• Ene. 24, 2018, media noche

Estimado lector, como nos ha dicho Ray Dalio en sus “principios”, así como el cuerpo humano funciona y responde básicamente de la misma forma al entorno y a las enfermedades, independientemente de razas y costumbres, también las economías funcionan y responden básicamente de la misma forma a las políticas económicas y a las “enfermedades” económicas que puedan padecer.  Pero también nos ha dicho que así como las empresas cuando son mal administradas quiebran y desaparecen, siendo sustituidas por otras más eficientes, a menos que a tiempo se tomen las medidas correctivas, así también, cuando las economías son mal manejadas, los responsables de esos resultados son sustituidos por otros, a menos que oportunamente se tomen las medidas correctivas.  Esta es una ley inexorable de los organismos vivientes y de las organizaciones que nosotros hemos venido desarrollando.  Lo único que desconocemos es cuánto dura este proceso en cada caso, pero el resultado está garantizado.

Algo que nos ha llamado la atención en el caso de Dalio, es que no es economista, sino un MBA que se ha dedicado toda su vida profesional al mundo de las finanzas y a entender cómo funcionan los mercados y las economías.  Y posiblemente por no ser un economista puro, su pensamiento es tan claro y contundente, a pesar de haber ido a la escuela de negocios de Harvard, donde lo primero que te dicen es que a cualquier pregunta debes responder, “bueno, por un lado puede ocurrir esto, pero por el otro…”.

Siguiendo el razonamiento de Ray Dalio analizaremos algunos temas económicos que son recurrentes en los debates nacionales de los distintos paises, independientemente de las politicas económicas que sigan los gobiernos de turno.

Primero: el crecimiento y la diversificación de las exportaciones.  En este aspecto lo primero que tenemos que reconocer es que el crecimiento de las exportaciones es una condición necesaria para el crecimiento de una economía que es “pequeña”.  El mercado doméstico y la demanda interna nunca serán un buen sustituto.  En este sentido y para lograr este objetivo, lo fundamental es tener una política cambiaria que garantice una tasa de cambio real que sea única y competitiva, es decir y como usted ya lo sabe, que no esté “sobrevaluada”, ya que una tasa de cambio sobrevaluada será un impuesto al sector exportador y por mas oficinas o comisiones que existan para promover las exportaciones, estas no crecerán.  Una tasa de cambio real única y competitiva hace más que mil discursos y simposios promoviendo al sector exportador.  Los cambios múltiples no son una alternativa.

Segundo: el proteccionismo.  En términos generales y a largo plazo, el proteccionismo lo único que produce es debilidad e ineficiencia.  Esto es cierto con los seres vivientes, con la raza humana en particular, y también ocurre lo mismo con empresas, industrias y economías en general.  El proteccionismo comercial solo nos ayudará por poco tiempo a satisfacer ineficientemente un mercado local limitado y sin crecimiento.  Por otro lado, el proteccionismo a través de altos impuestos a las importaciones, no solo castiga los consumidores locales, sino también a las exportaciones en general y uno de los principios fundamentales de la promoción de las exportaciones es no obligar a la producción nacional a exportar impuestos.  Por lo tanto, el proteccionismo es una forma indirecta de desestimular el crecimiento de las exportaciones.  Naturalmente, los procesos de apertura comercial y financiera deben ir acompañados de un comportamiento simétrico de parte de nuestros socios en el comercio internacional y un proceso de reducción y eventual eliminación de las distorsiones en las estructuras de costos de producción, especialmente aquellas vinculadas a las tarifas de los servicios públicos y la infraestructura vinculada a la producción nacional, ya que estos dos factores no dependen de la eficiencia de las empresas que desean exportar.  Es muy difícil que una economía con un alto nivel de proteccionismo pueda, sostenidamente, gozar de un sano crecimiento en las exportaciones.  Asimismo, es importante mencionar que cuando la tasa de cambio está sobrevaluado, ya de por sí existe una desprotección al sector que compite con las importaciones, pero que cuando reducimos los aranceles a las importaciones y la política cambiaria es adecuada, no se produce una mayor desprotección. 

Tercero: la política laboral.  A nuestro juicio la prioridad de la política económica es la creación de empleo para combatir la pobreza.  Siempre hemos dicho que la mejor política social es la creación de empleo productivo. El crecimiento en el empleo depende del crecimiento económico y este del crecimiento en la inversión productiva, y esta crecerá solo si es segura y rentable.  Esta es otra ley inexorable.  El crecimiento en el gasto público corriente no es una alternativa sostenible.  Algunas veces los gobiernos se enfrentan a la disyuntiva que se puede presentar entre más empleo en general y así reducir el desempleo o más salarios para el sector formal de la economía que ya goza de empleo, provocando un mayor nivel de informalidad en el mercado laboral.  Desafortunadamente, esta disyuntiva no es superable en el corto plazo.  Por otro lado, debemos recordar que en países en vías de desarrollo, donde los sistemas de protección social son limitados y no hay seguros por desempleo, el verdadero problema no es el desempleo “abierto” (la persona que activamente busca trabajo y no lo encuentra), que en estos casos es un verdadero lujo, sino el subempleo y la informalidad.

Algunas de las otras leyes inexorables de la economía usted ya las conoce.  Una economía “abierta” altamente dependiente de insumos importados, no puede crecer si no tiene acceso a las divisas necesarias para pagar por dichas importaciones; si emitimos demasiado dinero, primero perdemos reservas y luego creamos inflacion; si establecemos controles de precios, creamos mercados negros, especulacion y escasez y si no brindamos seguridad al capital, independiente de su nacionalidad, en general, este vuela a parajes más seguros, aunque sean menos rentables. Desafortunadamente, así ha funcionado, así funciona y así funcionará la economía.

Con frecuencia y desde tiempos inmemoriales hemos escuchado que la solución a los problemas del desarrollo está en aumentar la productividad, en diversificar la producción exportable, en industrializar el agro para aumentar el valor agregado, todo lo cual es cierto, pero por favor no olvidemos estas reglas inexorables que hemos mencionado, pues de lo contrario “nos podemos quedar sin Beatriz y sin retrato”.  Nuestro abuelo decía que hay que repetir las cosas varias veces, y siguiendo su consejo hemos preferido correr el riesgo de ser repetitivos.  

nramirezs50@hotmail.com