• Jun. 12, 2018, media noche

Durante las últimas semanas cada persona ha vivido la situación del país de diferente forma, el aumento del estrés y la tensión han sido un común denominador  por una u otra razón y esto  nos ha sacado de balance. He recibido muchos comentarios en busca de apoyo por “estar fuera de control” sobre todo a la hora de comer y mantener un estilo de vida saludable.

El estrés es un estado al que el cuerpo reacciona de múltiples formas. El impacto es generalizado desde dolores de cabeza, alteraciones, digestivas, manifestaciones de cambios en el ritmo cardíaco, aumento de dolores articulares, alteraciones en la evacuación de las heces, el sueño, el apetito y en el ánimo, entre otros.

También es muy frecuente que las personas observen un aumento de peso que puede deberse a una o varias de las siguientes razones:

Mayor producción de cortisol y adrenalina: el estrés sea cual sea la causa es una señal de alerta para nuestro organismo y por esto despliega la producción de hormonas o sustancias de “emergencia”. La adrenalina y el cortisol son dos de ellas, las más importantes y a todo nivel lo que buscan es preparar al organismo para estar atento y listo para huir o enfrentar la situación por esto se acelera el pulso, la respiración, se dilatan las pupilas y también se produce azúcar del mismo organismo, de igual forma puede generarse más apetito, necesidad por los azúcares, las harinas , el chocolate, etc. Todo esto en algunas personas tiene efecto a nivel de acumular mayor cantidad de grasa o facilitar el aumento de peso. 

Programación para estado de alerta: cuando estamos bajo condiciones de estrés el cuerpo busca cómo elevar los niveles de serotonina y es por esta razón que el cuerpo despliega mecanismos para que haya mayor producción de la misma como es el incremento de la insulina. Es por esto que durante episodios de ansiedad hay mayor deseo de comer panes, galletas, derivados de harina de trigo, azúcares, chocolate y golosinas. 

Función del tejido adiposo: el tejido grasoso o adiposo es una gran reserva energética, por esta razón en condiciones de estrés donde se debe  proteger, guardar energía, acoger y aislar se facilita el crecimiento de este tejido grasoso y esto implica un importante aumento de peso y volumen corporal.

Alteración en el estilo de vida: a muchos el estrés los hace borrarse de la lista de prioridades, se come cualquier cosa, se altera el sueño, no hay chance para el ejercicio, se busca cualquier tipo de comida y no la nutritiva, se desordenan tiempos de comida . Todo esto facilita el incremento del consumo calórico y la disminución de actividad física, por esto la ganancia de peso puede ser mayor.

En condiciones de estrés nuestro organismo requiere mayor atención para evitar perder el equilibrio y la buena salud. Procura mimarte y cuidarte cuando atraviesas situaciones difíciles.