• Mar. 5, 2018, media noche

La sabiduría de lo alto a la que todas las personas deberíamos aspirar, mientras se conducen a una vida sana en lo sicológico, lo fisiológico y lo social, es el producto de un proceso de enseñanza-aprendizaje, en donde la enseñanza la proporciona la palabra plasmada en la Biblia, mientras el aprendizaje es nuestra tarea.

Para que el proceso sea efectivo y proporcione fruto, debe tener un sustento sólido de fe, de confianza en el Maestro, de certeza y convicción absoluta que se alcanzará el resultado deseado. 

La esencia del significado de ese proceso de enseñanza-aprendizaje se encuentra en esa poderosa promesa de Jesús (Juan 8:31-32) que dice: “Conocerán mí palabra (enseñanzas), si se apropian de mi palabra  y la ponen en práctica (aprendizaje) entonces, conocerán la verdad y la verdad les hará libres”.  

Esa enseñanza que nos aprovisiona de sabiduría que viene de lo alto, efectivamente nos libera de: ansiedades, envidias, egoísmo, celos, contiendas, rencores, adicciones, baja autoestima, etc. y nos transforma en personas: pacíficas, amables, respetuosas, bondadosas, humildes, compasivas y, por ende, nos conduce a una vida sana y plena.

Jesús mediante su palabra, la verdad, nos capacita para que no seamos controlados y administrados por debilidades humanas, sino, por el contrario, que nosotros las controlemos. Existen un sinnúmero de debilidades y miserias humanas que controlan y aprisionan al ser humano, pero para efectos de este escrito mencionamos dos, que campean en la vida cotidiana de muchas personas, tales son: la soberbia y el chisme.  

La soberbia en tanto mezquindad humana que esclaviza, es abordada al menos 60 veces en la Biblia. Para Jesús es desagradable la soberbia, porque él predica y practica humildad y mansedumbre, por lo tanto, si estamos contaminados de soberbia nos alejamos de él, porque andamos exhibiendo altanería, malacrianza, altivez, arrogancia, menosprecio hacia los más vulnerables, que es todo lo contrario de lo que él quiere de nosotros. Para contrarrestar esta mezquindad en 1ra. Pedro 5:5 nos proporciona la enseñanza siguiente: revístanse de humildad; porque, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

Jesús es el amor, es edificador por naturaleza y sabe que el chisme y la mentira son destructores de relaciones, de vidas, de familias, abren heridas profundas en el corazón de sus víctimas, por ello, nos instruye para la palabra que sale de nuestra boca sea para consolar, alentar, edificar a otras personas, sobre todo, a los más vulnerables. Por ello, en 1ra. Pedro 3:10-11 nos enseña que: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal,  Y sus labios no hablen engaño;  apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.

Amiga, amigo, la sabiduría de lo alto no es mágica, por el contrario es real, existe y se práctica aquí y ahora, es producto de un proceso de enseñanza mediante la palabra escrita en la Biblia y de aprendizaje por parte de quienes deciden creerle a Jesús, seguir sus pasos, y pasar de una vida contaminada de mezquindades a una vida de paz, bondad, humildad y compasión hacia el prójimo, para así disfrutar de estabilidad emocional tanto propia como de las personas de nuestro entorno.  

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