• Nov. 6, 2017, media noche

La vida es un milagro que todos merecemos vivir con calidad, plenamente. Fuimos instalados en esta tierra abundante en recursos de todo tipo, para que mediante nuestro trabajo los hagamos producir y no nos haga falta nada; aterrizamos en este planeta con la misión de amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. 

El propósito es disfrutar lo que somos, lo que hacemos, lo que tenemos; construir una familia, procrear descendencia, y disponer nuestro mejor esfuerzo para que en su momento tengan autonomía de vuelo y estén equipados para asumir el relevo, construir su propia familia. 

Este ciclo se ha repetido por miles de años, y continuará sucediendo con cada generación, cada vez, mejorado y aumentado por los aprendizajes adquiridos en el transcurso de los siglos y los avances de la ciencia. Es decir, la vida es de relevo.

Hay quienes en su rol de padres o abuelos, no toman conciencia del principio del relevo generacional, o la tienen, pero se resisten a aceptarlo, quienes así se comportan, aducen que el mundo de hoy es inseguro y ello les genera temor de que hijos y nietos puedan sufrir daños, por lo que quisieran romper el ciclo del relevo, y estar siempre aquí para protegerles. Sin embargo, ante la realidad de que no hay medio de romper el ciclo del relevo, son presas de trastornos de ansiedad generalizada que les martiriza la existencia.   

Realmente, en esta era de la información en la que reina la negatividad: conflictos, guerras, destrucción, inestabilidad social, calentamiento global, enfermedades contagiosas, drogas, violencia intrafamiliar y un largo etc… 

En fin, noticias que activan estados emocionales dañinos para la salud, que se manifiestan en trastornos caracterizados por: temor, ansiedad, angustia, depresión y otras, que inducen a padres y abuelos a querer permanecer físicamente  para proteger siempre a hijos y nietos.

Amiga, amigo, ciertamente acontecen hechos negativos, pero más cierto es también  que suceden muchas y más buenas noticias. 

Una excelente es que, usted y yo, independiente de la edad cronológica que tengamos en este momento, tenemos a Jesús, como salvador, protector, sanador, proveedor, que dice: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo experimentan tribulación (temores, ansiedades, angustias, depresión); pero confíen, yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33)  

Amiga, amigo, si permite que Jesucristo inunde su corazón de amor, alegría, paz,  fortaleza, y recurre a ayuda profesional apropiada, usted estará preparado para aceptar que la vida es finita y es de relevo, se dará cuenta que la vida vale la pena vivirla, que cada amanecer nuevas son las misericordias de Dios. En consecuencia la negatividad, la ansiedad, el temor, la depresión cada día se alejará más de su vida, irradiará optimismo y paz, y lo más importante, invertirá su tiempo y energías en: guiar, preparar y formar a hijos y nietos para el momento que deban independizarse, y se dispongan a hacer el relevo y formar su propia familia, lo cual le proporcionará a Ud. mucha felicidad y realización,  y las enseñanzas que les haya trasmitido le darán presencia en sus vidas.   

En cada paso que dé en su vida tenga presente a Jesús, Él es amor, en el amor no hay temor, porque  el perfecto amor echa fuera el temor. Juan 4:18 
Queremos saber de usted. Escríbanos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com.  

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