• Ene. 11, 2018, 9:57 a.m.

Estimado lector, como usted ya lo sabe, dos de las expresiones más usadas y más mal usadas, porque normalmente son abusadas en su uso, en el mundo académico y en el empresarial, son, la palabra “estrategia” y la expresión “de calidad mundial”.  En estos tiempos y desde que la estrategia empresarial se puso de moda en las escuelas de negocios, después de las publicaciones del profesor Michael Porter, todo es “estratégico”, especialmente las malas inversiones y las fusiones y adquisiciones que terminan destruyendo el valor de los accionistas “compradores”. 

Cuando como accionistas le preguntamos al gerente general por qué una inversión específica tuvo un rendimiento deficiente, la respuesta más común, en lugar de responder “me equivoqué”, es que la inversión era “estratégica”. Y esto no solo lo decimos nosotros, sino que también lo dice Thomas Copeland, una autoridad en la materia, en su artículo “Growth thorough adquisitions”, publicado por la HBR en el libro “Strategies for growth”.  Por lo tanto, tenga mucho cuidado con los gerentes generales que son “demasiado estratégicos”.

De igual forma, cuando usted esté evaluando al personal clave de la empresa y le digan que alguien es de “calidad mundial”, corrobore que realmente es así, ya que con frecuencia, para justificar una estructura salarial que se sale de lo normal en la industria, lo primero que nos dicen es que todos los funcionarios son de “calidad mundial”.  No caigamos en el error que cayeron los estudiantes de Harvard o Yale, no recuerdo bien cuál fue el grupo, que cuando los sometieron a una prueba para que se autoevaluaran en relación a sus compañeros de clase, usando solo tres categorías, superior al promedio, promedio, e inferior al promedio, ¡el 90 por ciento se consideraba superior al promedio! Siempre había escuchado que los estudiantes de Harvard y Yale se caracterizaban por su ego, pero no sabía qué tanto.

Por lo mismo, para evitar que le metan gato por liebre, le recomendamos leer el libro de Rosabeth Moss Kanter, “World class”, publicado por Simon & Schuster, en 1995.  Rosabeth también ha publicado otras muchas obras sobre este tema, dentro de las cuales sobresalen, “When giants learn to dance” y “The change masters”.  

La profesora Moss Kanter nos dice que existen dos grandes tipos de líderes empresariales, los “parroquiales” y los “cosmopolitas” y que la diferencia no se encuentra en si poseen o no poseen pasaporte para poder viajar.  Asimismo nos dice, que los gerentes que triunfarán en esta economía globalizada  serán los “cosmopolitas”, por lo que es necesario que usted los pueda identificar, reclutar, motivar y retener.  Además, y esto no lo dice Rosabeth, pero si usted puede convencer a la competencia, que reclute únicamente a “parroquiales”, prácticamente no tendrá competencia. Recuerde que cuando el adversario está cometiendo un error ¡no debemos interrumpirlo!

Pero, ¿cómo identificamos realmente a un gerente de “calidad mundial”?

Los gerentes cosmopolitas poseen tres activos intangibles que los diferencian de los demás de su especie: son conceptuales, es decir, poseen ideas y conocimiento; son competentes, es decir, operan con los más altos estándares mundiales y poseen conexiones, es decir, tienen acceso a un excelente “network” que les permite tener acceso a recursos tangibles e intangibles de calidad mundial.  Ellos se rigen por la “cualitocracia”, prefiriendo la calidad a la lealtad; no creen en cuotas, positivas o negativas, sino que se rigen por la “meritocracia”, y como dirá Ray Dalio, que es considerado el Steve Jobs del mercado financiero y de quien hablaremos en otra oportunidad, las decisiones no las toman por dictadura o por democracia, si no por meritoctacia, es decir, con discusiones abierta y constructivas, pero valorando el aporte de cada individuo según sus cualidades y capacidades.  En este sistema los “asesores que saben de todo y saben de nada”, salen sobrando.

Estos líderes cosmopolitas saben que en la economía mundial globalizada, el poder ha pasado de los dueños de los factores de producción, a los clientes y consumidores.  Saben que su tarea fundamental es derribar paredes y construir puentes.  Saben que tienen que saber escuchar y saber ponerse en los zapatos de los demás, especialmente de los consumidores.  

Estos nuevos líderes saben que tienen que abandonar la lógica del productor y asumir la lógica del consumidor.  Esto significa olvidarse de imponer al cliente el producto físico que elaboran y concentrarse en resolver las necesidades del consumidor.  Saben que deben pasar del concepto de “transacción” con el cliente, al concepto de “relación” con él.  Saben que deben pasar de la “estandarización” y los “promedios”, a la “diferenciación” y la “personalización”.  Saben que no se deben limitar a utilizar eficientemente los recursos que ya poseen, sino a buscar los necesarios para satisfacer al cliente, de una forma rentable. Saben que deben pasar de ser cliente de sus suplidores y suplidores de sus clientes, a ser socios de ambos.

En resumen, saben que tienen que buscar los mejores conceptos, las mejores capacidades y las mejores relaciones para asegurarse lo anteriormente dicho, independientemente del origen.

Leer a Rosabeth Moss Kanter le ayudará a saber si usted es realmente alguien de calidad mundial y luego a saber si las personas que lo rodean también lo son.  Espero que ambas respuestas sean positivas, respondiendo con sinceridad y no como los estudiantes que le mencionamos y, de lo contrario, empiece a trabajar en alcanzarlo.  
nramirezs50@hotmail.com

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