• Dic. 4, 2017, media noche

En esta semana  estaré arribando a los 70 años de vida; edad en que la sociedad estereotipa a todas las personas que llegamos a ella, asociándola a  la ancianidad, a vejestorio, a disminución de capacidades intelectuales y físicas, etc... 

Este estereotipo es evidente en las oficinas bancarias, en donde la ventanilla designada para atender a los mayores de 65 años (supuestamente para que no tengan que estar mucho tiempo de pie haciendo fila, dado su deterioro físico), se identifica con la figura de una persona con una curvatura de espalda casi de 45 grados y un bastón lo suficientemente fuerte para impedir que “el anciano” caiga de bruces. 

Para sincerarme, debo reconocer que, en el fondo de mí ser desde que inicié el viaje de la década de los sesenta, me ha asaltado una incertidumbre intermitente, la cual, por una parte, me ha impulsado a negarme a ser encasillado en un estereotipo que denota inutilidad, por otra, me induce a aprovechar al máximo el tiempo ante la certeza que hay final, cada día más próximo, y aún tengo propósitos que cumplir en esta vida.  

Alejarme del estereotipo de la ancianidad y aprovechar el tiempo, en la práctica diaria se expresa en actividad física, particularmente caminata, y en actividad laboral, manteniendo una disciplina de trabajo diario, ejecutando tareas y dedicando tiempo a la trasmisión de conocimientos y experiencias al relevo generacional. 

Adicionalmente, practicando todo lo que recomiendan los especialistas para mantenerse sanos: no tomar licor, no fumar, evitar el estrés, dormir de 7 a 8 horas, alimentarse sanamente, y sobre todo y en todo momento, poner en práctica la regla “70 veces 7”, que manda el maestro de maestro, que consiste en perdonar a nuestro prójimo, y a nosotros mismos,  “70 veces 7”. 

La práctica del “70 veces  7”,  garantiza sanidad interior, es el antídoto perfecto contra la envidia, el egoísmo, el rencor, el odio, y todas las miserias humanas habidas y por haber. Si hacemos nuestro este mandato, obtendremos la presea de oro, que se expresa en paz interior, sabiduría, y por ende mantenernos libres de  enfermedades sicosomáticas, y disfrutar de vida plena, que se traduce en sentirte en paz, contento, feliz, en equilibrio y satisfecho con todo lo realizado y alcanzado durante tu vida en esta tierra. 

He vivido siete décadas, he disfrutado tiempos buenos, hechos vitales gratificantes,  como el nacimiento de hijos y nietos; también me ha tocado entrar y permanecer en desiertos áridos y dolorosos, pero al final del día, con la ayuda de Dios he salido y aquí estoy. 

Al iniciar la curva de los 70, me dispongo a disfrutar a mi familia, a ser factor de felicidad, útil a mi entorno,  y avanzar sin temor por el sendero que Dios me ha marcado.  Me dispongo a vivir el tiempo que me quede sin dejarme atrapar por estereotipos, procurando hacer bien aún a quienes me quieran hacer daño, aplicando la regla del “70 veces 7”;  estando todos los días de mi vida en la búsqueda del reino de Dios y su justicia, con la confianza que viviré en y con paz, y dispondré de calidad de vida adecuada. 

Queremos saber de usted; le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com
 

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