• Dic. 18, 2017, media noche

La época de Navidad y Año Nuevo es sumamente grata y esperanzadora, en tanto, son tiempos en los que las relaciones interpersonales abundan en afecto y buenos deseos. En nuestra sociedad, paz, felicidad, prosperidad, son intenciones y palabras que genuinamente se emplean para manifestar ese cariño y buenas deseos de unas personas hacia otras.

En nuestra sociedad mayoritariamente cristiana, conmemoramos la llegada de Jesús a la tierra, también celebramos el arribo de un nuevo año, es decir, que tanto la Navidad como el inicio de año significan nacimiento, nueva vida, en tanto, punto de inflexión para dejar atrás lo pasado e iniciar una nueva etapa enfocándose en el presente con visión de futuro. El nacimiento representa una excelente oportunidad para hacer un alto en el camino, llevar a cabo una revisión introspectiva que contribuya a disponerse y decidirse a renovar creencias y mejorar comportamientos. 

Al igual que el sol diariamente sale para todos(as), el nacimiento de Jesús es una oportunidad para todos(as); sin embargo, disponerse al proceso de renovación, transformación de comportamientos, de iniciar nueva vida, es una decisión individual. En Juan 3:16 se lee: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Es decir, que Dios envío a su hijo Jesús al mundo para que todos tengamos la oportunidad de ser mejores, pero aprovecharlas pasa por creer en Él.

Mezquindades tales como: egoísmo, envidia, avaricia, celos, odio, etc... Así como, todo tipo de adicciones,  pueden ser desarraigadas en lo más profundo de nuestro ser como producto del nuevo nacimiento, e iniciar una vida nueva con comportamientos que nieguen dichas mezquindades y adicciones.  

El proceso no es mágico ni placentero, por el contrario, es costoso y doloroso, tampoco significa que en la vida nueva se camina sobre calles acolchonadas, cuidado y hay que hacerlo por caminos espinosos, pero la diferencia es que después del nuevo nacimiento, Jesús, mediante su Santo Espíritu está con nosotros(as) en todo momento y por muy difícil que se torne una situación, saldremos adelante porque si Él con nosotros nadie contra nosotros.

Vea usted que Jesús (el hijo del hombre) tuvo que afrentar todo tipo de situaciones, que probablemente a cualquier otra persona la hubiesen impulsado a tirar la toalla. Jesús vivió sufrimientos y persecuciones desde su niñez, pero no desarrolló emociones agresivas y ansiosas; antes bien, emanaba paz y tranquilidad y siempre predicaba de amor, con amor.

Amiga, amigo, que esta Navidad sea tiempo propicio para apropiamos de las enseñanzas y ejemplo de Jesús. En un acto muy personal, permita que Él limpie y sane su alma. Invítelo a entrar y morar en su corazón. Dígale allí en la intimidad: Jesús lo acepto como mí Señor, Salvador y Libertador, creo que usted es el hijo de Dios, que vino a este mundo a salvarnos de maldades, mezquindades, adicciones, debilidades, etc., que nos han oprimido. 

Les deseo feliz Navidad y que el año que está por iniciar sea de muchos éxitos. Que cada día, tomados de la mano de Jesús, experimenten una vida libre de egoísmo, envidia, avaricia, celos, odio, etc., así como todo tipo de adicciones.

Queremos saber de ustedes. Los invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com
 

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