• Dic. 4, 2017, media noche

Siempre ha habido un interés por explicar la divergencia de trayectoria de dos regiones, que partiendo de condiciones iniciales no muy distintas, incluso favorables en algunos aspectos a Latinoamérica, hoy en día el Este Asiático pertenece al mundo avanzado en ingreso per cápita, bienestar social, y progreso tecnológico, mientras Latinoamérica, salvo la excepción de Chile, quedó inmersa, en el mejor de los casos, en el llamado “income trap” debido a la desindustrialización. Aún Chile pareciera debatirse con problemas de identificación ideológica. Este artículo enfoca esta problemática comparando variables de largo plazo, señalando las limitaciones explicativas de dichas variables, y explora los marcos ideológicos que influyeron en dichas regiones, por un lado, el modelo “flying geese” asociado al Este Asiático y, por otro, la ideología que más daño ocasionó al desarrollo latinoamericano como fue la llamada teoría de la dependencia.

Es reconocido que al comienzo de la década de  1960 las dimensiones macroeconómicas entre ambas regiones no eran muy distintas aunque había ciertas diferencias en el ingreso pc y en el desarrollo industrial. Si bien la apertura del comercio (exportaciones e importaciones en relación al PIB) era mayor en Asia, la dos regiones eran muy similares en el crecimiento del ingreso pc, en el ahorro, la inversión y el grado de liquidez, todo en términos del PIB. En las siguientes tres décadas los resultados macro mostraron una profunda divergencia que se fue ampliando en el tiempo. En especial, la inversión y el ahorro doméstico como porcentaje del PIB se expandieron sustancialmente en Asia.

En el  período de cuatro décadas (1960/2008) el ahorro doméstico en el Este Asiático fue mayor que la inversión doméstica, lo contrario en Latinoamérica. El resultado ha sido un superávit externo permanente en el Este Asiático y un déficit externo crónico en Latinoamérica, a pesar que tanto exportaciones como importaciones crecieron más rápido en el Este Asiático. El menor ahorro y el mayor déficit externo en Latinoamérica han hecho a la región muy vulnerable a los shocks externos y muy dependiente del ahorro externo, lo que contribuyó a la mayor volatilidad y bajo crecimiento del PIB pc.

Las condiciones de inestabilidad macro en Latinoamérica, incluyendo una inflación elevada e inestable crearon un ambiente nada favorable a la inversión y la innovación tecnológica. A su vez, la evolución macro del Este Asiático fue superior en  ingreso pc, en la distribución del ingreso y la reducción de la pobreza.

Otras diferencias importantes fueron el grado de transformación estructural en el mismo período. La importancia de la agricultura se redujo de 34% del PIB en 1960 a 8% en 2008, la manufactura lo hizo de 26% a 36% al igual que los servicios. En Latinoamérica, la industria pasó de 31% en 1960 a 32% en 2008, y los servicios absorbieron el 50%, todo en términos del PIB. 

Los cambios en la estructura de las exportaciones fueron enormes. En el Este Asiático, los productos de alta tecnología llegaron a representar el 85% del total exportado debido a la especialización en bienes electrónicos y telecomunicaciones. En Latinoamérica solo Brasil y México se han distinguido por la exportación de manufacturas. En el Este Asiático, el comercio externo ha sido intraindustrial (bienes intermedios) y en Latinoamérica ha sido interindustrial (bienes finales). Se sabe que los rendimientos crecientes son una consecuencia del comercio intraindustrial. 

En el Este Asiático, el crecimiento del PIB por trabajador fue de 3.9% entre 1960-2000 y en Latinoamérica fue de 1.1%. El capital por trabajador fue superior en el Este Asiático al igual que la escolaridad y la productividad multifactorial (productividad de todos los factores). El crecimiento de la productividad laboral  fue de 3.87% entre 1990-2005 en el Este Asiático y de 1.35% en Latinoamérica, y proviene, en el Este Asiático, de 3.31% por cambios sectoriales y 0.57% por el cambio estructural; en Latinoamérica provino de 2.24% por desplazamientos sectoriales y -0.88% por cambios estructurales.

