• Ago. 3, 2018, media noche

Una vez que preparamos nuestra actitud para transformar los obstáculos y las preocupaciones en oportunidades, Dale Carnegie nos enseña a movernos a la acción.  Para lograrlo con éxito necesitamos preparar un plan de ruta que nos ayude a crear esa visión del resultado deseado. Este proceso de planificación de la visión es nuestro liderazgo puesto en acción, con una perspectiva completa en donde debemos identificar los pasos claves, las prioridades y los métodos de medición necesarios para la implementación. Te traemos una guía de 8 pasos para iniciar este proceso:

¿Cuál es el resultado deseado?

El paso uno de nuestro proceso de planificación debe ser tener claridad total del alcance que debe lograrse, a esto le denomino la lista de ensueño, hacer un cuadro exacto de la situación deseada y cómo estos resultados nos beneficiarán.

¿Dónde estamos hoy?

El paso dos es la identificación de nuestra situación y realidad actual, tanto interna como externa, con esto buscamos tener la lista de factores que nos ayudan o impiden en la fijación de metas realistas. Para trazar el camino de cambio necesitamos conocer de dónde venimos.

Cable tierra

El paso tres siempre lo identifico por ser la definición de metas y objetivos claros como tener un cable conectado a la tierra, es decir conectados a la realidad, esa conexión realista con lo que podemos lograr.  Las metas realistas son una de las bases de todas las futuras decisiones, es de suma importancia la claridad en este paso para evitar que la organización vaya a la deriva. Como líderes debemos tomar en cuenta que las personas cuando no tenemos metas claras nos enfocamos en las tareas diarias y no en los resultados, por lo que debemos establecer metas SMART, deben ser específicas, medibles, logrables, orientados a resultados y con un marco de tiempo.  Adicional debemos dividir nuestras metas con relación al alcance, corto, mediano o largo plazo, esto ayudará a la ruta de realización de las etapas de lo que planifiquemos.

Pasos de acción

Nuestro cuarto paso es elaborar un programa detallado de tareas, la combinación del plan realista, los requisitos, los tiempos, los ejecutores, los métodos de medición y los responsables son parte de nuestro programa definitivo.  Los líderes deben involucrar a todos los actores en esta elaboración de los pasos de acción, recordemos que las personas apoyamos un mundo que ayudamos a construir.

Tiempos y recursos

Los pasos cinco y seis. Debemos tener claridad de los tiempos establecidos en cronogramas de trabajo realistas y cada ejecutor debe conocer las fechas límite de sus actividades, el tiempo es dinero.  Estimar el costo del plan es clave, consideremos los costos, la cantidad de personas, el material y el tiempo. 

Obstáculos y contingencias

El paso siete que debemos realizar cada vez que establezcamos metas es planificar los posibles obstáculos y problemas que tendremos en la implementación y las medidas de acción o contingencia para cada uno.  Tomar en cuenta el tiempo adicional que estos nos van a producir e incluir en el cronograma de trabajo.  Ser detallistas en esta etapa nos ahorrará contratiempos, seremos preventivos en lugar de reactivos.

Seguimiento y medición

Paso ocho de nuestro proceso de planificación, incluye llevar un registro constante de buen desempeño en los sistemas de medición de impacto que establecimos en el plan.  Para liderar con éxito esta etapa recordemos el arte de delegar, sin involucrarnos demasiado en detalles específicos, tomando en cuenta los factores que puedan interferir con el éxito de nuestra meta.  Al estar alertas a los indicadores podremos tomar acciones correctivas de manera eficiente.

“La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras,sino en el futuro de las decisiones presentes” –Peter Drucker