• Jun. 26, 2018, media noche

A muchas personas les preocupa el peso y a otras la forma en cómo se distribuye la grasa en el cuerpo. Realmente es importante preocuparse por los dos aspectos, ya que ambos de alguna manera son causantes de desequilibrios comprobados en la salud. 

Cuando hablo de impacto en la salud no solo me refiero a la salud física, sino también a la mental, pues el sobrepeso y la obesidad son causa de insatisfacción personal y baja autoestima. Por esto creo que es importante implementar cambios que permitan invertir en nuestra salud y que además permitan sentirnos bien con nosotros mismos.

Hoy quiero revisar un aspecto importante y es la distribución de grasa tipo “manzana”, para los que no saben, esta hace referencia a la acumulación de tejido adiposo alrededor de la cintura, existe la acumulación tipo “pera” en donde este tejido se concentra más hacia las caderas.

La obesidad central o tipo manzana ha sido mencionada con frecuencia en los últimos años, pues es la que tiene mayor impacto a nivel cardiovascular, ya que predispone a desarrollar hipertensión, prediabetes, diabetes y alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos. Todo lo anterior facilita tener un infarto al corazón.

No todas las personas que tienen un gran abdomen tienen este riesgo, realmente podemos acumular grasa a nivel abdominal y esta ser las típicas “llantas” que son cúmulos de grasa que podemos agarrar con las manos y que son móviles y flácidas; esta grasa es subcutánea,  su efecto es  estético, implica sobrepeso y obesidad pero no genera el riesgo de infarto que tiene aquella grasa que se deposita entre los órganos abdominales, tapizando el hígado , el epiplón, las vísceras y que es la denominada grasa visceral. Esta grasa se refleja en un abdomen prominente pero duro, muchas veces sin “llantas” sino que luce abultado hacia adelante, pero firme y tenso.

La grasa subcutánea se elimina con mayor facilidad que la grasa visceral o intraabdominal. Un plan de alimentación saludable en donde se coma de forma balanceada, consumiendo alimentos de cada grupo de alimentación preparados de forma saludable, combinándolos de manera adecuada, recordemos el plato de los cuatro cuadrantes en donde ubicamos las proteínas en un cuadrante (huevo, queso, pollo, carne, pescado, cerdo, etc.), en el otro cuadrante los carbohidratos como frijoles, arroz, pan, pasta, tortilla, plátano, yuca, etcétera, y finalmente en el resto del plato vegetales, ensaladas y fibra natural. Acompañar la comida con agua, evitar el consumo de bebidas dulces, limitar o evitar las frituras, controlar el consumo de quesos y lácteos, además consumir el licor moderadamente o eliminarlo son buenas estrategias para lograr reducir el abdomen.

La actividad física es también una estrategia que junto a la alimentación sana permite obtener resultados de forma rápida y  sostenible en el tiempo.

¡Procura mantener un peso saludable y no acumular grasa a nivel abdominal!