• Feb. 15, 2018, media noche

Para poder cambiar nuestro mapa mental es imprescindible transitar el maravilloso camino del autodescubrimiento, es decir, conocernos y saber en dónde estamos parados ante la vida. En muchas ocasiones eso implica reencontrarnos y experimentar un despertar de conciencia que nos permita salir del modo “piloto automático”. 

Tal y como cuestiono en el libro La vida es una piñata: ¿Viviremos eternamente colgados de una cuerda, adornados por fuera, llenos de objetos colocados por otros? ¿Seguiremos a la espera de que una fuerza externa nos rompa a golpes? En el mejor de los casos, ¿esperaremos a que otros nos halen las cintas con fuerza? ¿A que nos bamboleen hasta quebrarnos, para que otros rían o lloren al descubrir lo que llevamos dentro? 

A efectos de nuestro propósito de vida, la respuesta a esas interrogantes debe estar más bien orientada al autodescubrimiento como nuestro camino hacia la paz y la abundancia. 

Para ello, es necesario hacer un cambio de paradigma a través del concepto de la Arquitectura del ser: un proceso de siete fases, la segunda de las cuales (después del nacimiento) es la domesticación, esto es, las creencias y hábitos aprendidos que muchas veces tienen una base incierta. En este punto, hace falta dar respuesta a esa difícil pregunta de ¿quién soy? que va más allá de las etiquetas, los cargos, las posesiones, y enfocarnos en el ser. 

Una vez que me descubro, es cuando puedo diseñar el Ser que quiero ser, rompiendo esquemas, soltando creencias y hábitos que ya no me sirven para mi misión o propósito de vida. De esta forma evoluciono para actuar desde la consciencia y no en modo piñata o piloto automático. 

La ciencia confirma las ventajas de reconocer las creencias que nos definen como parte del autoconocimiento. Un estudio realizado en la Universidad Carlos III de Madrid, afirma que la creencia que poseen de sí mismos los estudiantes, se verá reflejada en sus resultados académicos.

La reflexión de este camino es entender que el cambio comienza de adentro hacia afuera. Somos responsables de nuestras elecciones y conscientes de los resultados. 

Son múltiples los beneficios que aporta el auto-conocimiento y la auto-aceptación: te ayuda a expresar tu verdadera esencia, te permite transformarte cuantas veces sea necesario, te enfoca a descubrir tu propósito de vida, te proyecta a obtener plenitud, paz interior y felicidad y te facilita las relaciones con otros. Mientras más nos conocemos y nos aceptamos, más nos acercamos a nuestra condición humana, aquella que nos hace ser parte de un todo y que por encima de cualquier diferencia que nos pueda alejar del otro, nos acerca irremediablemente en esa comunión de almas que es la existencia humana.  Desarrollamos más empatía con nosotros mismos y con nuestros semejantes, nos volvemos más compasivos y dejamos de juzgarlo todo. Es este el camino hacia el  bienestar y  la plenitud.

En conclusión: se evidencia la importancia de El Negocio de Ser Tú tal y como se llamará nuestra gira de conferencias y la serie de masterclass para este año. 

Conocerse a sí mismo, es tener conciencia de la luz que nos ilumina, pero también de la oscuridad que puede opacarnos.