• Abr. 9, 2018, media noche

Estimado lector, como recordaremos, según Óscar Arias, gobernar es educar y gobernar es escoger.  Y como le he mencionado, para mí, gobernar es administrar la “brecha de recursos” en el corto plazo, ya que en el corto plazo el juego es de “suma cero”, aunque gobernar también es trabajar para que en el mediano y largo plazo ese pastel sea más grande.  Asimismo, recordemos que para poner en práctica exitosamente un programa de ajuste económico, es fundamental explicarle a la opinión pública el porqué del ajuste, el costo de no hacerlo y acompañarlo de un sentimiento de “equidad”. Y por eso, recordemos que recientemente también conversamos sobre el concepto de “poner la piel en el juego”, desarrollado en el último libro de Nassim Taleb.  

Pues bien, ahora pondremos en práctica estos conceptos, recurriendo a un ejemplo de la vida real y el cual podría constituir la base para escribir un excelente “caso de estudio” para ser utilizado en las escuelas de Economía, Negocios o Ciencias Políticas de Yale o Harvard.  Les comento que existen profesores que, por falta de experiencia, solo desarrollan los llamados “Arm chair cases”, es decir, casos que no son de la vida real, sino que son “creados” en la comodidad de una oficina con aire acondicionado.  Pero les cuento que no es lo mismo, ya que como dijera García Márquez “casi siempre, la realidad supera a la ficción”.

“Caso de estudio”

Hace algunos meses y durante una de las visitas anuales del Fondo Monetario Internacional, el presidente de la República, en vivo y ante las cámaras de televisión, recibió las recomendaciones de los miembros de la “misión”, donde nos decían que las cosas iban bien, pero que era necesario crear un “colchón” de protección en las finanzas del sector público, que podía representar un poco menos del dos por ciento de la producción nacional; y corregir de forma sostenible el deterioro financiero que estaba experimentando el sistema de Seguridad Social, el cual es un problema bastante común en la actualidad, dado el envejecimiento de la población mundial.

Pues bien, por un buen tiempo, muchos “comentaristas” criticaban que el Gobierno no había respondido al planteamiento del Fondo Monetario y lo cual era una crítica legítima, ya que, en estos casos, como en el caso de la gangrena, el decidir no actuar (ya que es una decisión) es muchísimo más caro que el actuar.  Pero ahora que el Gobierno empieza a actuar presentando una propuesta para discusión y dado que en el corto plazo el juego es de suma cero, la “negociación” que tenemos por delante, es necesaria e interesante.

Recordemos que en el corto plazo la brecha la podemos cerrar con más endeudamiento externo, con pérdida de reservas internacionales o reduciendo el déficit del sector público y que esto último lo podemos alcanzar reduciendo el gasto público, corriente o de inversión, o aumentando los impuestos.  Sin embargo, en este caso y dadas las recomendaciones del Fondo Monetario, solo podemos recurrir a la última opción y ello refuerza la naturaleza del juego de suma cero.

En el caso de la brecha en general, es decir, la brecha del sector público, la primera alternativa debería ser reducir el gasto público y especialmente el gasto corriente, ya que en el caso del gasto de inversión el ahorro es mucho menor, pues solo nos ahorramos los gastos de “contrapartida” y este tipo de gasto normalmente está más vinculado a la capacidad de crecimiento de la economía nacional. Sin embargo, como ya lo hemos dicho, políticamente del gasto corriente es más fácil de cortar.  

Ahora, por el lado de los ingresos, la primera alternativa es ampliar la base tributaria mejorando la administración, pero en este caso, creo que esta ya no es una opción.  

Sin embargo, queda el tema de la reducción o eliminación de las exoneraciones fiscales que se brindan a ciertos sectores de la economía nacional.  A primera vista el término “exoneración” suena a privilegio, a injusticia; sin embargo, en la gran mayoría de los casos son compensaciones que se brindan a los sectores productivos, especialmente a los sectores exportadores, para compensar ineficiencias en las estructuras de costos y tarifas de los servicios públicos o para cumplir con el principio universal que no se deben exportar impuestos. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos con este tema, ya que podemos dejar en desventaja a nuestro sector exportador y matar a la “gallina de los huevos de oro”.  

Sin embargo, estos incentivos deben ser vinculados a mayores niveles de inversión, producción y exportación, pero no de forma marginal, sino que deberían ser aplicables a toda la producción exportable, mientras no se corrijan las distorsiones mencionadas.  Por lo tanto, el tema de las exoneraciones no se puede analizar de forma aislada y debe ser estudiada muy cuidadosamente.

En relación con el tema del sistema de seguridad social, que es parte del sector público, también lo primero es buscar una mayor eficiencia en la administración del mismo, tanto por el lado del gasto, como por el lado de los ingresos generados con la administración de sus reservas. Y lo segundo sería considerar trasladar al presupuesto nacional las pensiones no contributivas, prescindiendo de otros gastos que no sean prioritarios. 

Y por el lado de los ingresos provenientes de los contribuyentes al sistema, la primera reacción es tratar de ampliar la base de contribuyentes y para ello es fundamental remover las causas de la “informalidad”, que es un problema endémico en los países en desarrollo. En este sentido es importante analizar los costos directos e indirectos (cargas sociales) del empleo en el sector formal de la economía y recurrir al concepto de la “elasticidad” en el sentido que, en algunos casos, al ser excesivos estos costos, al reducirlos un poco, podríamos crear una gran cantidad de nuevos empleos en el sector formal de la economía. 

Luego ya solo nos quedaría la solución “estándar”, reducir los beneficios o aumentar las cotizaciones.  Desafortunadamente, la solución “estándar”, aunque políticamente puede llegar a ser muy complicada, es la más fácil de ejecutar.

Y concluiremos, como concluyen todos los casos de Yale, Havard, Stanford o Wharton, diciendo, “este caso fue escrito por el profesor Noel Ramírez, solo para discusión y no para demostrar el buen o mal manejo de esta situación”.  Y como todo caso va acompañado de “las preguntas de estudio”, le dejaré algunas para que se entretenga un rato.  ¿Qué planteamiento debería hacer el sector empresarial?  ¿Hay en este caso un solo sector empresarial o hay varios? ¿Qué planteamiento debería hacer el sector laboral? ¿Qué planteamiento haría usted? 

nramirfezs50@hotmail.com