañía de Jesús, congregación religiosa de donde salió el nuevo Papa, comentó que se encuentra “ilusionado” con la elección del nuevo pontífice.

“Ver su figura con tanta serenidad, tan tranquilo, con ese aspecto de paz, habla de la sencillez del nuevo Papa e incluso de su humildad, al pedir que rezáramos por él”, manifestó.

Asimismo, dijo que la presentación del nuevo Santo Padre fue “inesperada”, porque tampoco dio muestras de júbilo, sino de serenidad.

Elementos renovadores

En ese sentido Bautista Arríen explicó que existen tres elementos llamativos en la elección del papa Francisco, que son: su origen latinoamericano, el nombre elegido, y el hecho que sea un sacerdote jesuita.

“Es la primera vez que se elige a un latinoamericano que, como decía Juan Pablo II, es el continente de la esperanza y con la mayor cantidad de fieles católicos”, mencionó. A nivel global se estima que 1,200 millones de personas comulgan la fe católica, de los cuales 483 millones corresponden a América Latina y el Caribe.

Agregó que es un “reconocimiento” a la fe de América Latina, donde se mantienen la mayor cantidad de fieles y de tradiciones católicas en el mundo, como el caso de la celebración a la Virgen de Guadalupe en México y La Gritería en Nicaragua.

Sobre el nombre elegido, el también representante de la Unesco en Nicaragua expresó que, representa la “humildad” de San Francisco de Asís, pero también la evangelización de Francisco Javier, uno de los fundadores de la Compañía de Jesús.

“Creo que estos elementos dejan entrever algo nuevo dentro de la Iglesia. Además, los jesuitas se han distinguido por ser renovadores”, refirió.

Por su parte la teóloga María López Vigil dijo que le alegra que el Papa hable español y que provenga de la congregación jesuita. “El hecho de que sea jesuita indica que debe tener una formación sólida, porque pertenece a la congregación más pluralista, con mucha calidad profesional”, expresó.

Asimismo, apuntó que “seguro tiene una gran sensibilidad social” por ser jesuita, y espera que demuestre la sencillez que se le atribuye en su país de origen, donde se le describe como una persona que no gusta de lujos ni de ostentación.

Sobre las críticas que lo vinculan a haber apoyado la dictadura en Argentina en los años 70 y 80, comentó que monseñor Oscar Arnulfo Romero fue cercano a dictaduras militares en su país. “Sin embargo, la realidad (de El Salvador) lo transformó a ser sensible, denunciar a los grupos de poder, así apunto a que el papa Francisco también se transforme a ser más sensible”.

López Vigil abogó porque el Papa dé pasos hacia la descentralización del poder, impulsando las conclusiones del Concilio Vaticano II, que optó por la colegialidad, lo cual significa que las Diócesis tengan autonomía, algo que sería un avance necesario.

“Creo que pedir que rezaran por él, es un gesto que demuestra que no viene con un sentido autoritario”, manifestó.

 

Rezar por Benedicto XVI

En su primera aparición ante el mundo, el papa Francisco dedicó unas palabras a su predecesor Benedicto XVI. “Antes de todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él”, dijo el Papa desde el balcón vaticano. Poco después, lo llamó por teléfono.