El modelo neoclásico de crecimiento representa los determinantes más próximos de conceptos como las productividades, la inversión, el ahorro, y la productividad multi-factorial, pero se queda corto respecto a las causas más profundas que determinan la evolución macro, es decir por qué la inversión y el ahorro han sido superiores en el Este Asiático, cuál ha sido el rol del Estado y el de los esquemas ideológicos, cuál el rol de las instituciones, etc.

El modelo “flying geese” de Japón, elaborado por Akamatsu en 1960 se acerca al esquema desarrollista del Este Asiático e imita el patrón de cambio estructural de Japón al pasar de una nación agraria a una industrial. Este patrón ha sido caracterizado como un modelo en que las sucesivas etapas de desarrollo en el Este Asiático, comenzando por Japón, tomaron el liderazgo en la evolución de ciertas industrias cuyo punto de partida fue la manufactura intensiva en mano de obra, la que a su vez, se transfirió a otros países a medida que el país innovador (Japón) se movió a una mayor tecnología. La baja relación de tierra cultivable per cápita contribuyó a que estos países buscaran su ventaja comparativa en la industria, y el rol de los gobiernos incentivó el descubrimiento de ventajas dinámicas en la industria de alta tecnología.

El nombre de “flying geese” proviene del patrón de vuelo de los gansos en sus  viajes migratorios en el que un líder es seguido por el resto de la parvada en forma de V invertida que se asemeja al liderazgo de Japón seguido por Hong Kong, Korea, Singapur y Taiwán, y estos por Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia, después por China, y finalmente por los países en transición como Camboya, Vietnam y Laos.

Nada parecido en Latinoamérica donde la región siguió un patrón de desarrollo hacia adentro que provenía de los tiempos de la Gran Depresión.

 El pensamiento predominante fue el de Prebisch y la Cepal, cuyo esquema de sustitución de importaciones se agotó en los años 1970 siendo sustituido por la teoría de la dependencia bajo la influencia de O. Sunkel, F. Cardoso, y T. Dos Santos. El paradigma de la dependencia careció de un cuerpo teórico sujeto a la comprobación empírica; los reformistas atribuían la dependencia económica a causas externas y fueron una continuación del pensamiento cepalino preocupados por reformular la posición desarrollista  en vista del fracaso de la sustitución de importaciones. 

Uno de los más influyentes, Dos Santos, sostenía que la dependencia era una situación en que las economías de un grupo de países estaban condicionadas por la expansión de las economías más avanzadas. Países líderes como EE. UU. Nunca fueron subdesarrollados, ya que el subdesarrollo es un producto de condiciones históricas pasadas que han continuado hasta el presente, es decir el legado colonial aún persiste en las relaciones centro-periferia. 

Es precisamente este punto de partida de las condiciones históricas lo que ha motivado profundizar el análisis de ese “black box” llamado productividad multifactorial. Como se entiende actualmente, las nuevas versiones del crecimiento económico se apoyan en la creación de economías externas donde la política económica juega un papel de suma importancia. La existencia de economías externas o complementariedades dan lugar a la posibilidad de múltiples equilibrios en la evolución económica de los países, en el largo plazo. Concedida la posibilidad de múltiples equilibrios la pregunta obligada es ¿cuál equilibrio es el que prevalece? Una respuesta es que la historia dicta el resultado final, es decir que los eventos del pasado dictan las precondiciones que conducen a la riqueza o perpetúan la pobreza. Si un país es muy lento en su movimiento hacia el progreso significa que hay costos elevados para movilizar los factores de producción donde actúan legados coloniales, instituciones débiles, políticas equivocadas y 
Estados endebles o corruptos. La persistencia del subdesarrollo no es un problema de mera dependencia sino que expresa más bien un enorme fallo de coordinación público-privado.

Un analista muy agudo al observar los infortunios de Zanzíbar, la isla de las pasiones, destruida por el socialismo africano, dijo estar convencido de que las soluciones realistas para la pobreza están más allá de la técnica y la economía, también hay que tener en cuenta la suerte, la imaginación, la exigencia de justicia y de, paso, la locura de los hombres.  

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