• Mayo 2, 2018, media noche

Hoy por la mañana falleció una tía muy querida de la familia de mi esposo, Lillith Hooker-Robinson; tenía 94 años. Solo tuve la oportunidad de estar con ella unas tres veces desde que la conocí, pero desde el primer día me encantó. Yo pienso que hicimos clic por varias razones, pero lo que más me impactó de ella fue su filosofía de vida de no cargar con resentimientos y rencores. La verdad que era refrescante platicar con ella. Si te escuchaba hablar de alguna persona, con odio, con rencor, recordando algún acontecimiento negativo, inmediatamente te paraba “en seco” diciendo “drop it”; esto significa algo como “botálo, soltálo, tirálo”. 

Qué casualidad que en las últimas dos semanas, debido a los recientes acontecimientos en nuestro país, me estuve acordando muy a menudo de tía Lillith, porque hemos tenido que estar constantemente botando, soltando, tirando, todos esos sentimientos negativos de los cuales uno se llena, por las injusticias y las barbaridades que los humanos somos capaces de cometer. Si tenemos algo de amor en nuestros corazones, nos duele el dolor ajeno, somos solidarios y hasta nos sentimos impotentes de querer aliviarle a alguien el sufrimiento, y no poder. 

Las últimas semanas han estado llenas de acontecimientos que han trastocado las vidas de muchas personas; como decía en la columna de la semana pasada, el rencor y el odio se han estado asomando insistentemente en nuestros corazones, y realmente ha sido una batalla rechazarlos. Estoy segura que en algún momento de sus vidas han experimentado esos sentimientos, creyendo que le están haciendo daño a la persona que hizo mal; al contrario, el daño nos lo hacemos nosotros mismos y a los seres que amamos y tenemos cerca. 

Un amigo nuestro le contó a mi esposo que todos los días antes de dormirse, perdona a las personas que le hicieron daño ese día. Cuando escuché esto, me puse a pensar que tan necesario podía ser perdonar todos los días. Digo, tal vez uno puede dejar pasar un par de días que se acumulen “las facturas”, y hacer una sola sesión de perdón… en estos días me he dado cuenta que nuestro amigo tiene razón. 

Jesús nos dejó muchas enseñanzas en su palabra y la mayoría son bien difíciles de poner en práctica con nuestras propias fuerzas; se me viene a la cabeza un versículo que está en Lucas 6:27-28 “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.” Ay Dios, antes de hacer cualquiera de esas cosas que Jesús nos manda a hacer, se me pasan por la cabeza cien barbaridades, porque yo, Karla, ser humano de carne y hueso no puedo solita; necesito llenarme del amor de Cristo para poder obedecerle; y definitivamente tengo que hacerlo todo los días y tantas veces al día sea necesario. 

Ahora más que nunca necesitamos el “drop it” de la tía Lillith, porque no queremos llenarnos de rencor ni de odio; por el contrario, debemos sembrar amor, esperanza y fe. No toleramos la injusticia, la mentira, ni las atrocidades que se han cometido, pero sabemos que hemos sido llamados a ser luz en medio de tinieblas, y no podemos ejercer nuestro rol de candil si estamos llenos de suciedad y de costra, porque de la abundancia de nuestros corazones hablará nuestra boca.

¡Gracias, tía Lillith por esa gran enseñanza de vida, sabemos que descansas en paz; seguiremos “botando” todo lo que sea necesario para que nuestros corazones no se contaminen!