• Abr. 24, 2018, media noche

En los últimos días los nicaragüenses hemos sido sorprendidos por actos de violencia, en apariencia, motivados por intolerancia, odio e ira desenfrenada. Para la mayoría, estas acciones destructivas ya no tenían cabida en nuestro país, esa es la mala noticia. 

La buena noticia es que, aun cuando estos actos de violencia dejan claro que existen caries en nuestra sociedad, nuestro país está llamado a ser un escaparate de paz, convivencia pacífica, estabilidad y prosperidad. 

Y ello es así, porque este es un país en el cual sus pobladores hemos recibido en el corazón a Jesús y el fruto de su Santo Espíritu.    

Los miles que hemos recibido a Jesús y nos esforzamos por dejarnos guiar por el fruto de su Santo Espíritu, tenemos como fuente de nuevas creencias la sagrada Biblia, que proporciona enseñanzas impregnadas de sabiduría, que propician la renovación continua de nuestro entendimiento, que nos inducen y conducen a cambios en nuestros comportamientos, tales como: pasar del odio al amor, de tristeza y amargura al gozo, de ansiedad y angustia a la paz, de impaciencia a la paciencia, de irascibilidad a mansedumbre.

Nuestra sociedad demanda estabilidad social, política y económica, la cual podría ser una realidad, cuando la tolerancia entre los individuos, en la sociedad, sea un valor que guíe los comportamientos ciudadanos y ello se dará cuando el amor esté impregnado en nuestros corazones.

Posiblemente se piense que es una ingenuidad hablar de amor en una sociedad, en donde aparentemente reinan la violencia, verbal y física, en todos los ámbitos. 

Nosotros diríamos, puede ser ingenuo hablar de amor, sin embargo, sabemos que es posible, tenemos frente a nosotros el gran ejemplo, el gran testimonio de amor, que es Jesús de Nazaret.

Jesús nos instruye en el amor, nos exhorta a que enfrentemos el odio con amor, nos da esta instrucción: “Oyeron que fue dicho: amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo, pero yo les digo: amen a sus enemigos, bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les persiguen”. Mateo 5: 43-44.

Con esta palabra Jesús quiere guiarnos por la senda de la paz, para que nuestro corazón sea sano de mezquindades, lo que se obtiene cuando somos capaces de bendecir a quienes nos injurian; cuando deseamos el bien a quienes nos desean mal; cuando somos capaces de perdonar a quienes nos ofenden, manifestar amor y compasión por quienes se refieren a nosotros con odio; si actuamos de acuerdo a esta enseñanza de Jesús, entonces, seremos agradables a Él, seremos personas tolerantes, portadoras de paz, convivencia pacífica y estabilidad en la sociedad.

No perdamos de vista que el resentimiento, el rencor, el odio, la intolerancia son fuente de enfermedades, tanto a nivel individual, como social. La medicina preventiva es la tolerancia y el amor. 

Es tiempo de reflexionar y negociar, teniendo a Jesús como centro y así avanzar hacia la erradicación de  acciones violentas que solamente conducen a profundizar los conflictos, y propiciar condiciones de paz y armonía social privilegiando el beneficio de la población en general.  

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