• Nov. 20, 2017, media noche

Estos últimos días en mi familia hemos estado viviendo tiempos de gran alegría, felicidad, renovación y fortalecimiento de fe y confianza en Dios. La felicidad es tal, que en el silencio de mis oraciones al despuntar el alba, las lágrimas han brotado, porque debo reconocer que en la batalla que hemos estado librando, en algún momento se vio debilitada mi fe, llegando a reclamarle al Señor por no responder a nuestras oraciones.

Por muchos años una persona muy querida por mi familia estuvo atrapada por una feroz adicción alcohólica, lo que significó el derrumbe de todo lo que este amigo ha construido con mucho esfuerzo y sacrificio. 

Se intentó de todo, pero nada funcionaba. En la medida que discurría el tiempo, el alcoholismo avanzaba más rápido y con mayor fuerza, dando la sensación que nuestro amigo querido estaba poseído de un afán incontrolable por autodestruirse. 

Mi esposa no se cansaba de repetir hay que orar, hay que seguir orando.  Debo  confesar que aún cuando a veces mi fe se veía disminuida, la fe de mi esposa me levantaba y entonces en oración declarábamos que nuestro amigo querido, en el nombre de Jesús, era liberado del alcoholismo.

Pues bien, hoy estamos felices, porque nuestro apreciado amigo hace unas semanas clamó a Jesús, lo aceptó como Señor y salvador, le entregó sus cargas, principalmente el alcoholismo y para honra y gloria de Jesús, el proceso de liberación y sanación ha iniciado. El Señor ha arrancado de raíz la odiosa insidia de su mente y está inundando de amor incondicional todo vacío en su corazón.

Amiga, amigo, la enseñanza es que no hay que dejarse vencer por la tribulación, porque el Señor claramente dice: clama a mí, que yo te responderé;  no dude, él siempre cumple.

En el capítulo 8:2-10 del evangelio de Marcos se dice que: la gente cargada de necesidades y problemas de toda índole sigue a Jesús en búsqueda de palabras de aliento y de soluciones. Jesús dice a sus discípulos: Siento compasión de esta gente. Han estado conmigo tres días y no tienen nada que comer.  Algunos vienen desde muy lejos; si los mando a sus casas sin comer  pueden desmayarse en el camino. 

Entonces proporciona la solución, realiza el milagro de la multiplicación de peces y panes,  se alimentan 5 mil varones y todavía sobran varias cestas de alimento.  

Amiga, amigo, si usted se siente agobiado, por la causa que sea, le insto a no darse por vencido, sepa que Jesús, así como actuó con la multitud, también lo ha hecho con mi familia y lo hará con la suya. 

Tenga siempre presente que Jesús es compasivo, sabe cuál es su necesidad, además está claro cuál es su capacidad de resistencia e indefectiblemente en su tiempo, le dará la respuesta más adecuada. 

Amiga, amigo, si usted está enfrentando un problema y está agobiado, plántese en la brecha, cúbrase con el escudo de la fe en Jesús, con la certeza que todo lo que pida en oración le será concedido, y llegará el día en que su lamento se convertirá en alegría.
 
Queremos saber de usted, le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

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