• Feb. 8, 2018, media noche

En organizaciones grandes y pequeñas luchan con la idea de la innovación por dos razones. La primera es que la innovación es compleja y debe ser una preocupación en todos los niveles de la organización. El segundo, y aún más importante, es el hecho de que la innovación no es una meta estática, sino más bien un proceso cuyo proyecto es interminable. En otras palabras, para ser verdaderamente “innovadora”, una empresa no puede dormirse en sus laureles, ni creer jamás que ya es lo “suficientemente” innovadora. El reconocimiento de esta realidad nos acerca a una mentalidad de desarrollo, una forma de pensar que abraza una auténtica premisa de lo que hemos denominado: experiencia de innovación.

Este estudio desvela interesantes descubrimientos acerca de la innovación en las empresas, la filosofía que hay detrás y abre nuevas perspectivas para comprender cómo lo hacen las organizaciones exitosas. Los resultados obtenidos indican que, en general, las empresas de éxito innovan en todo lo que hacen y en todo momento, en cualquier ámbito y siempre.

La tendencia, para la mayoría de las organizaciones, es tomar nota de los cambios que se producen en su entorno, o reaccionar ante las nuevas preferencias de sus consumidores, reemplazando un elemento existente por otro que responda a esos cambios. Nada más. Una vez realizadas estas acciones, la organización o departamento responsable de esa iniciativa cree, de forma errónea, que la necesidad de innovación ha sido satisfecha.

Un ejemplo perfecto de esto fue el de Montgomery Ward, que a menudo se considera como el precursor de Amazon, enviaba productos por pedido por correo a los clientes en lugares difíciles de alcanzar. Ward había establecido el mercado durante más de cien años, pero cuando la empresa se estancó en su innovación, sin responder lo suficientemente rápido a los cambios tecnológicos en el siglo XX, el declive del gigante minorista fue historia.

Lo que más llama la atención de los datos proporcionados por esta investigación es que las mejores empresas de cada sector ponen en marcha una iniciativa innovadora tras otra y mantienen un compromiso incesante con la creatividad: continúan examinando siempre maneras de conseguir implementar la innovación más significativa y la que mejor se adapte a sus colaboradores y a su mercado. Para las empresas de hoy en día, esa innovación a menudo toma la forma de nuevos modelos de negocio, por ejemplo, la adquisición de empresas innovadoras más pequeñas por parte de Google y la dependencia de otros escritores de software para crear contenido para sus equipos.

Los hallazgos de la investigación de Dale Carnegie ayudaron a dar forma a un nuevo modelo y concepción de la innovación de la experiencia. Reconoce que la innovación no puede centrarse simplemente en productos o servicios. Más bien, la innovación es un factor de la experiencia humana que define las organizaciones: la innovación en torno al recurso humano interno y las innovaciones que se centran en los mercados atendidos por la organización.

Nuestra investigación destacó las seis áreas de innovación en la experiencia a tomar en cuenta.

Experiencia de innovación en el mercado (Orientada al exterior)

Proactividad en afinar en el conocimiento de los clientes: inventar y reinventar formas eficientes para construir puentes de entendimiento y mejor comprensión de los consumidores.

Personalización a través de la tecnología: desarrollo y actualización de tecnologías adaptadas a cada cliente.

Capacitación de embajadores de la marca: mejora continua en la forma cómo los empleados representan a la organización.

Experiencia de innovación en el lugar de trabajo (Orientada a lo interno)

Construcción de un lugar de trabajo ideal: búsqueda de mejores formas para contratar, implicar y retener al mejor talento.

Cultura del aprendizaje continuo: una mentalidad de empresa basada en que el aprendizaje es fundamental, deseable, factible y viable.

Flexibilidad de horarios y localización: respuesta positiva a las experiencias y necesidades de los colaboradores mediante la redefinición de cómo y dónde pueden realizar su trabajo.

Para las empresas que buscan ser definidas por la innovación, es importante recordar que no existe una línea de “meta”. Más bien, la innovación se piensa mejor como una serie de líneas que deben ser reposicionadas y redefinidas perpetuamente a medida que la carrera continúa. La mentalidad de la experiencia de la innovación es una de esfuerzo implacable, el enfoque determinado y el compromiso de reinvención, no nos quedemos atrás.

“Innovar es una actividad de riesgo cuyo 

principal riesgo es no practicarla.” 

Anónimo

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