• Oct. 25, 2017, media noche

Estimado lector, sobre los posibles escenarios que el FMI nos plantea en relación a la estabilidad financiera global y su probable impacto en el crecimiento económico mundial, vale la pena conversar un poco sobre qué debemos hacer, especialmente los países que poseemos economías “pequeñas y abiertas”, tanto en el plano comercial como en el financiero, es decir, en el campo de los flujos de capital, para hacerle frente a esta situación.

Posiblemente usted considere que este tema no es de interés para usted y sus futuras decisiones, pero aunque así lo crea, permítanos comentarle cuál es la mejor forma de hacerle frente a estos escenarios.  Le aseguramos que, al menos, después de leer estas reflexiones, estará mejor preparado para una buena conversación en una “tenida”, como decían mi padre y sus amigos.

Nosotros somos optimistas y creemos que el dilema que nos ha planteado el FMI será manejado adecuadamente por los bancos centrales de las principales economías del mundo y no tendremos que vernos enfrentados nuevamente, en el futuro cercano, a una crisis financiera similar a la que se experimentó en el 2008-2009.  Sin embargo, siempre es mejor estar preparados, ya que como sabemos, las decisiones que toman los agentes económicos, no siempre son racionales.  En guerra avisada no hay muertos.  Además, esperamos que esta vez, El Nuevo Diario sea leído por la mayor cantidad de gente posible y ese es el reto de don Douglas Carcache. 

Recordemos que, según el Fondo, el prolongado periodo de crecimiento en la oferta monetaria, para evitar el colapso económico después de la crisis financiera mundial, produjo una baja prolongada en las tasas de interés, lo que, a su vez, ha provocado un incremento importante en los niveles de endeudamiento, especialmente en el sector de hogares de las grandes economías del mundo, un mayor apetito por el riesgo financiero para así obtener mayores rendimientos, una subestimación de dicho riesgo y el inicio de una “burbuja” a nivel mundial, en ciertos activos reales y financieros.  También recordemos que si nada se hace, el problema continuará creciendo y si la corrección monetaria es muy brusca, podríamos crear una nueva crisis financiera que incidiría negativamente el crecimiento económico mundial.  Creemos que este es un buen resumen del documento del Fondo que posee 118 páginas, más una buena introducción.

Pues bien, nosotros creemos que nada de esto pasará, pero, por si pasa, ¿cómo debemos prepararnos? cómo decía mi padre cuando le hablaban del infierno, “por si acaso, me portaré bien”.

Pero primero revisaremos el mecanismo, monetario y real, de lo que podría ocurrir si el dilema planteado por el Fondo no se maneja bien.

Al restringirse bruscamente la liquidez creada por los bancos centrales de las grandes economías, subirían las tasas de interés y la conciencia por los riesgos financieros que se han estado asumiendo crecería rápidamente.  Como dice Buffett, “solo cuando baja la marea, nos damos cuenta de quién está desnudo”.

Como consecuencia, los grandes inversionistas financieros trasladarían sus recursos a activos menos riesgosos, creándose problemas de iliquidez y mora en ciertos sectores de la economía mundial –los más riesgosos, lo cual desinflaría las burbujas nacientes, que hoy se están empezando a formar y creando un círculo vicioso, como los que ya hemos experimentado en el pasado reciente. 

Recordemos que cuando un activo, real o financiero, ha sido sobrevaluado y repentinamente empieza a perder su valor, el mismo se empieza a vender, acelerando la caída en los precios y agravando la situación de dicho activo en el mercado.  Pero este efecto no se limita al activo en sí, ya que si lo que se reduce es el valor de la casa o de las acciones que posee una familia, su consumo se reduce, ya que la familia se siente más pobre –el efecto de la riqueza en el consumo- provocando una reducción en el crecimiento de la economía en general, además del problema de cartera que se crea en el sistema bancario y que lo obliga a reducir el crédito, agravando la situación general todavía más.

Esta reasignación en los flujos de capital hacia zonas más seguras que, ahora, con los aumentos en las tasas de interés, producirán unos rendimientos más aceptables, provocarían una caída en el crecimiento promedio de la economía mundial, una caída en los precios de las exportaciones y una reducción en los flujos de capital hacia economías abiertas con déficits comerciales de balanza de pagos, déficits que habían estado siendo financiados con entradas de capital privado.  Y recordemos que la capacidad de crecer está en función de la capacidad de importar y si este mecanismo reduce la capacidad de importar en el corto plazo, pues también reduce la capacidad de crecer.  Así de simple.

En este escenario, que creemos que no se debería presentar, las economías que saldrían más afectadas serían aquellas economías pequeñas y abiertas, comercial y financieramente que tengan un bajo nivel de reservas internacionales, un alto nivel de endeudamiento externo, tanto público como privado y un alto déficit comercial financiado por las entradas de capital privado, causados originalmente por las bajas tasas de interés en los mercados financieros internacionales y especialmente en los mercados financieros de las economías consideradas como más seguras.

Así mismo, la debilidad de estas economías para enfrentar esta situación se vería incrementada, si las mismas no poseen sistemas bancarios bien capitalizados, manejados por “buenos banqueros” y supervisados eficazmente.  Y decimos “buenos banqueros”, porque contra los fraudes bancarios es muy difícil que la supervisión los pueda detectar, ya que los “maquillajes” son de primera calidad. 

Por lo tanto, las economías mejor preparadas, para hacerle frente al “por si acaso” de mi padre, serán aquellas que posean una situación fiscal sólida y preferiblemente las que han acumulado algunos “colchones” para hacerle frente a situaciones especiales, las que poseen un nivel adecuado de reservas internacionales, que poseen un nivel de endeudamiento externo, público y privado, adecuado, las que poseen un sistema financiero sólido, manejado por buenos banqueros que miden correctamente el riesgo crediticio y que solo le dan crédito a los “sujetos de crédito” y que está muy bien supervisado, las que posean un sistema cambiario flexible y realista y que tengan acceso a la cooperación internacional.  Con una economía con estas características, podemos dormir tranquilos, pero siempre con un ojo abierto, ya que usted debe recordar que “solo los paranoicos sobreviven” y si no, lean el libro de Andrew Grove, quien fue presidente y CEO, de intel. 

nramirezs50@hotmail.com

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