• Mayo 21, 2018, media noche

En las últimas semanas de conflicto social que ha vivido nuestro país, miles y miles  de nicaragüenses hemos estado en jornadas de oración, clamando para que todos dispongamos de actitudes y comportamientos guiados por la palabra de Dios; y haciendo uso de la tecnología para enviar palabras de amor y no de odio, de paz y no de confrontación, de edificación y no de destrucción, de serenidad y no de ira. 

La ira pareciera ser la pasión (para la filosofía), el espíritu (para el cristianismo), que ha campeado en estos días de conflicto, estimulando actitudes y comportamientos de quienes han participado en él. Por ello, nuestras oraciones han estado enfocadas principalmente en pedirle a Dios que la ira sea erradicada de nuestros corazones y sustituida por serenidad, mansedumbre y compasión, para propiciar condiciones que contribuyan a encontrar soluciones a las contradicciones y encaminarnos a ponerle fin al conflicto actual.

En nuestras oraciones le pedimos a Dios que los nicaragüenses nos dispongamos  a abordar y resolver los conflictos, actuales y venideros, cobijados de una cultura de no violencia, para lograrlo, le pedimos que nos ayude a impedir que la ira se imponga en situaciones de conflicto, puesto que, se torna en el principal obstáculo para encontrarles solución.  

El filósofo estoico Séneca en su obra “Tratado sobre la ira”, define ira, como una pasión agitada, basada en el odio, cuyo último propósito es la venganza. Afirma que no obedece a la razón, entre sus efectos nocivos señala: muerte, destrucción y, por lo tanto, debemos trabajar para controlarla.

La Biblia nos proporciona palabra que puede ser de gran ayuda, si las hacemos propias, en situaciones en que la ira da señales de incidir en nuestras actitudes y comportamientos. “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella (Prov. 20:3). Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad (Prov. 16:32)”. 

Existen cantidades de ejercicios para controlar de la ira, nosotros le recomendamos la oración en todo tiempo, mediante la cual nos preparamos para ejercitar nuestra alma en la serenidad, en la apacibilidad, y en no caer en contienda. Es cierto que en circunstancias la ira llega sin pedir permiso, y pareciera ser demasiado fuerte para aplacarla, pero también es cierto que más fuerte es el que está con nosotros, el Espíritu Santo de Dios.

Miles de hombres y mujeres, ungidos por el poder del Espíritu Santo, estamos orando a Dios para que la ira, la contienda, y la violencia sean atadas y desterradas de esta nación. Estamos dando palabra de bendición y no de maldición para este país; pidiendo que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento prevalezca en Nicaragua y pidiendo sabiduría de lo alto para los diferentes actores que dialogan con el objetivo que prevalezca el entendimiento pacífico en beneficio de toda la población.

Amiga y amigo, le invitamos a unirse en oración para que se restablezca la tranquilidad, se haga justicia y no se derrame más sangre de hermanos. 

Tengamos presente que la palabra tiene poder, le instamos a usarla para desatar la bendición de Dios sobre nuestro país.   

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Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com