• Ene. 15, 2018, media noche

Al iniciar el 2018, en nuestro país se está instalando un nuevo período de autoridades municipales, las que enfrentarán grandes retos para continuar impulsando el desarrollo económico y social de cada uno de los municipios que conforman el país. Las necesidades son muchas, pero los recursos no son suficientes, por lo que, la tarea nada envidiable que les toca cumplir no es sencilla.

En este punto quisiéramos llamar la atención sobre la necesidad que los nicaragüenses en general, y particularmente quienes asumirán responsabilidades desde los diferentes cargos municipales, actúen en todo momento impregnados de compasión por la población a la cual les corresponde servir. Bajo el entendido que la compasión es el afecto inmediato de visibilizar a las personas más vulnerables.

Diversos personajes en el transcurso de los tiempos han coincidido en abordar la necesidad de incorporar y privilegiar la compasión como valor determinante para incidir en el desarrollo social y económico de la sociedad.

El señor Roberto Terán (q.e.p.d), de grata recordación, dirigiéndose a liderazgos de  diferentes sectores de la vida nacional, y particularmente políticos, les decía “Tengan compasión por el pueblo”.

Jesucristo predicaba: “Compasión quiero y no sacrificio”. Mateo 9:13.  Mensaje mediante el cual se proponía instar a quienes asumen responsabilidades de conducir a conglomerados poblacionales a apropiarse y mantener el sentido de la compasión como signo de humanidad, que conduce a estar siempre pendiente de los problemas, limitaciones y sufrimientos del prójimo, principalmente el más débil y vulnerable, disponiéndose a servir antes de ser servido .  

Jesús el líder inigualable, vino a esta tierra a servir y no a ser servido. Jesús tuvo compasión por el desvalido, por el desamparado, por el enfermo, y su compromiso lo llevo a lo más sublime del amor, como fue derramar su sangre sangrada para salvarnos, para sanarnos, para liberarnos.

Ciertamente, las personas que asumirán la administración de los gobiernos municipales, tienen un gran reto por delante: investirse de compasión por el pueblo, para empeñarse en la magna tarea de servir a la ciudadanía, y no para ser servido por ésta. 

Expertos en el tema sugieren que sin compasión no es posible avanzar hacia una verdadera justicia social, por ende, enfatizan la necesidad que funcionarios y liderazgos en general estén siempre pendientes de la población atendiéndoles siempre con calor humano, dando un trato personal lo más cercano posible, sobre todo, a las personas más vulnerables, en el tanto son quienes necesitan más un entorno compasivo. 

La compasión como faro que guíe el quehacer cotidiano de quienes tienen la tarea de servir a la población, puede ser un excelente activador de la puesta en práctica de equidad y justicia social en procura del bien común. 

Ese bien común que sería una expresión clara de la voluntad de Dios al poner al ser humano en la tierra para que se enseñoreara de ella, sin exclusiones. 

La práctica de la compasión por parte de quienes están asumiendo responsabilidades municipales, es clave para complementar esa voluntad de Dios al poner los recursos de la tierra a nuestra disposición, que todos tengamos la oportunidad de vivir en una sociedad cada vez más equitativa, con justicia social y con calidad de vida adecuada. 

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