• Nov. 6, 2017, media noche

Primera parte

Gobiernos fallidos o parcialmente fallidos, así como los shocks negativos, pueden llevar a un colapso el esfuerzo de crecimiento económico. Después de una expansión vigorosa en los 1960-70, Nicaragua se derrumbó  hasta el punto de que el ingreso per cápita de 2015 es inferior al de 1977. A partir de 1990, el país entró en un período de transición al igual que los países de la ex Unión Soviética, un período de debilidad hasta que recientemente se ha logrado mantener un crecimiento promedio de 4-4.5% anual, lo que implica un per cápita de 3-3.5% que duplicaría el ingreso per cápita dentro de 23.3 y 20 años, respectivamente. Esta situación no está a la altura con la necesidad imperiosa de elevar el ingreso per cápita para reducir la desigualdad y la pobreza.

A este respecto, el excelente estudio del Banco Mundial: “Nicaragua – Paving the way to faster growth and inclusión” constituye una plataforma propia para el diseño de una estrategia económica con los objetivos prioritarios de un mayor crecimiento, menor desigualdad y reducción de la pobreza. En lo que sigue se hace un resumen de las áreas que dicho estudio identifica y de las acciones políticas que requieren. La propuesta del estudio no es para los próximos cinco años, sino para impulsar la sostenibilidad del desarrollo. Las áreas prioritarias son las siguientes:

1.    Educación, entrenamiento y mejor calidad del trabajo.

2.    Infraestructura (puertos, transporte, agua, energía).

3.    Fortalecimiento de la productividad del sector privado.

4.    Reducción de vulnerabilidades ambientales.

5.    Reducción de la vulnerabilidad externa. 

Puntos 1-3 son críticos para los impactos positivos en el crecimiento y el logro de los objetivos ya mencionados. Punto 4 y 5 son críticos para la sostenibilidad de la trayectoria del crecimiento necesaria para evitar externalidades negativas y facilitar el progreso de las otras áreas.

En el mediano plazo (unos cinco años) el crecimiento en base a más trabajo y capital tiene un buen margen de aplicación para lo cual la educación es fundamental. Sin embargo, la educación adolece de fallas importantes: altas tasas de deserción escolar (en especial en la secundaria), desigualdades económicas debido a la baja tasa de rentabilidad de la educación, incompatibilidad entre las habilidades requeridas por las empresas y las ofrecidas por el sistema educativo. En pocas palabras, hay un serio problema de calidad en el sistema educativo.

La infraestructura es muy pobre. El agua, a pesar de su abundancia en el país, está desigualmente distribuída y contaminada; el transporte es el menos desarrollado y competitivo de la región; igual sucede con los precios de la energía cuyas pérdidas en la red de transmisión son todo un indicador de ineficiencia ciencia y mal manejo empresarial. Estos problemas de infraestructura subyacen al bajo nivel de cobertura de los servicios públicos y a la calidad con que se producen.

Sin embargo, como es ya reconocido en la literatura económica, la simple acumulación del trabajo y el capital es necesaria pero no suficiente para levantar el crecimiento en el largo plazo. El país requiere fortalecer sustancialmente las políticas de competitividad dirigidas al sector privado que amplíen las condiciones para la inversión privada y la productividad empresarial.

Así, en el área de competitividad las brechas respecto al umbral de eficiencia son muy significativas. El país se ubica en la cola de los indicadores de eficiencia o sea capacidad competitiva desde hace seis años consecutivos. Esto incluye indicadores como el Global Competitiveness, el Worldwide Governance, el Global Competitivenes Report, el Doing Business y el World Bank Enterprise Surveys. El indicador sobre Competitividad Global puntualiza que la baja productividad de todos los factores vuelve prioritario contar con mercados muy competitivos; sin embargo, Nicaragua presenta uno de los índices más altos de mercados monopolísticos (puesto 135 de un total de 138).

En el centro de esta estructura imperfecta están las regulaciones de precios (mínimos o máximos), control de importaciones, exenciones y exoneraciones (alrededor de nueve puntos del PIB), y la aplicación sesgada y discriminatoria de estos instrumentos. Lo que debería ser un incentivo temporal se convierte en renta monopolística, práctica que viene desde antes de 1979. Asimismo, están las barreras de entrada de nuevas empresas, el sostenimiento de empresas declinantes, la concesión de permisos y licencias para operar mercados específicos. Aunque el país cuenta con una ley de competitividad muy aceptable, su ejecución es todo un himno a la bandera.

Otra de las prioridades en la reducción de las vulnerabilidades es el enorme déficit en balanza de pagos. Las políticas dirigidas al fortalecimiento de la posición fiscal (en especial los déficits contingentes) son críticos para la mejoría de la posición externa, sobre todo que la cooperación venezolana ha desaparecido. En esta área resaltan también las ineficiencias del sector público. El Global Competitivenes Report señala la ineficiencia de los servidores públicos como el factor más problemático para hacer negocios. La mejoría en esta área tendría efectos positivos en todos los otros sectores, incluyendo las vulnerabilidades asociadas al clima y el riesgo de desastres naturales.
 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus