• Mayo 28, 2018, media noche

En la medida que transcurren los días y el conflicto social que se vive en nuestro país no da visos de solución, la incertidumbre se enseñorea en la mente de las personas.

Las conversaciones giran alrededor de los “y si”. 

¿Y si no dejan pasar los del tranque? ¿Y si no hay transporte? ¿Y si cierran la empresa? ¿Y si me despiden por falta de trabajo? ¿Y si pierdo el año? etc.

En fin, nada es seguro, todo está matizado por la incertidumbre. 

En este momento, el único punto de coincidencia pareciera ser la expresión de hastío que manifiestan las personas. Sobre todo, a ser rehén de quienes se arrogan su representación, y les arrebatan el derecho a la libre circulación, dizque  para su bien.

Pero el punto es que en lo humano las personas tienden a desarrollar alergia a la incertidumbre. Lo normal en la vida diaria, es estar sometidos a un cúmulo de malas noticias y augurios fatalistas, que no necesariamente ocurren en la cercanía, por lo que no generan mayor incertidumbre. Sin embargo, el conflicto social que vive Nicaragua actualmente, nos ha retrotraído a tiempos pasados que muchos creíamos nunca volverían, con la variante que hoy llegan  acompañados por aluviones diarios de noticias falsas y todo tipo de especulaciones,  con la consecuente provocación de incertidumbre y la generación de estados de ansiedad.

La ansiedad, en tanto emoción natural, se experimenta en la vida cotidiana, va y viene, y se constituye en mecanismo de alerta ante posibles riesgos, sin embargo, en la actual situación de conflicto social, mientras este no se soluciona, el común de las personas sin ninguna posibilidad de incidir en dicha solución y que está a expensas de decisiones y acciones de personas o grupos en conflicto, experimenta emociones a veces de miedo, a veces de tristeza, a veces de molestia, provocando angustia que impide el necesario estado de relajación para el normal desenvolvimiento de la actividad, así como descanso adecuado.    

Los métodos de afrontamiento de estados ansiosos son variados, pero por encima de ellos, desde nuestro punto de vista, está la fe en Jesús, quien  en situaciones como la actual, nos dice: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.

Jesús quiere que enfrentemos los problemas, las dificultades del día, sin miedo, sin amedrentarnos. Nos insta a tener fe en que él nos acompaña y respalda en las actividades diarias. 

Amiga, amigo, Jesús es nuestro más poderoso escudo para protegernos, cada mañana subamos a la barca con él. 

Tormentas como la que estamos viviendo nos pueden azotar durante la travesía, pero seguro cuando uno cree que ya no hay nada que hacer, él calma la tormenta, los problemas se solucionan y se continúa avanzando.

Amiga, amigo, tengamos absoluta fe que Jesús tiene el control, él está con usted y le dice: te bendeciré, te haré descansar, te daré fortaleza, no te fallaré, te amo, confía en mí. 

Escúchelo, él es su escudo protector en la crisis, el mejor antídoto contra la incertidumbre y sus consecuencias sicofisiológicas.  

Queremos saber de usted. Le invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com